ULITEO LA PAGINA DE "NADIE" (ULISES) Y DE "TODOS" (PROTEO)

Saturday, May 19, 2007

FSLN por dentro, abajo, arriba y afuera

EL FSLN POR ARRIBA, ABAJO, AFUERA Y ADENTRO

Por Freddy Quezada

Cuando era dirigente de unas de las fracciones sandinistas del FER, en la UNAN, a mediados de los setenta, nuestros rivales maoístas (CLEU) siempre llevaban al Auditorio 12 “Fernando Gordillo”, a una serie de personas muy pobres, del OPEN No. 3, como se llamaba entonces a la hoy Ciudad Sandino para acompañarlas de aula en aula en la solidaridad que solicitaban a los estudiantes universitarios por sus causas justas.

Casi todas mujeres, llevaban faldas transparentes por el uso continuo y único, cuyos vuelos levantaban en ocasiones para sonarse las narices por medio de unas manos nervudas y tostadas, con niños amamantados a la vista pública y chinelas de hule que cubrían sus pies llenos de grasa, mezcla de polvo y sudor de sus barrios. Siempre me pareció que el CLEU abusaba al llevar personas así a la UNAN, que no encajaban en el cuadro de clase media que entre todos componíamos.

Sólo con el tiempo acabé por reconocer que los trabajadores que habitaban mi imaginación y mi discurso redentor, no eran los mismos de carne y hueso que los maoístas, para nuestro escarnio, nos colocaban enfrente. Nuestros pobres eran puros, virtuosos, nobles y abnegados y estábamos dispuestos a dar la vida por ellos. Los pobres reales nos asustaban; estaban fuera de nuestros cánones, cuando los considerábamos diferentes a nosotros y como advenedizos, al estar frente a nuestra mirada. Dos clases de pobres que, además, pueden distinguir también al FSLN en sus dos regímenes. El tiempo de la “igualdad” de los ochenta y el tiempo de la “diferencia” en los dos mil. Los pobres buenos de nuestra imaginación aburrida y los pobres extraños, de carne y hueso, impredecibles.

Obviamente no es suficiente decir, para caracterizar el régimen político actual de Nicaragua, que el FSLN asumió el poder en condiciones democráticas y en un contexto escéptico y de desconfianza, totalmente diferente de la década de los ochenta. Hay que caracterizar más a fondo esas condiciones en las que se ve obligado a luchar con armas que no conoce u optimizar las que sabe manejar muy bien. El FSLN jamás ha sido democrático en su vida. No sabe lo que es tolerar un punto de vista opuesto, o siquiera diferente. El mal no le viene de ningún mal humor o cerrazón de sus dirigentes, sino de su constitución vanguardista y prometeica. Así, con esas características que ya le ha costado varias disidencias y desprendimientos fragmentarios, y le seguirán costando más todavía, podemos presentar las dimensiones en las que está inscrita el FLSN como gobierno en Nicaragua.


¿Adivinen qué toca la Pantera Chicha?

Por abajo: para cubrir el mayor número de simpatizantes neutros, indiferentes o militantes pasivos, además de sus simpatizantes activos que componen el 38% de votos que le dio el triunfo, el FSLN ha implementado dos estrategias para ganarse a los subalternos: la alianza con la Iglesia Católica (de la que se enteraron, según Tomás Borge, que cuenta con la verdadera mayoría del país y no, como pensaron antes, que era la Teología de la Liberación) cuyo precio a pagar fue la penalización del aborto terapéutico y el proyecto Hambre Cero, cuya centralidad pecuaria (paquetes de vientres cubiertos, fácilmente colocables en el mercado ante emergencias y eventualidades) evita una reforma agraria (de la que no dicen ni una sola palabra a pesar de que saben que se desarrolla un “dualismo agrario”, ver barras) al prescindir de un componente agrícola, atado a acompañamientos de tierra, crédito y asistencia



técnica. Es decir, para evitar la reforma agraria, se eligió lo más avanzado, con un proyecto estrictamente pecuario, que usualmente son cajas de ahorro campesinas. Pasa igual que en los ochenta que, en vez de empezar con el reparto individual de la tierra, se empezó con las APP y después con las cooperativas agrícolas y de servicios. No debe estar muy a la moda, defender reformas agrarias de donde las han expulsados hasta de la agenda mundial y ya no digamos de las naciones. Es lógico, los campesinos pagaron la acumulación originaria del capitalismo y del socialismo industriales; ahora, parece, que deben pagar la acumulación de la globalización. Pero, además, la garantía de todo el programa descansa sobre el papel de la mujer y sus virtudes que lo inscriben en un “esencialismo” totalmente superado por las corrientes más lúcidas del feminismo contemporáneo.

La reforma agraria y la independencia nacional, son dos retos que este nuevo gobierno, con el primero, no parecerá cumplir, aunque, ante el segundo, a medias, amenace a las IFIS, con independizarse de su financiamiento, por medio de sus alianza con la Venezuela de Hugo Chávez. Ya se sabe, no se discute con un millón de dólares, se lo toma o se lo deja. No conozco hasta ahora a alguien que lo haya dejado. No son las clases sociales las que determinan el contenido de un gobierno ni las que caracterizan la naturaleza de un régimen, sino el tipo de tareas que se proponen impulsar.

Si los sandinistas no hablan de reforma agraria, ellos que tanto lo hicieron en los ochenta, lo único que pueden hacer ahora es pararla a través de la Comisión de Reconciliación que preside el Cardenal Obando. Porque de pronto se le puede ocurrir a Salvador Talavera, pongamos por caso, liderar un proceso de toma de tierras que desencadene una exigencia de, al menos, legalizar la titulación agraria inconclusa y suspensiva del gobierno sandinista de los ‘80 y tumbar a este gobierno en dos semanas. Oigamos que decía hace tres años Fausto Tórrez, Directivo de la ATC: “La Reforma Agraria Sandinista no tuvo tiempo para documentar la tierra y desarrollar el movimiento cooperativo, aún en medio de la resistencia del movimiento campesino se han perdido unas 560,000 manzanas y 2/3 partes de las tierras en manos de las Cooperativas no tienen documentos legales”. Proponemos, dice más adelante Tórrez: “La promulgación de una ley de asignación y explotación de la tierra. La Reforma Agraria no es sólo un tema de los Sin Tierra es una lucha de toda la sociedad. Una de las últimas conclusiones de la Vía Campesina alrededor del tema agrario plantea: ‘No hay paz con hambre y no habrá paz sin tierra’ ”.

Por su parte, El Observador Económico. No. 172, de Diciembre del 2006, concluye: “El dato que más llama la atención, de la totalidad de la situación legal de la tenencia de la tierra, es que solamente un tercio de las propiedades poseen un título registrado y catastrado. Esto quiere decir sólo una tercera parte de las propiedades puede ser vendida, alquilada, regalada, heredada, cedida o donada...”

El “Marco de Políticas de Tierras”, sigue diciendo El Observador Económico, del gobierno del Ing. Enrique Bolaños, plantea que el problema de la inseguridad física y jurídica de la propiedad representa un alto riego para el mercado financiero y frena la inversión a largo plazo, tanto nacional como extranjera, al mismo tiempo que afecta el uso sostenible de los recursos naturales. Así, ha logrado identificar once grandes problemas sobre la tierra en Nicaragua todavía por resolver, el primero de los cuales lo encabeza, un marco legal e institucional débil y disperso.



Por arriba: El FSLN necesita profundizar sobre su discurso programático y de largo aliento, con la cooptación de una capa de intelectuales orgánicos (de Universidades, ONG´s, intelectuales sueltos de la vieja guardia, jóvenes autodidactas formados a la carrera, etc.) a través de medios de comunicación versátiles y modernos que le armen un discurso con efecto de profundidad y densidad teórica y que reencante a cierto sector medio e ilustrado.

Por dentro: en la Asamblea Nacional seguir urdiendo estrategias (aprobando leyes con una de cal y otra de arena que, al parecer, no ha rendido malos resultados) para mantener separados a los liberales antes de las elecciones municipales y el descongelamiento de las reformas en el 2008, después de las cuales la Nicaragua política será otra.

Por fuera: bailar entre las exigencias de Venezuela, las ofertas de Brasil, las formalidades de Chile y la presión de EEUU.

Escenarios pésimos: por abajo, corre el riesgo de un abandono al Cardenal Obando, por parte de la Conferencia Episcopal, sobre todo a la luz de las posiciones del Papa en Brasil y las próximas líneas maestras del CELAM; que el proyecto Hambre Cero se rompa por el lado burocrático de la gestión de las 75 mil familias o por regímenes de lluvia deficientes y desastres naturales imprevisibles; por arriba, que los intelectuales se le resistan y más bien arrecien contra el gobierno, con críticas más duras y radicales desde los mismo medios que ataca y no puede cooptar; por dentro, que los liberales se unan eliminando políticamente a Alemán y, por fuera, que los países populistas se enfrenten unos a otros como de hecho ya lo hacen en pequeña escala (Brasil vs. Bolivia; Argentina vs. Uruguay; Bolivia vs. Chile; Venezuela vs. Brasil, etc) y el bloque sea testigo de la emergencia en silencio de las potencias China e India.

Escenarios óptimos: por abajo, que el Cardenal Obando logre un éxito impresionante solucionando conflictos, sobre todo agrarios, a diestra y siniestra; que Hambre Cero, logre una evaluación positiva de un poco más de la mitad de las familias bajo compromiso y proceda una relativa seguridad alimentaria; por arriba, que una parte significativa de intelectuales jóvenes se perfilen en medios recientes e independientes, sin perjuicio de hacerse admirar en medios de comunicación ganados para la causa, sobre todo en televisión y medios de punta; por dentro, que el FSLN se logre aliar a mediano plazo con el ALN y muchos diputados sueltos del PLC, comprados para la nueva alianza que le permita comodidad y manejo en las políticas públicas y exteriores y, por fuera, que se conjugue la muerte de Castro y la baja del petróleo, para un liderazgo sin rivalidad de Daniel Ortega ante el bloque emergente latinoamericano de nuevos regímenes con un discurso moderado, heredando a Castro y desplazando a Chávez.

Escenario real: una combinación en proporciones imprevisibles de los dos escenarios anteriores.

Con los sandinistas, uno está tentado a caer en el lugar común hegeliano y decir que se están repitiendo, esta vez, como comedia cuando, la anterior, lo hicieron como tragedia. Pero, creo más bien que se están repitiendo como un melodrama en todos los escenarios. Están concentrados tanto en mantenerse en el poder, que ignoran su duplicación. Cuando uno está demasiado concentrado en algo, ocurre que las cosas cotidianas que efectuamos las hacemos dos o tres veces y sólo recobramos la cordura cuando recibimos una lucidez que nos devuelve a lo real, parecida al bastonazo que los maestros zen descargan por puro gusto a sus discípulos. Entonces, cuando nos estamos cepillando por tercera vez los dientes, cuando llevamos cinco pasadas del desodorante por nuestras axilas o cuando nos limpiamos el culo, sin necesidad, por segunda vez, y repetimos varias veces esa frase incoherente que nos decimos, como un principio claro de locura, que sólo nosotros sabemos qué significa, podemos decir: ahora lo sé, para entonces reconocer que ya no tiene sentido.

El día que los campesinos sin tierra o poca de ella, devuelva a la realidad a los sandinistas, que balbucean frases que sólo ellos conocen, como esos lenguajes privados de los que hablaba Wittgenstein, (como “oligarquía”, “pueblo presidente”, “democracia directa”, etc.), ojalá no sea demasiado tarde. O que lo sea, a quién rayos le importa !!!

Wednesday, May 02, 2007

Crítica y Utopía

CRITICA Y UTOPIA
(cuatro involuntarios)


Por Freddy Quezada


Deseo despedir, esta vez, cuatro involuntarios a guisa de aquellos motivos de queja infantil en plena clase, que obligaba a la maestra a preguntar con ira por el responsable de la descarga y cuando, apenados, todos callábamos por solidaridad con el culpable, sólo para reírnos de él durante el recreo. Supongo que al hacerlo esta vez contra la crítica y la utopía no les haré mas daño de lo que ellas le han causado a mucha gente. Será como el equivalente de balas de salva o de utilería y como un tributo a mis amiguitos de primaria.


La crítica y la utopía no siempre han sido una buena pareja. Hubo una época que eran opuestas y otras en que se ignoraban por completo. Tal situación ha tenido antecedentes y consecuentes presentados aquí.


Lustradito. El cielo: Utopía sin Crítica. La premodernidad, para caracterizar así a toda la época anterior al Renacimiento, ofreció una promesa sin deuda por la imposiblidad de verificarla en esta tierra y entregarnos a los intérpretes de ella, sin objeciones. La crítica, totalmente separada del reino, se pagaba con el ostracismo, la marginación y hasta la vida. Era básicamente una utopía contra otras, pero no era una crítica con los mismos métodos nacidos y vueltos contra ella de la utopía hegemónica. Las Cruzadas son el ejemplo más vivo. Incluso entre los griegos, las batallas eran de escuela a escuela o de Academia a Academia. Por dentro, cada una de ellas era intocable.


Jugoso. El futuro: Crítica con Utopía. Desde la modernidad la crítica tuvo una desembocadura práctica (en contra de los bizantinismos y escolástica anteriores) con su finalidad, generalmente una utopía secular que, con el tiempo, terminará por cristalizar en las ideologías universales. Octavio Paz definió una vez a la modernidad como la tradición de las rupturas. La crítica nunca estuvo satisfecha con el ser; todo le hedía, no soportaba el presente sucio, mezquino, indigno, desagradable e impuro; no podía dejar de impugnarlo por medio de una crítica ilustrada y de vanguardia, no hacerlo sería traicionar su naturaleza. Su ejercicio fue siempre para algo (deber ser), para superar o remediar lo real. Los marxistas, en su tiempo, decían cuando algunos críticos ejercían su derecho, pero que no lo acompañaban con actos y militancias, que eran charlatanes de cafetín. Entre ellos era lo peor que se le podía decir a un revolucionario. Protesta con propuesta, se oye todavía en algunos círculos incorregibles. La modernidad será inseparable en este sentido de la utopía y el enlace entre ambas será, pues, la acción. La crítica será lo otro de la utopía y viceversa.


Premiado. El desierto: Crítica sin Utopía. Con el derrumbe de los metarrelatos, es decir, de las utopías que caerán como fruto de la exigencia del pago de la deuda arrastrada desde la premodernidad, se nos dio la "Bienvenido al desierto de lo real", como la de Morpheus a Nemo en Matrix. La crítica, como la técnica, se vio privada de fines y de dueños. Criticar por criticar se volvió un oficio placentero y nada inútil como se le apreciaba antes. Criticar dejó de ser una ética y una metodología, para convertirse en una estética. Incluso, criticar a una escuela desde otra o a ambas desde adentro, hoy, es más parecido a las modas (descartables, reciclables y fugitivas) que al ejercicio críptico y sesudo con el que se preparaba a los chicos y chicas en la viejas universidades modernas. De las certezas del Renacimiento (donde el humanismo se entrona), a las angustias del existencialismo (que descubre la contingencia de los fines y el carácter constructivo de ellos por parte de los entes) hasta desembocar en el escepticismo post, la caída de la curva del humanismo es evidente (de una certeza orgullosa, a la incertidumbre de los angustiados y a la incredulidad de los desencantados del reino humano). La crítica moderna preparó siempre, sin saberlo, la soga con la que sería ahorcada. Y ahora baila colgada de un techo sin cielo ni horizonte. Azumi, un manga japonés reciente, tiene un diálogo que vale toda la película. La víctima, un señor de la guerra del Japón medieval, al ser alcanzado al fin por su asesina, admira su gesto y le dice, cuando ve partida su cara en dos: “Eres magnífica”, elogiando la belleza de su propia ejecución. Paga con su vida el precio de ver convertida en belleza sus propios métodos vueltos contra él.


Descargado. El Vacío: Ni crítica ni utopía. Con la estrategia de los subalternos (silencio incluido) y la ironía de los objetos vuelto contra sus críticos, se empezó a ver que el vacío aterrador y siempre presuroso a ser llenado por un sentido y otro y otro más, podía ponerse al servicio, sino de iluminar al menos para serenar esa sed infinita de acción con una especie de nirvana, satori o wu wei. El mundo no estaría ni adentro ni afuera y nosotros seríamos sin serlo. Imagino que sería un poco como el dintel de la puerta en que Jim Carrey, en Truman Show, al doblarse hacia delante por su cintura, se despide del mundo simulado para entrar al mundo que suponemos nuestro y real pero que en verdad, ese umbral es donde está todo, mientras Ed Harris (Dios padre creador) trata de reencantarlo una vez más desde su cabina de televisión.




Monday, April 30, 2007

Bailamos?

Aurora Suárez casi de Quezada, bailamos?

Tendría el honor, que no merezco, señora, de bailar conmigo estas cuatro piezas en el orden que usted considere más soñador?










Sunday, April 29, 2007

Apostillas a la sobre ofertas de sentidos

Apostillas a la Sobreofertas de Sentidos


Por Freddy Quezada



Hay tres maneras de enfrentar el sentido de nuestra presencia en el mundo.


Abrazarlo, desde sus fuentes originarias (la religión, los nacionalismos y las ideologías), esperándolo como destino o partiendo a buscarlo o a luchar por él como horizonte. El sentido trascendental de una cultura, a veces dos o tres, cuyas fuentes son las religiones, los nacionalismo y las ideologías, están hoy en crisis pero, pese a estallar en mil pedazos la copa de sus árboles, sus raíces permanecen intactas.


Sustituirlo, cuando estallan los sentidos mayores, por otros nuevos, no importando el tamaño, el peso y el número, en un proceso de encabalgamiento infinito. Los fragmentos, esquirlas del espejo roto, son las identidades nuevas, viejas y alternativas, que se construyen y combinan con las identidades mayores, produciendo un enjambre híbrido e impresionante. A veces algunas de ellas desafían a sus nodrizas mayores, estableciendo una relación de poder con sus viejas fuentes de sentido. El caso de las sectas electrónicas y mediáticas ilustra el asunto contra las iglesias mayores; o el de los movimientos sociales con respecto a los partidos políticos y el las comunidades publicitarias (fans de artistas, hinchas deportivos, fraternidades en INTERNET, etc.) con respecto a la comunidades clásicas. Las nuevas identidades se combinan a su vez con tres dimensiones renovadas (espacio abolido y reterritoralizado simultáneamente; tiempo rápido y vacío operativo para descargar en memorias externas; ensayos una y otra vez de nuevos sujetos redentores, mujeres, campesinos, etnias, naturaleza, etc.) y tres misiones (educar, informar, entretener), dominadas ahora por la última, que cuenta con mayor número de audiencias, y que ha generado la subalternidad de la cultura de élite frente a la de masas. ¿Alguien puede reconocerse en este relajo, en esta mata de hilos?


Desconocerlo y declarar el absurdo, abriéndose al suicidio o al serenamiento. Porfa, no me hagan citar la expresión ajada de Camus: la única pregunta que vale la pena en filosofía es interrogarse si vale la pena vivir o no, o la no menos arrugada de Krishnamurti: la única respuesta que vale la pena decir es “no sé”. Suéltala, de nuevo, DJ. Managua, mayo 2007

Saturday, April 28, 2007

La Sobreoferta de Sentidos

LA SOBREOFERTA DE SENTIDOS

(caso “Jesús Hombre”)

Por Freddy Quezada

Sólo conozco en la cultura occidental a un hombre que despreció el sentido de todo, con una valentía y dignidad admirables. Pero aún a Cioran, lo sostenía un sentido oculto y dulce: su amor por Bach, por la música clásica. Me pasa lo mismo con mi melodía favorita. Es difícil sino imposible, vivir sin al menos un sentido.


Uno de las tentaciones de abordar temas religiosos desde el punto de vista sociológico, es el clásico riesgo epistemológico: ¿cómo puede un científico social neutral o comprehensivo, saber lo que piensan y quieren creyentes de cualquier signo? ¿Cómo puede alguien comprender sin creer y, explicar sin compartir una fe? El desgarramiento ya fue advertido por Weber. Y es el mismo del sentido que trabajaron a su modo Brentano y Husserl. Incluso, Heidegger, con sus dos primeras preguntas sobre el ser (el ser mismo y su sentido), advertidas por Adorno, sigue las líneas maestras de la metafísica occidental, como él mismo la bautizó, para superarla

Frei Betto, defensor de un sentido profundo de fe, decía: Doy gracias al Señor por la fe que me arrebata y me quema, que calcina mi espíritu y me hace atravesar las noches de oscuridad, y me ilumina de relámpagos, y dobla mis rodillas ante el Misterio, y arranca de mis secos labios susurros orantes.

Si hay alguna expresión comprensiva alrededor del sentido de nuestra cultura es aquel que considera que todas las cosas tienden al bien y, lo importante es el fin de ellas. Los medios serían subordinados violentamente, en el peor de los casos, o adecuados en el mejor y más ético. Tal principio, con todo, ha imperado en Occidente desde los tiempos de Aristóteles. Y sólo hay verdaderas crisis en nuestra cultura (hablo como mestizo heredero de ella, pero no por las otras que igualmente nos componen: precolombina, afroamericana y asiáticas) cuando este fin se ve amenazado por otros, o por ninguno, y nos horrorizamos ante el vacío (horrror vacui).

Las tradiciones “orientales”, por el contrario, abrazan el vacío, el absurdo, la nada, y no corren a abrazar el suicidio cuando se privan del sentido, más bien se calman y encuentran en ello la serenidad. En nuestra cultura, incluso, los místicos nuestros lo saben (Eckart y los místicos españoles). En definitiva, el sentido de la vida es la vida misma y cuando se trata de trascenderla con el reflejo de ella misma, estamos preparados para vivir fuera de nosotros, del ser.

El telos, la finalidad, considerada generalmente virtuosa en sí misma, buscará lo que ha perdido: los orígenes. Es un círculo perfecto, aún en los casos asintóticos en que somos prisioneros de la ilusión óptica moderna del horizonte kantiano. El futuro pues no es más que memoria y deseos. Buscamos hacia delante, sólo lo que hemos perdido: el paraíso.

Hay tres fuentes mayúsculas del sentido de onda larga y de núcleo muy duro en el pensamiento: la religión, el nacionalismo y las ideologías. Cada una al triunfar, o ganar la hegemonía de amplios sectores sociales, se constituyen en instituciones como las iglesias, los estados naciones y los partidos, desde donde despliegan estrategias para consolidar el sentido invocado y excluir a quienes se les oponen. Muchas veces sectores salidos de su seno mismo, hasta desembocar desde las religiones, en búsquedas de espiritualidades; desde los estados nacionales, en fragmentaciones; y desde las ideologías, en la globalización, como hoy la conocemos.

La cadena se ha sucedido, absorbiendo, el último de los goznes, las funciones de los eslabones inferiores: de las iglesias, a los partidos, a los medios de comunicación, al medio de medios, INTERNET. Educar, informar y entretener, las funciones originales con las que nacieron los medios, en ese orden, terminaron mezclándose y siendo dominadas por la diversión. Quizás a eso debamos esa ligera sospecha que tenemos hoy que todas las cosas parecen reírse de nosotros.

El sentido de la religión occidental, desde Séneca, que servirá de bisagra entre las decadentes tradiciones grecorromanas y las nacientes judeo-cristianas, será trascendente, fuera de la polis, donde hasta entonces se venían ejerciendo todas las virtudes. El Estado nación hará de la religión un asunto privado y del poder laico y secular un asunto público. Desde ellos mismos nacerán al mismo tiempo las ideologías universales, imitando el ecumenismo de sus antecesoras religiosas, tanto de la aspiración de una democracia y un mercado planetario o, desde un socialismo fraterno e internacionalista.

El sentido cuando se quiebra o se abre, replantea de nuevo su legitimidad y su fundamentación. Por eso cuando suceden derrumbes espectaculares se abren períodos nihilistas y profundamente creyentes al mismo tiempo, así sucedió con el epicureismo, la reforma, el renacimiento, el existencialismo, el postmodernismo. En este último, incluso, que no llegó a saltar el abismo, pese a reconocerlo, se detuvo en microrrelatos, como ya últimamente concedió Lyotard, o a no exterminar del todo el pensamiento, como todavía considera Vattimo.

El sentido hoy se abrió a un reemplazo, en especial con el género (redención mundial de las unas por los otros, perversos y abusadores), a los ecologistas (defensa planetaria) simultánea de la abolición del espacio por la mediática, y a la velocidad del tiempo contra la memoria. Reedición sin buscarlo, de las tres dimensiones de onda larga: tiempo, espacio, sujeto.

Fue necesario un rodeo, para explicar un poco de donde viene este exceso de sentidos que hoy tenemos, fruto del estallido de los antiguos (escasos y simples), y donde no podemos ya distinguir un sentido duro de uno light, uno fuerte de uno blando, porque todos nos parecen lo mismo. La situación me recuerda esa solicitud que hago siempre a la señora que sirve diez vasos de refrescos en la UPOLI: cuál me recomienda –le pregunto con ingenuidad, y ella me confiesa lo que me oculta el sistema: “cualquiera, todos son iguales” y yo le respondo, como espera el sistema que lo haga: “no, el que yo elija será la diferencia”.



Somos, en efecto, lo que elegimos, como unos Sartres de terracota, pero todos elegimos siempre lo mismo (como elegir algo en el cable que pasa las mismas películas en distintos canales, las mismas noticias a horas diferentes, y los mismos espectáculos deportivos y musicales en diferentes idiomas) bajo la bandera de distinguirnos unos de otros. Así, podemos recorrer el arco desde el tarot hasta el budismo zen; desde la astrología hasta el taoísmo más genuino; desde las religiones clásicas hasta las sectas electrónicas y mediáticas. El sentido ya no sirve de consuelo, sino de consumo. Su espacio no existe, o está en todos lados, mientras el real está destruyéndose con su complicidad e indiferencia; su tiempo es la muda y el descarte; sus redenciones están paralizadas por la diferencia.

Ahora que está ocasionando un escándalo fácil, un provocador de la teología neoliberal, como José Luis de Jesús Miranda, hay que recordar el antecedente inmediato de su antítesis liberacionista en Nicaragua, con el Jesús de los Pobres, Marco Antonio Aráuz, hace mas de diez años. Kierkegaard es el único que se ha hecho una pregunta digna de estos fenómenos: ¿Cómo distinguimos a un Cristo vivo entre nosotros? ¿Cómo distinguieron a Cristo sus contemporáneos? ¿Y si de verdad fuera El?

Boris Groys tiene una interpretación muy sugerente de este asunto: “para Kierkegaard lo nuevo es una diferencia sin diferencia, o una diferencia más allá de la diferencia –una diferencia que no somos capaces de reconocer porque no está relacionada con ningún código estructural previamente dado.

Kierkegaard utiliza la figura de Jesucristo como ejemplo de esta diferencia. En efecto, Kierkegaard declara que la figura de Cristo inicialmente se parecía a la de cualquier ser humano corriente en aquel momento histórico. En otras palabras, un espectador objetivo de aquel momento, confrontado con la figura de Cristo, no hubiera sido capaz de encontrar ninguna diferencia visible y concreta entre Cristo y un ser humano ordinario –una diferencia visible que pudiera sugerir que Cristo no era simplemente un hombre, sino también Dios. Por tanto, para Kierkegaard la Cristiandad está basada en la imposibilidad de reconocer a Cristo como Dios –la imposibilidad de reconocer a Cristo como diferente. Además, esto implica que Cristo es realmente nuevo y no simplemente diferente –y que la Cristiandad es una manifestación de la diferencia sin la diferencia o de la diferencia más allá de la diferencia.

He aquí, pues, que para reconocer a alguien divino entre nosotros debe ser nuevo, no diferente. Y esa novedad no puede provenir de la comparación, ni de la memoria, sino del silencio, de lo no otro.

Una vez me definí, dentro de una lógica procesual, como una persona “cada vez menos atea”. Signifique lo que signifique esta expresión, confieso que me sorprendió en medio de un hecho que me he negado a explicármelo. Sucede que todas la veces que tomo un Nuevo Testamento de Salmos y Proverbios que se encuentra en mi escritorio y lo abro por cualquier página, mientras espero que cargue mi vieja computadora, siempre me encuentro con Romanos 1, 2 que dice “Por lo cual eres inexcusable, Oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo”. Entonces me regocijo por un instante, pero retrocedo y huyo ante la luz, para terminar de rodillas ante una elección más profana. Suéltala DJ.
Managua, mayo 2007

Tuesday, April 17, 2007

Caballeros Outsiders

AJEDREZ GEOPOLITICO LATINOAMERICANO

Por Freddy Quezada

A mi señora Del Toboso
Un presidente estadounidense de estirpe petrolera que defiende la promoción y venta de un rubro rival; un dirigente eterno de una isla azucarera, perfecta base del etanol, que más bien combate; un presidente brasileño que comparte discursos y orígenes con los nuevos dirigentes latinoamericanos, pero que prefiere aliarse a su peor enemigo; unas instituciones financieras internacionales (FMI) obedientes al presidente de familia petrolera, que coincide con su peor enemigo caribeño, en atacar al etanol; científicos que demuestran los peligros del etanol; economistas premios Nóbel que demuestran las limitaciones del petróleo, las bondades del etanol y otras fuentes energéticas alternativas; enemigos que se abrazan y aliados que se traicionan. Bienvenidos al reino fascinante del ajedrez geopolítico latinoamericano.

Al día de hoy, se están perfilando lenta, pero seguramente, dos ejes mayores de enfrentamiento en América Latina, que serán los más visibles del tablero geopolítico, y dos ejes menores que, de seguro, se presentarán simpáticamente a mediar, situándose por encima y en medio, de los dos polos más agresivos. Ya no es posible valorar la situación nacional de los países latinoamericanos sino se hace con una perspectiva regional. Menos que menos para Nicaragua que es parte beligerante del juego.


A) EJES MAYORES

Eje Bush/Lula. El primer eje mayor como se sabe, se está expresando a través de la alianza inédita y rápida que se generó a través de la gira que el presidente George Bush efectuó al área, hace menos de un mes, empezando por Brasil, donde negoció con el presidente Lula acuerdos económicos a través del etanol. El efecto inmediato del acuerdo, involucró a El Salvador como una pequeña vitrina de las bondades del proyecto, frente a sus recipientes rivales del petróleo venezolano, como Nicaragua. La elección busca hechizar por la vía del efecto publicitario a algunos países vacilantes del área, influenciables por México (Honduras, Guatemala, Panamá) o neutralizar la ayuda que generosamente promoverá la administración chavista. Al mismo tiempo, Colombia es lanzada, probablemente por consejo de EEUU, en una actividad de presencia y seguimiento de las intenciones de un México independiente, a través del Plan Puebla Panamá. Muchos países latinoamericanos que hoy están callados y a la expectativa, incluyendo países no iberoparlantes (franco y angloparlantes, desde Canadá hasta Haití, pasando por Jamaica y las Antillas menores), podrían verse arrastrados en una nueva estrategia continental de la administración estadounidense, como ya lo están desde hace mucho Puerto Rico y República Dominicana. Brasil jugará en todas las aguas (Banco del Sur, gas, petroquímicos, etc.), pero su alianza económica con EEUU, generará desconfianzas en sus hermanas y primas socialistas.

Eje Castro /Chávez. Con el triunfo de la Constituyente en el Ecuador, clima favorable a Correa, y la mejoría notable de Fidel, se consolida el eje Castro/Chávez. Sus principales armas son, como se sabe, el petróleo y un sobrediscurso populista, reiterativo y poco profundo. La amenaza del etanol, como arma política para aglutinar a una serie de países bajo el paraguas de EEUU, consolidará, por oposición, la unidad entre sus adversarios, que ya cuenta con Ortega en Nicaragua, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Kirchner en Argentina, pero ante el cual vacilan Perú, Paraguay y Uruguay.

B) EJES MENORES

Eje Calderón. México, tenía que presentarse como alternativa. Y lo hace viniendo de una crisis de legitimidad, donde un presidente de centro derecha, como Felipe Calderón, quiere recuperar las viejas tradiciones de la política exterior del PRI: hegemonismo en el área latinoamericana e independencia en la elección de su política exterior y con la única arma a la mano: el petróleo también. El Plan Puebla Panamá, es la reactivación de una plataforma, hasta hace poco abandonada, que busca recuperar los espacios y el tiempo perdido para la “potencia media” que se considera México, pero con un petróleo en merma y un líder discreto en diplomacia latinoamericana.

Eje Bachelet/Tabaré Vásquez. Este es el típico proyecto moderado, de clase media (al que probablemente se una Costa Rica) pero de una izquierda amable y gentil. Su moderación, discreción y a veces silencio, puede hipnotizar a algunos otros países para unirse en fórmulas dialógicas que tengan resonancia y sean bienvenidas en foros internacionales (OEA), académicos (Universidades e Instituciones de Investigación latinoamericana) e institucionales. Su truco principal consiste en hacerse los imprescindibles, cuando los ejes mayores lleven las cosas demasiado lejos y ellos, bajo el viejo principio aristotélico, se crean por encima y en medio de unos polos que no crearon y de los que no se sienten responsables, pero para los cuales imaginan tener la solución.

En todo ajedrez, no existe una pieza (al fin y al cabo, ya existen obispos/alfiles, castillos/torres, caballos/nobles y, por supuesto, Reyes), que represente a los excluidos, que no son los peones, soldados sacrificables a los intereses de los bandos en pugna, sino a los desempoderados latinoamericanos, que pudieran expresarse en una figura tan noble como la del caballo, pero castigado, para devolverle dignidad a esas multitudes, que siempre se ha supuesto colectiva, homogénea, plebeya y arrabalera: los caballeros outsiders. Esos hidalgos que, como Lancelot, expulsados de sus reinos, siguieron siendo fieles a sus señores hasta la muerte o, como Don Quijote, leal a su señora, como yo a la mía, lo fue en medio de sus extravíos.

Desde que aprendí a jugarlo, siempre me pregunté porqué no le agregaban al ajedrez, en los extremos de la segunda fila, dos caballeros, rebajando a seis el número de peones, con la facultad de retroceder un cuadro y de avanzar dos, para dotar de mayor defensa a los peones, pero no con tanto poder como el de los caballos. Un poco como el papel de los volantes en el fútbol.

Estos caballeros proscritos, serían defensores de las banderas de su señor, y señora, en efecto, adalides de las virtudes del reino y paladines de las promesas al lado de los peones y frente a los adversarios, pero, como Moisés, condenados a no entrar a la tierra prometida, jamás.

Friday, March 30, 2007

¿Brasil vs Venezuela?

ETANOL VS PETROLEO
Por Freddy Quezada

Los políticos cuando doblan repican. Es parte de su oficio. Al inaugurarse el Ingenio azucarero "Victoria de Julio", obsequiado por el pueblo cubano (en verdad por Fidel Castro) al gobierno de Nicaragua (en realidad al FSLN), el propio Daniel Ortega, entonces también presidente, se deshizo en elogios esa vez sobre las propiedades de la caña de azúcar y sus subproductos, en especial los alcoholes carburantes y hablaba incluso de exportarlo en el esquema agroindustrial que dominaba entonces.El proyecto, como se sabe, junto a los otros dos ("Valle de Sébaco" y "Chiltepe"), considerados como los proyectos de punta de una agroindustria a escala, fracasaron. El ingenio, recuerdo, fue desmantelado, vendido y subastado en unos oscuros procesos de compra y venta de maquinarias, tierras e infraestructura (hasta el lago artificial y la represa de "Las Canoas" fueron incluidos en el combo) que terminaron sirviendo a los arroceros, por casualidad negocio al que empezaron a migrar los sandinistas que constituyeron después lo que llamo hoy la "burguesía nacionalista de Nicaragua".
Curioso también que cuando vinieron las autoridades cubanas a inaugurarlo hayan dicho todo lo contrario de lo que escribió Fidel Castro en el Gramma del 28 de marzo de este año ("en Cuba el empleo de tal tecnología para la producción directa de alcohol a partir del jugo de caña de azúcar no constituye más que un sueño o un desvarío de los que se ilusionan con esa idea".)
Ahora resulta que el etanol le quitará agua y alimentos a los pobres para alimentar autos de los ricos. Se dice que el maíz en México subió de precio por dedicarlo en gran parte a la producción de etanol; que en Nicaragua puede ocasionar un monocultivo; que ha desertificado otros países, etc. En el editorial del 30 de Marzo, La Prensa se encarga de reproducir los discursos casi idénticos de Hugo Chávez y Daniel Ortega sobre este asunto, pero en realidad el autor intelectual es Castro (véase su artículo en Granma del 28 de marzo, que de seguro ya manejaban con anterioridad el presidente venezolano y el nicaragüense).

En los ochenta, al contrario, los sandinistas decían que le iban a agregar valor a la caña de azúcar (El grupo Pellas estaba contemplado en estos subsidios) para desarrollar al país en beneficio de los explotados. Como sucede con el Cardenal Obando, lo que ayer era bueno, hoy es malo. Hoy es otra cosa la que se busca.
Pasa que, cuando hay objetivos políticos, empiezan los discursos a batallar entre ellos, para lograrlos. La ciencia, la técnica y las disciplinas varias, se convierten en sirvientas y cortesanas de los grupos rivales, como cuando en esas series televisivas de justicia, un abogado anula a un perito con otro. Que importa que los gatos sean blancos o negros, dicen los chinos, si lo que nos interesa es que cazen ratones.
Se dice que el etanol también puede ser producido por palma africana, tempate e higuerillas. El ingeniero Roberto Rondón, formulador de un proyecto en el MAG FOR, y en base a investigaciones de campo, aseguró el año pasado que "con la siembra de 167 mil hectáreas de palma africana Nicaragua puede llegar a sustituir toda la importación de diesel" (END, 27/06/06).
Sea cierto o no lo del etanol, todo proyecto siempre hace un cálculo de ventajas y desventajas, y se decide por lo que representa menos riesgos, y beneficia al mayor número de personas, un poco como el principio de Bentham.
Pero lo que quiero trabajar es la relación política que hay detrás de todo esto. Mañana puede ser otro el motivo que los actores rivales elijan para enfrentarse. El etanol y el petróleo son pretextos de gobiernos adversarios y lo que está claro es la rivalidad, al menos para América Latina, entre la administración norteamericana y el gobierno venezolano. Aquel no tiene un programa regional sólido, coherente y de largo aliento (como lo fue la "Alianza para el Progreso") y éste no logra consolidar todavía un texto programático (tipo Libro Verde de Kadaffi o Libro Rojo de Mao) de su "socialismo del siglo XXI", que al parecer están elaborando a todo tren los escasos intelectuales de relieve que lo apoyan.
Al parecer, EEUU está siguiendo una vieja idea que denunciaron los marxistas norteamericanos de finales de los sesenta y comienzos de los setenta (a través de revistas como New Left Review, Monthly Review, Socialist Register, Marxism Today, Perspectiva Mundial, etc) que Brasil siempre ha tenido un perfil subimperialista que bien puede, si EEUU logra seducirlo, servir como un gendarme regional que vele por sus intereses ante el subcontinente. La salvedad hoy es que se encuentra gobernado por un partido de izquierda oscilante y burocratizado y que, si logra un acuerdo provisional provechoso (el etanol es parte del cálculo), puede atemperar como una suerte de Caballo de Troya, porque hablan el mismo lenguaje, el discurso de sus hermanos y primos políticos venezolanos, argentinos, bolivianos, chilenos y nicaragüenses, buscando como siempre aislar a los cubanos. Pero necesita un plan de gran alcance que al parecer EEUU está empezando a estudiar.

No sabemos que pasará en este enfrentamiento de un populismo gaseoso y desordenado, y un neoliberalismo desconcertado y a la defensiva. Lo que al menos yo sé, es que las multitudes queer, como se les conoce ahora a esa variada presencia de actores desempoderados, pero en lucha contra el Imperio (asociado con esa obra célebre de Toni Negri y Michael Hardt), no tocan ni un pito en esta fiesta. Y no hay necesidad de hablar en nombre de ellos; no piden ni necesitan ser representados.

Bien saben defenderse a través de las armas del débil (Scott), las estrategias subalternas (hacer como si obedecieran, cumplieran, honraran y celebraran al hegemónico pero, apenas ofrecen la espalda, lo desautorizan), las tácticas del silencio para desorientar al curioso, etc, todos recursos contra el que odian, envidian o temen; a través también de estrategias hermenéuticas y polisémicas hacia quienes obedecen, en quienes creen y dicen amar. Es una tentación desear que se liquiden entre ellos para aprovecharnos de sus ruinas.

Monday, March 19, 2007

Dos bolas y un strike

COMENTARIOS AL ARTICULO "LA BATALLA DE AMERICA LATINA"
DE FERNANDO MIRES
Por Freddy Quezada

Para los lectores de este blog, les presento unos comentarios sobre un excelente artículo de mi amigo Fernando Mires, del que a su vez son comentarios de otro de Jorge Castañeda, ex ministro de relaciones exteriores de México, de donde toma el título original: "La batalla de América Latina", a propósito de la emergencia de los nuevos gobiernos de izquierda latinoamericana.

Fernando Mires es un historiador de origen chileno que reside en Alemania. Tuve una polémica amistosa con él hace unos años. Ahora celebro, saludo y me descubro ante este nuevo trabajo, muy oportuno y polémico como siempre.

Detrás de las tres tesis con las que Mires responde a Castañeda, está la idea de “onda larga” de la escuela histórica de los anales de Febvre y Bloch, es decir, esa idea que, a la larga, las cosas no son tan dramáticas como se presentan y parecen. “A la larga todos estaremos muertos”, se burlan de esta perspectiva, ahora, sus enemigos. Pero, en verdad, lo que está detrás es el problema de los fines de la historia y la de los anales no es más que una versión rebajada y vergonzante de la hegeliana. En la onda larga es más cómodo manejarse, sin duda, pero si privamos de fines a esa onda (porque nadie sabe dónde vamos) nos regresa otra vez al presente y desde ahí declaramos con modestia no saber, más que en términos de probabilidades muy frágiles, lo que ocurrirá. La onda larga, pues, es el suelo epistemológico en que se mueve Mires, una onda que parece decirnos que todo se repite y que el horizonte se mantiene esperándonos.

Ahora veamos las tesis, una por una, cuyo desarrollo pormenorizado se puede ver en el link indicado arriba.

1.- La contradicción democracia-dictadura no sólo es latinoamericana, sino que ha aparecido en la escena como consecuencia de una contrarrevolución antidemocrática internacional que comenzó a tomar forma después de la caída del llamado colapso del comunismo y del fin de la Guerra Fría.

Bola 1: Todas las tesis no sé por qué me recuerdan esa superficialidad que empleaban los trotskistas que, desde la IV Internacional, en dos cuartillas de sus revistas analizaban las fuerza internacionales donde, al final del cuadro, si las cosas no eran mejores era porque ellos aún no entraban en escena; pero si ellos tuvieran fuerzas. Un día de estos, decían....

Pero, dentro de sus ligerezas, los trotskos decían algo que siempre me pareció razonable. La democracia y la dictadura no son dos entidades separadas, simples y opuestas, donde se presenta una ilusión que nos hace fácilmente elegir (ya sólo decir “democracia” cargada de positividad, me sesga contra una “dictadura” cargada de perversidad; la elección ya está tomada desde antes que comience la demostración). La democracia es una relación de fuerzas donde dominan unos aspectos del juego del poder y se combinan de manera especial clases y grupos sociales de un modo inestable pero regulado; en la dictadura son otros los grupos, pero ambas descansan sobre un mismo tejido de poder soportadas por agentes sociales diferentes y algunas veces unos mismos sectores sociales que defendieron a una, terminan invocando a la otra (como le suele suceder siempre a la clase media) por lo que sea, desencanto, ingenuidad por cambio de intereses o de mentalidad, por cobardía, por entusiasmo, etc. La democracia y la dictadura, sin duda, exigen precisiones más sociológicas y políticas. Hay muchos grupos sociales nuevos, por ejemplo, pero invisibles, en el discurso clásico (sea el marxista de clases sociales, el liberal de poderes formales o el postmoderno de movimientos y actores sociales), como los narcos, los migrantes, los terroristas, los lumpens, los lavadores, que sostienen a muchos de estos regímenes sean democráticos o dictatoriales. La contrarrevolución antidemocrática es una redundancia que, pese a su eco trotskista, es mejor definirla como la contrarrevolución democrática, (para diferenciarla de las otras tres: prerrevolución, revolución permanente, contrarrevolución abierta, que es a la que parece referirse Mires) ya que es ella la que le permitió al populismo escalar por dentro mejores posiciones. Montesquieu es derrotado en estas áreas latinoamericanas (no en todos los países, desde luego) por Maquiavelo con sus propias armas, discursos e instituciones. La acción contra la norma; el ser contra el deber ser. Incluso, si mal no recuerdo, todavía algunos analistas políticos marxistas usan una suertede tabla maestra para definir regímenes desde lógicas revolucionarias, donde el régimen se define según el acento hegemónico que tengan los poderes del caso. En cualquier caso, el poderoso contra el poderoso. Nada tienen que ver en estos escenarios los desempoderados, de los que no me atrevería a hablar por ellos.


2.- La contradicción democracia-dictadura no es reciente en América Latina. Aquello que es reciente es la forma ideológica que hoy asume.

Strike 1: de acuerdo con mi amigo Mires.

3.- La resolución de la contradicción democracia-dictadura, no dependerá tanto de los conflictos entre diferentes estados, sino que de las luchas democráticas al interior de cada nación, particularmente al interior de Venezuela.

Bola 2: segundo eco trotskista. Lenin y Trotsky se consolaban diciendo, cuando llevaron la revolución socialista a donde menos imaginó Marx (desgarramientos expresados en sus borradores de cartas a Vera Zasulich), a un país agrario y atrasado, que deberían esperar a que la revolución triunfara por lo menos en Alemania (donde parecía inminente) Francia o, más remotamente, Inglaterra. Al fin y al cabo, estos eran los países para los que fue pensada la revolución socialista por anarquistas y marxistas. Había que esperar desde “afuera” en los centros metropolitanos, pues, lo que hoy Mires parece esperar desde “adentro”, en el ombligo del huracán. En ambos casos, es donde las cosas se deciden. Teoría del eslabón fuerte, que no comprendo cómo podría encajar con el “efecto mariposa” de la teoría de alta sensibilidad a las condicionales iniciales en geopolítica internacional.

Saludos, amigo Mires, una taza de café en su honor.

Friday, March 09, 2007

El subsuelo de la opinión

EL SUBSUELO DE LOS ARTICULOS DE OPINIÓN

Por Freddy Quezada

¿Balzac era el que decía que toda persona goza en secreto la caída de quien se cree superior a ella o, al menos, le hace ver en la desgracia su condición de iguales y, por ello, nunca le perdona su ascenso? Nada hay más divertido que reírse de uno mismo, por supuesto, pero cómo uno goza con las críticas, de cualquier tipo, a los demás.

Todos los artículos de opinión, incluyendo este mismo, el de al lado, arriba o los de abajo, se ven formalitos, coherentes, a favor o en contra de lo que sea, o de quien sea. Qué importa lo que digan, si lo divertido es ver las reacciones que provocan en la edición electrónica. Los artículos de opinión impresos, son la punta blanquita de un iceberg, donde debajo, en su edición electrónica, específicamente en la parte donde reaccionan los lectores, circula una cantidad de bilis gratuita, estulticia, calumnias, insultos, especulaciones, elogios inmoderados, servilismo claro y, en poca cantidad, valoraciones objetivas y críticas sensatas, todas amparadas por el anonimato, verdadero poder, en muchos de los casos, que permite el inventarse o poseer un correo electrónico.

En las ediciones de papel impreso, todas esas reacciones no se miran. Incluso muchos de los propios autores de artículos y editoriales en los periódicos, no saben que existen o, sabiéndolo, ignoran cómo llegar a ellos “en línea”. Y cuando creen que han impactado a un gran auditorio al que les ha hecho formarse una opinión desde sus propias ideas y cuando caminan por las nubes con un ego terrible, se estrellan de pronto con la asombrosa variedad de opiniones que encuentran en las reacciones interactivas de las ediciones electrónicas. El que se tenga por delicado y altamente sensible ni que se asome, porque corre el riesgo de ver derrumbarse toda su autoestima. Y no se crean, por favor, árboles con frutos para justificar las pedradas, ni ese lugar común de "Sancho, ladran, es que cabalgamos".

Lo peor que les puede pasar es que no encuentren reactores. Me pregunto si no será mejor, en esos casos, que estas damas y caballeros se reenvíen a sí mismos, con seudónimos, los más duros comentarios a sus propios artículos, y consolarse participando así en este vértigo divertido, como esos matrimonios aburridos que, para excitarse, fingen ser otros en la ejecución de las más eróticas y deliciosas infidelidades.

Alguien dice, en uno de los ejemplos más moderados que pude seleccionar, reaccionando a un artículo de una escritora connotada, que el presidente Daniel Ortega debió regalar al presidente Chávez los “manuscritos de Jaime Wheelock” y no los de Rubén Darío y, otro, más adelante, le responde, ya sin aludir al texto de origen: “mejor la pistola con la que se secaba el pelo”.


Hay en las reacciones de los lectores anónimos, un ejercicio impune de desacralización de la escritura (como de la que hablaba el recién fallecido Baudrillard) y de los escritores que son como campeonatos de lucha en el lodo o “molotera”, como le llamaban los niños a ese juego donde, primero lenta e individual y después colectiva y desordenadamente, se lanzaban encima unos de otros hasta terminar haciendo una pirámide humana.

Los comentarios, con todo, tienen la virtud de ser sinceros. Su poder les llega de su anonimato, como los que tiene el número cuando se sabe protegido. Al emitir un juicio destructivo, se hace con la alevosía y ventaja que brinda el anonimato o el seudónimo, que permiten la sinceridad de la descarga. No pasa ni en la radio ni en la televisión, a menos que, en vivo, los programas dejen el teléfono libre, cosa que ya casi no hacen. Uno, pues, debe tener la piel dura para saberse blanco de feria, como cuando le disparan al patito. O bajar a visitarlos y responderles en su terreno a tirios y troyanos.

Se dicen cosas impublicables e increíblemente groseras, en las pestañas interactivas, pero también complementos y críticas, algunas veces interesantes, de los textos aludidos que, cuando empiezan a dialogar entre ellos, olvidando el motivo del texto original, se genera un tejido intertextual fabuloso, muy parecido a lo que sucede en la vida real, sin llegar a coincidir con ella, donde están indisolublemente unidas la pasión y la razón, el poder y el saber.

Me recuerda que la razón sigue siendo sirvienta de las pasiones. Arriba, en el iceberg, está la sinceridad formal, la coherencia demostrativa y angustiada por objetivos; abajo, en el foso, la sinceridad de las pasiones desde las más altas hasta las más bajas y rastreras.

Una parentela en gran parte con lo que se cree que son los iletrados, tan despreciados y que, en este nivel, se les parece. Pasa que los verdaderos desilustrados, no leen y los que medio lo hacen, prefieren deportes, la cartelera, sucesos y los clasificados y poco les importa lo que discutan personas educadas que saben leer y escribir muy bien, donde unos usan una razón hipócrita y otros una pasión bocatera, para imponerse.

En la edición electrónica, son las plumas más notorias a las que disparan sin misericordia y con las poco conocidas (que dicen cosas de interés público) son generalmente más considerados y participativos. No está lejano el día en que el blanco sean las constituciones, decretos y leyes y no simples artículos de opinión, desde un círculo nacional de participantes cuyos resultados sean vinculantes. Será una democracia directa electrónica: un anarquismo postmoderno. Así se unirán el saber, el poder y el número.

Ahora, por favor, permitid calzar mis botas de fatiga, subir mi carcaj, colocar muy bien mi escudo y levantar mi hacha de guerra, que revisaré con alegría y diversión estas babosadas en la edición electrónica para responder a los enmascarados y saludar a los críticos sinceros. Disparen, niñas.

Friday, March 02, 2007

Las revoluciones metalépticas en tiempos anarquistas

DEMOCRACIA DIRECTA Y
ANARQUISMO POSTCOLONIAL

Por Freddy Quezada

Gioconda Belli, cuya fotografía en END me recuerda esas poses fatigosamente ensayadas en los estudios Lumington de Monseñor Lezcano, para hacerle creer a las jovencitas su parecido con Fara Fawcett -- Majors, publicó en la página de opinión de El Nuevo Diario, una serie de artículos sobre el socialismo en América Latina y la democracia directa. De ellos, he sacado en claro tres cosas: a) que la democracia directa en boca de los revolucionarios del socialismo autoritario es una demagogia vieja, pero aún efectiva, al menos para intelectuales ociosos; b) que la democracia directa, tal como la expone Gioconda, todavía está bajo el paradigma de la soberanía bodiniana, la centralización jacobina y el cálculo maquiaveliano de las concepciones modernas y c) cualquiera puede investigar estas cosas en INTERNET yendo, como la propia Belli al parecer, directamente a Google o a la Wikipedia.

Sobre anarquismo, uno se puede pasar años enteros leyendo sobre eso. La INTERNET está en buena parte, saturada, controlada y defendida por ellos.
El reflejo de la democracia directa está vivo, pero prisionero aún, en las constituciones modernas a través de los plebiscitos y referendums. Los modernos de toda laya que definen estos reflejos como residuales, dicen que son recursos extraordinarios y excepcionales, ademá de caros. Todos estos zánganos prefieren los métodos indirectos, delegativos, representativos o, sus disfraces "participativos" y "deliberativos". La democracia indirecta está basada sobre el principio de representación legítima de unas pocas personas en nombre de muchísimas más, que los delegan. Toda esta gente no tiene ni el poder económico ni el político propiamente dicho, el único que tiene es el del número. Aún así, mediadas por la representación, de vez en cuando se hacen sentir de manera brutal por medio de revoluciones o contrarrevoluciones, o por preferencias en arte, música y filmografía, o de forma regulada por medio de votaciones cada cierto tiempo.

El gran recurso que tienen los teóricos modernos contra la democracia directa es el tamaño de las ciudades y el interés económico de la ciudadanía. Dicen que la democracia directa fue efectiva entre las polis griegas y las civitas romanas y conceden incluso que en pequeñas comunidades sin un estado centralizador, como entre campesinos y grupos étnicos, se puede aún ejercer. Pero que la democracia más efectiva sólo es ejercible entre ciudadanos. Benjamín Constant llegó a decir que las personas comunes y corrientes estaban demasiado ocupadas en sobrevivir como para estar pendientes del mundillo político y que esa era una de las razones por las que se hacían representar. El último de los teóricos políticos modernos, Giovanni Sartori, sigue insistiendo en el tamaño de las ciudades modernas para justificar la representación política. De autores como él, seguro que Belli tomó esos ejemplos que los presentan como excepcionales (para confirmar la regla) de Suiza y Canadá, (tendrían que agregar también algunos Estados de EEUU), y cuyo ejercicio es inseparable, según ellos, de altas tasas de educación (como si eso les impidió hacerse las dos guerras más inhumanas de la historia). Se oculta sin duda, la idea que no se necesita aprender a leer y escribir para saberse un sufriente del poder o para creer que se vino a este mundo sólo a obedecer. O que lo necesitamos, para castigar a los responsables de un despotismo y una tiranía.

Sin duda, ese número grandísimo de personas que se invocó para legitimar la representación en los Estados nacionales, o para fundamentar las revoluciones, es el mismo que hoy puede decidir rápida, barata y periódicamente sobre sus propios dirigentes. Las nuevas tecnologías (computadoras en redes, videocámaras diminutas, celulares baratos y masivos, teléfonos satelitales, bancos de datos al alcance de todos, procesadores de alta velocidad para grandísimas cantidades de datos, etc) destruyeron, como demostró David Harvey hace años, el espacio, es decir, el tamaño de las ciudades ya no importa; que los mass media pueden abaratar y hacer periódicas las consultas (como hacen las firmas encuestadoras) para toma de decisiones, al amparo de referendums y plebiscitos, para cualquier fin colectivo, pero sobre todo para controlar a los que nos dirigen y penalizarlos si infringen el pacto de poder, es ya una realidad, ¿quién impide efectuarlas?

Irónicamente no fueron las revoluciones marxistas, ni la historia hegeliana, las que llevaron a las masas al poder, sino que ahora los únicos, a veces muy a pesar suyo, que lo pueden hacer, sean los medios de comunicación.


La representatividad le llegó a la modernidad de la Ilustración inglesa. Primero, apareció como vanguardia, aún en la modalidad rousseauniana de democracia directa con la voluntad general al separarla de la voluntad de la mayoría. Este vanguardismo lo heredará incluso el marxismo agudizado por el leninismo, aunque presionado por un ala anarquista que se refleja en la olvidada frase de Marx que "la emancipación de la clase obrera será obra de la clase obrera misma", donde no figuran intelectuales, ni dirigentes ilustrados, ni vanguardias prometeicas. Curiosamente el único lugar donde los intelectuales en general estarían cómodos hoy, es el único sitio donde se les odia y desconfía profundamente: el anarquismo. Segundo, como democracia entre los representantes por medio de sistemas electorales diversos y controles de poder entre ellos, para no concentrarlo en uno sólo en detrimento de los otros aspirantes tan poderosos como sus iguales. Las dos variantes expulsan y calumnian a una "masa" de personas iguales entre sí que las consideran como ignorantes, ingenuas, incapacitadas, menores de edad, sin especialización política, etc.

Ahora bien, el poder para controlar al poder, al modo anarquista, es una manera de anularlo, de disolverlo cuando no de controlarlo desde el número, desde las mayorías, sin menoscabo de disensos ni diferencias. Es como cuando la razón se aplica a sí misma sus propios fundamentos; se disuelve, se paraliza y vuela en mil pedazos. Daniel Ortega o cualquier otro dirigente de izquierda en el planeta entero, puede decir o prometer lo que se le ocurra o le pique el cutis, ya lo hacen sin el permiso de nadie. Incluso podemos acordarle el crédito, para los que creen a pie juntillas en él, pero nos reservamos el derecho de juzgar los resultados de sus promesas, y si no las cumple en un grado significativo, lo destituiremos sin miramientos. No hay que esperar cuatro años; ya se puede hacer por medio de muestreos aletorios relámpagos de resultados vinculantes. ¿Se va o no?

Viendo así las cosas, esta suerte de anarquismo postmoderno engarza bien con la idea que vivimos en América Latina unas revoluciones, donde las hubo, metalépticas. Es decir, lo que se creyeron efectos de una contradicción entre clases sociales, en realidad fueron las causas de la fundación de una de ellas: las emergentes burguesías nacionalistas. Pero, como en las novelas de Kafka donde las víctimas buscan ansiosamente a sus verdugos, las encuentra en medio de una crisis de los Estados nacionales que, junto a un desarrollo tecnológico exponencial, no tienen un asidero institucional sólido. Tal vez ello explique el inmenso peligro de reeditar unos mesianismos desenfrenados en contextos escépticos.

El fenómeno de las burguesías nacionalistas latinoamericanas, de cuna revolucionaria, quien mejor lo representa es La Muerte de Artemio Cruz, la novela de Carlos Fuentes que fabula la agonía de un revolucionario mexicano que recuerda la acumulación de sus propiedades por medio de crímenes y que termina por constituir esa burguesía nacionalista que los caracteriza. Los sandinistas de alto nivel comparten mucha semejanza con esta configuración. El verdadero nacionalismo lo están mostrando ellos hasta ahora. Nadie más podía hacerlo, pero huérfanos de un Estado nación que les impide sus proyectos, en vez de facilitárselos. Son sopas de pollo sin pollo, como las Maggi. ¿Cómo, ya estamos en comerciales? "Quiere acallar el discurso populista de Daniel Ortega y su esposa? Dele sopitas Maruchan."

Tuesday, February 27, 2007

Nuevo libro de Mario Rizo "Samuel Meza Briones"

EN LA PARTE ESTA EL TODO

Por Freddy Quezada

Honrado por una gentil invitación que no merezco, Mario Rizo me hizo llegar un trabajo suyo de rescate y rememoración de un intelectual nicaragüense injustamente olvidado, el poeta, periodista y abogado de profesión, Samuel Meza Briones (1867-1930), de cuya biografía, historia de su época y de sus documentos del Mar de la Mosquitia, trata la presente obra.

El poeta Meza Briones estudió en León, donde conoció a la crema y nata de la intelectualidad de la época, incluyendo a Rubén Darío. Sirvió durante dos años en Bluefields, en un contexto sumamente difícil para un profesional por el abandono del cual hasta el día de hoy somos testigos. Este lugar fue escenario de la creación de unas cartas náuticas y cuyas historias Mario Rizo recrea, al imaginar el conflicto entre anglosajones (estadounidenses y británicos) por la conquista del Caribe y las costas de sus países. Vivió en Matagalpa, lugar testigo de su última morada.

El texto presentado con una prosa - entre la de un antropólogo y la de un narrador de vuelo -, nos recuerda un poco a las novelas de piratería y a las de aventuras de Sandokan. También nos acerca e informa de la magnitud de los intereses en juego y de las pasiones desde las corbetas y cruceros que se enfrentaron entre sí y detrás de los cuales estaban un imperio agonizante y, uno naciente y errático.

La reambientación que hace Mario Rizo, nos recuerda, epistemológicamente al Parque Jurásico y cómo, en esa película, somos testigos de la reconstitución de los dinosaurios a partir de una pequeña célula ósea. Es un poco parecido a aquella sentencia famosa de Agustín de Hipona, en la que nos confiesa que, conocer profundamente a un hombre es conocerlos a todos.

La historia del poeta Meza Briones, es la de un hombre de paz, que no levantó la mano a nadie, como dice el autor; podría ser la de los hombres y mujeres de la clase media que son soporte de esas sociedades que ya han obtenido el desarrollo en los países donde estas cuentan con un peso en número y calidad muy significativos. También se han hecho las guerras entre ellos sin la menor duda y han sido fuente de la creación de teorías, paradigmas e ideologías de todo tipo. Meza Briones es lo que los cristianos denominarían: hombres de buena voluntad.

Pero, aparte del apasionante viaje al que conduce Rizo a través de las reconstrucciones de la época del poeta, Samuel Meza Briones, me ha llamado la atención el aspecto epistemológico con que lo presenta.

El autor habla de tres métodos de pequeña escala empleados para esta investigación: biografías, microhistorias y analogías etnográficas. Técnicas cualitativas de investigación (muchas preguntas para pocas personas) a contrariu sensu de las cuantitativas (pocas preguntas para muchas personas) que puso el autor al servicio de reconocer la contribución de un actor ignorado de la época.

Más allá de la pertinencia, validez y rivalidades de los métodos de investigación (al que habría que agregar de suyo la observación participante) hay que reconocer un principio más bien epistemológico que, por razones de sencillez, la indicaremos como el todo que está en las partes que, al decir de Edgard Morin, a su vez, está en el todo.

De esta tesis se derivan varias interrogantes: ¿Qué de la cultura de la época que nos describe Mario Rizo de Meza Briones en León, Matagalpa o Bluefields, no circula e incorpora en el torrente sanguíneo que le brinda al poeta su propia individualidad? ¿Es separable? ¿Puede uno creerse independiente de la sociedad, que nos ha formado para bien o para mal? ¿Puede uno juzgar, con los mismos juicios, a quién los ha proporcionado? ¿El método de “juzgar”, aquí, tiene sentido? ¿Uno puede juzgarse a uno mismo? Para hacerlo, sin duda, hay que dividirse entre observador y observado y es, hasta entonces, que uno “ve” que la operación, en vez de acercarnos a lo uno que busca, nos separa. Sucede como la fotografía con respecto a la película, que nos produce la ilusión que esta última se acerca y simula mejor lo real, cuando la verdad es que lo esconde más profundamente y no siempre la representación más compleja es la que más nos aproxima a ello. La situación me recuerda a Heidegger cuando define en Ser y Tiempo al “uno” y dice “Cada cual es el otro y ninguno sí mismo. El uno que responde a la pregunta por el quién del Dasein cotidiano, es el nadie al que todo Dasein ya se ha entregado siempre en su estar con los otros”.

Razón filosófica por la que nadie, en las películas de hoy, escupe por puro gusto, como todos hacemos en la vida real; esas expresiones inasibles de nosotros mismos, los medios están condenados a perseguirlas y cada vez que la reproducen se enteran que existe otra y así sucesivamente; sí, es cierto, ahora se tiran pedos (aunque nos guste olvidar que son efectos de sonido) descaradamente y en los programas más provocadores, como MTV, aparecen nítidamente los desechos sólidos (aunque sepamos que si los partiésemos por el centro no nos llenaríamos las manos) en las tazas de los inodoros (correteando uno detrás de otro en un vértigo acuático como los sátiros detrás de las ninfas), pero la gratuidad de la medianía (Durchschnittlichkeit), la cotidianidad, no puede figurar. El día que esa persecución termine, sea porque al fin coincidan el uno con el otro, sea por renuncia a tal ilusión, nos enteraremos que fue inútil. Ese "algo", ese "plus", eso "irrepetible", es lo que somos y está en ello no verse.

Todo actor o actriz, por muy malo/a que sea, en un momento fulminante de su vida, le asalta la terrible sospecha que la realidad es im-presentable, menos que menos, re- presentable. En ese im nos va el ser; en ese re lo queremos de regreso.

¿Qué de lo propio de Meza Briones ha ido a parar al océano social que no logramos distinguir ya de nuestro propio espíritu y del de la época? De nuevo, ¿es separable?

La sociedad no es ni la suma de sus partes, ni algo sinérgico, más que la suma de ellas, como decían atomistas sociales, por un lado y estructuralistas, por el otro.

El todo se refleja (más bien está) en cada una de las partes que lo componen, como la magia del ying-yang. Toda la historia y la geografía nuestra están en las descripciones de un solo hombre. Uno solo de ellos acepta en su seno, el comportamiento del todo; especie de medias (de ahí que lo mediocre sea por principio una persona que resume en equilibrio el todo, como lo intuyó Nietzsche). En cada eslabón, pues, estamos todos. El poeta Meza fue cada uno de los nicaragüense de la época, como yo soy, en este momento, cada uno de ustedes.

Esta obra, además de su aporte epistemológico señalado, nos enseña cómo operan los circuitos sociales, la exclusión intencional o no que, a como en esas revistas para las clases medias y altas, venden rostros en las portadas, que se convierten en la representación de prototipos, aunque existan mejores rostros y representativos del todo oculto.

No me resta más que reconocer este otro gran aporte de Mario Rizo a la cultura nicaragüense, a muchas de nuestras raíces enterradas y desconocidas.

Saturday, February 10, 2007

Homenaje a Salazar Bondy

¿EXISTE UNA FILOSOFIA DE NUESTRA AMERICA?
Por Freddy Quezada
Para la “mujer brava” que amo.
I. INTRODUCCIÓN

El socialismo del siglo XXI, en nuestro subcontinente, será anarquista o no será. La frase, como se sabe, es un pastiche de la guevariana: la revolución latinoamericana será socialista o no será. El éxito de las “copias” postmodernas, donde no se saben tales, depende de dos cosas. En primer lugar, de su impacto en los medios de comunicación, en especial de la publicidad y, sólo en segundo, del malentendido que hagan de ellas las clases medias, para hacérselas llegar después, como deseables o repudiables, al resto de actores, grupos y movimientos subalternos. En la época en que Salazar Bondy escribió ¿Existe una filosofía de nuestra América?, finales de los sesenta, la sola decisión de colocar signos de interrogación en la proposición, era ya un gesto revolucionario en sí mismo, un desafío a esa roca que aún aparenta solidez, América Latina, mientras en Europa se sucedían el mayo del 68 y la primavera de Praga y el mismo año de la edición de este texto, se masacraba a los estudiantes en Tlatelolco, México. Los tres mundos iniciaban públicamente su resquebrajamiento. Las sorpresas, las novedades y el asombro, eran rutina, como sucederá después entre 1989 y el 2001.

Augusto Salazar Bondy, filósofo peruano, hoy nos brinda, más que una oportunidad, un pretexto, sobre lo que está pasando con el pensamiento contemporáneo en América Latina. Aún están presente en ella, su vieja preocupación sobre la autenticidad y la imitación.

¿Qué es América Latina? Una carencia, digamos. Algo tiene Europa (que EEUU sustituyó a medias) que se llevó cuando nos independizamos; algo nos debe; lo poco que nos dejó, debemos extenderlo entre los muchos con los que convivimos, descendientes de nosotros mismos o de los grupos que ya estaban en esta tierra, cuando los europeos llegaron. Este dato de minoría es el que con mayor horror nos ocultamos a nosotros mismos. Nos constituye una carencia, no una copia, fijaos bien, una falta que estamos condenados a perseguir, y alcanzar hasta que los dominantes lo digan, en sus cifras y estadísticas y ya seamos ellos. Por el momento, con el riesgo de “por siempre”, somos lo que no somos. El eurocentrismo no se ha erradicado, está en sus descendientes criollos, mestizos y, aún entre muchos grupos originarios. Es inevitable. ¿Lo es?

La oligarquía latinoamericana se ha dedicado a disfrutar, viajar y educarse en las metrópolis y no hacerse preguntas indiscretas y existenciales sobre su perfil e identidad; se sienten parte de otro universo.

Las clases medias, en cambio, cuya ciudad letrada (a través de la gramática, los manuales de urbanidad y las leyes, como señala González Sthepan, 1996) ha venido ejerciendo su hegemonía en las ciudades latinoamericanas desde donde han arrastrado a los sectores marginales, a los campesinos y a gran cantidad y diversidad de grupos étnicos y originarios, que les supera en número y capacidad envolvente, y que son las que verdaderamente han promovido, impulsado y desgarrado por esta pregunta que aún nos fascina: ¿Qué es América Latina? ¿Qué es pensamiento original, auténtico y genuino en ella? Abusaré, para presentar ideas sobre estas preguntas, presentando las conclusiones completas de Salazar Bondy en su célebre obra.

II. DESCRIPCIÓN DEL PENSAMIENTO Y OBRA DE
AUGUSTO SALAZAR BONDY


El papel del pensamiento de EEUU, que no menciona Salazar Bondy, pero que ya pesaba en su época, el estructural - funcionalismo en sociología y medios de comunicación, el pragmatismo, el postmodernismo y el postcolonialismo, de alguna manera han sustituido los paradigmas europeos de las tres “H” (Husserl, Hegel y Heidegger).

“ I. Nuestra filosofía, con sus peculiaridades propias, no ha sido un pensamiento genuino y original, sino inauténtico e imitativo en lo fundamental.

II. La causa determinante de este hecho es la existencia de un defecto básico de nuestra sociedad y nuestra cultura. Vivimos alienados por el subdesarrollo conectado con la dependencia y la dominación a que estamos sujetos y siempre hemos estado.

III. Nuestra vida alienada como naciones y como comunidad hispanoamericana produce un pensamiento alienado que la expresa por su negatividad. Nuestra sociedad no puede menos de producir semejante pensamiento defectivo.

IV. Este pensamiento inauténtico por alienado es además alienante, en cuanto funciona generalmente como imagen enmascaradora de nuestra realidad y factor que coadyuva al divorcio de nuestras naciones respecto a su ser propio y sus justas metas históricas.


V. La constitución de un pensamiento genuino y original y su normal desenvolvimiento no podrán alcanzarse sin que se produzca una decisiva transformación de nuestra sociedad mediante la cancelación del subdesarrollo y la dominación.

VI. Nuestra filosofía genuina y original será el pensamiento de una sociedad auténtica y creadora, tanto más valiosa cuando más altos niveles de plenitud alcance la comunidad hispanoamericana. Pero puede comenzar a ser auténtica como pensamiento de la negación de nuestro ser y de la necesidad de cambio, como conciencia de la mutación inevitable de nuestra historia. Por el análisis y la crítica, por la confrontación de los valores vigentes en nuestro mundo y por el ahondamiento de la propia condición, puede operar como un pensamiento ya no enteramente defectivo sino crecientemente creador y constructivo. Pero, como seguirá tomando de fuera, quizá por mucho tiempo, conceptos y valores, deberá ser vigilante y desconfiada en extremo, a fin de evitar – por la crítica y la consulta de la realidad – la recaída en los modos alienantes de reflexión.

VII. Las naciones del Tercer Mundo como las hispanoamericanas tienen que forjar su propia filosofía en contraste con las concepciones defendidas y asumidas por los grandes bloques de poder actuales, haciéndose de este modo presentes en la historia de nuestro tiempo y asegurando su independencia y su supervivencia.

(...) Pero todavía hay posibilidad de liberación y, en la medida en que la hay, estamos obligados a optar decididamente por una línea de acción que materialice esa posibilidad y evite su frustración. La filosofía hispanoamericana tiene también por delante esta opción de la que, además, depende su propia constitución como pensamiento auténtico.”
(Salazar Bondy, 1968: 93-94).

Todas las tesis, duras pero ciertas, de Salazar Bondy, cierran con un grito de esperanza en la liberación. La coincidencia con Leopoldo Zea y Enrique Dussel, sobre este asunto, es más fuerte que sus diferencias. Pese a que Zea señala que sí ha habido autenticidad cuando filosofamos para resolver problemas por medio de asimilaciones y adaptaciones “sin más” o, cuando creemos superar la dialéctica europea por medio de otra suya, como la analéctica levinasiana, todos creen que necesitamos ser emancipados de los centros de decisión externa. Tenemos que ser salvados. Bien se ha dicho que las personas de acción sólo piensan en medios, pero las de reflexión, en fines. Más aún, cuando estos últimos los interrogan, o más allá, los desconocen, empieza la fiesta de verdad. Entonces, podemos decir que en sentido estrecho, los que parecen ser los verdaderos filósofos contemporáneos son los escépticos, los cínicos y los nihilistas.

Osho (2000: 141), uno de esos sabios de la India que, en el mejor de los casos, los filósofos occidentales juzgan con compasión y tierna subestima, cuenta que Alejandro Magno fue aconsejado por el propio Aristóteles (“fuente original de toda la estupidez occidental; él es el padre”), en su campaña en la India, de consultar a un sabio de la localidad que se mantenía en las riberas de un río, y su sorpresa fue recibir la misma “insolencia” que ya antes, en Grecia, había escuchado de Diógenes, al solicitarle que pidiera lo que más deseaba: “apártese de en medio, que me quita el sol ” – le dijo en aquella ocasión.

“Puede -- cuenta Osho -- que recordase a Diógenes; puede que este hombre fuera de la misma clase viviendo junto al río. Lo mismo había ocurrido con Diógenes. El también se rió y pensó que Alejandro era un necio. Por eso Alejandro se acercó a Dandami con la espada desenvainada y dijo ‘ Sígueme o te cortaré la cabeza de inmediato. No me gusta discutir, sólo mandar’ . El hombre rió y dijo: ‘!Córtala, no esperes! La cabeza que vas a cortar ya la he cortado yo hace mucho. No es nada nuevo, en realidad no tengo cabeza. Córtala. Y te digo que cuando la cabeza ruede la verás caer y yo también la veré caer, porque yo no soy la cabeza.’ ”. Pasaba que ambos, Dandami y Diógenes, compartían la misma fuente, ocultada y desfigurada por la acción, después: el sunyata y la ataraxia.

Nuestros pensadores latinoamericanos no son filósofos, sino políticos; o mejor dicho, amantes de la acción (con la repetición de Lenin, se celebra, al revés de lo que decimos aquí, que un filósofo hiciera política, gesto imperdonable según esta lectura); nuestros pensadores reflexionaron como filósofos, en efecto, pero sobre medios de segundo grado (su mayor abstracción), o aceptando acríticamente la bondad de unos fines asumidos con naturalidad que, muchas veces, puestos en nuestros contextos, invertía sus resultados como, por ejemplo, las consignas de la revolución francesa con la rebelion de los negros en Haití; el positivismo en México con Porfirio Díaz, el liberalismo con Zelaya en Nicaragua, la civilización europea con Sarmiento en Argentina, o el marxismo con Castro en Cuba. Con estos últimos, la caída del socialimo real le permitió a nuestros intelectuales hacer su retirada por medio de Grasmci (coartada decente de ida y regreso), el mismo que hoy les está permitiendo regresar. Para el caso de las revoluciones, menos la de Cuba hasta el momento, las regresiones han significado asumir la conciencia y formar, a partir de ellas, una verdadera burguesía nacional (como cuenta Carlos Fuentes, a través de Artemio Cruz, que pasó en México) y como sucede hoy en Nicaragua con los Arce, Rosales, Santos y tutti quanti. Es decir, pareciera que las revoluciones en su desenlace crean las clases sociales que teóricamente combaten y, al final, termina siendo esa su justificación. Pareciera que las revoluciones sólo sirven para el despegue de una acumulación originaria por medio de la violencia, el despojo y los crímenes (igual de la que habla Marx en El Capital). Probablemente a este fenómeno responda esa obsesión de Orlando Núñez por lo “chapiollo”, los funcionarios sin apellidos, “negritos, murruquitos y trompudos” que ascendieron social y económicamente con la revolución sandinista y que el cree que son iguales a los pobres suburbanos y agrarios que se imagina. Es irónico que se esté justificando ahora una burguesía propia sin Estados nacionales o en medio de lo que queda de ellos, mientras tan sólo ayer se negaba la existencia de una burguesía nacional dentro de unos Estados naciones formales y deseables en su captura para transformar el mundo. Las revoluciones latinoamericanas terminaron siendo metalépticas. De juzgarse a sí mismas como efectos de las contradicciones de las clases sociales, en realidad, fueron la causa de la formación de ellas. Antes había Estado nacional sin burguesía, ahora hay burguesía nacional sin Estado. ¿Es esto lo que se quiere decir?

Sea como fuere, todos hablan desde una clase media, letrada, que comparte la ilustración de sus propios creadores metropolitanos, sea para lamentarse lúcidamente ser imitadores (Bondy), para aprovecharla creativamente sobre la marcha (Zea) o para superarla con otra de ella misma (Dussel). Lo que les importa es la emancipación al final de la búsqueda, in media res, o como alternativa de más de lo mismo. La salvación de los humillados y ofendidos es la clave. Y por eso no es gratuito que se les llama a todos juntos, filósofos de la liberación. Y no se libra de esto ni siquiera Fornet -- Betancourt que, encadenado a la servidumbre de la emancipación, sólo ha agregado el reconocimiento de más actores, no propiamente latinoamericanos como los indios, negros y asioamericanos, poniendo en peligro la noción misma de América Latina y autorizando, sin él saberlo, a los demás a invitar otras tradiciones nada europeas ni americanas: el budismo y el taoísmo, por ejemplo.

Sabemos de los riesgos de abordar un fenómeno sub especie aeternitatis, es decir, desde el ángulo de los fines. Desde la búsqueda de una ilusión final, Salazar Bondy, Zea y Dussel, todos son iguales, pese a que en la vida real uno haya sido crítico del otro y, ante Dios, sean el mismo, como Juan de Panonia y Aureliano de Aquilea, en el famoso cuento Los Teólogos, de Jorge Luis Borges.

Cuando uno observa a varios rivales desde el ángulo de los fines, que ellos mismos persiguen, surge una pregunta potente en su inocencia y legítima en sus raíces: por qué pelean si buscan lo mismo. Pero si, además, el que hace la pregunta cuestiona esos fines, el debate de los rivales se vuelve todavía más absurdo. Persiguen una ilusión que, si lo reconocieran, verían en sus debates verdaderas obras de arte y estrategias estéticas de poder para imponerse unos a otros. Sus medios serían sus fines, como en efecto lo son. Mafesoli (1990:104-105), tiene una cita parecida, pero sobre la vida cotidiana. "Toda la vida cotidiana puede ser considerada una obra de arte... Cuando el mundo vuelve a sí mismo, cuando vale por sí mismo, es entonces cuando se acentúa lo que me une al otro...".

III. REFLEXIONES SOBRE LA ACTUALIDAD
DE LA PREOCUPACIÓN DE SALAZAR BONDY


3.1 De Original y copia

3.1.1 Copia y original. La modernidad tardía, en particular el vanguardismo estético europeo, logró destruir la mimesis aristotélica y consiguió dos cosas: por un lado, ayudó a fundar la idea que la representación era una copia y, por otro, que la novedad descansaba en alterarla por medio de la creación propiamente dicha o la combinación. La copia como si fuera creación, el sentido original que tenía en Aristóteles, se perdió. La representación como Darstellung se confundió con la teoría del reflejo positivista. El simulacro como obra, tal como ahora se comprende el arte y la técnica postmoderna (kitsch, pastiches, remakes, revivals, etc), sólo brindaría frutos, paradójicamente, por las críticas de los vanguardistas a una definición de mimesis que la modernidad había imaginado, en verdad, empobrecido. Octavio Paz se burla de esta paradoja cuando dice que los japoneses crearon imitando, dando a entender que fueron ellos los únicos que comprendieron a Aristóteles. Paz lo recuerda con el wakon yosai (espíritu japonés con técnica occidental). La imitación en Aristóteles siempre fue una creación. En cambio, Baudrillard cree, desde su concepto matriz de simulacro, que el arte es sólo un ejercicio de simulación de su propia desaparición y que es el mejor modo de evitarlo. Algo parecido dice de una verdad vacía, que no existe y cuyo simulacro que la enmascara, es lo único real.

3.1.2 W. Benjamin y el aura del arte. Antes, la novedad, en el sentido clásico moderno, era la que rompía la repetición, ahora es su producto cotidiano. La novedad era lo extraordinario, lo “aurático” en el sentido benjaminiano. Hoy lo extraordinario es lo no nuevo porque la novedad es rutina (cada seis meses cambia la tecnología, por ejemplo). Boris Groys dará al traste con esta concepción y dirá que lo irrepetible lo dictan los museos. Parodiándolo, podríamos decir que lo original es aquello que no se encuentra en Google, Yahoo y la Wikipedia.
El concepto de “original” de una obra de arte, tal vez sea Benjamín el que lo haya definido mejor, como una suerte de aura y de aquí y ahora que se pierde en su reproductibilidad técnica por medio de los medios de masas. “Quitarle su envoltura a cada objeto, triturar su aura, es la signatura de una percepción cuyo sentido para lo igual en el mundo ha crecido tanto que incluso, por medio de la reproducción, le gana terreno a lo irrepetible. Se denota así en el ámbito plástico lo que en el ámbito de la teoría advertimos como un aumento de la importancia de la estadística (subrayado nuestro). La orientación de la realidad a las masas y de éstas a la realidad es un proceso de alcance ilimitado tanto para el pensamiento como para la contemplación”. Pero lo que más llama la atención de esta frase y que no he visto explotada por otro autor, es la “importancia de la estadística”, es decir del número (la cultura de masas y la popular subsumida por ella) que sugiere un factor de corrupción del aura. G. Steiner y A. Finkielkraut, han sabido ver esto. La cantidad contra la calidad; el arte culto contra el de masas; divertir contra educar; los pocos contra los muchos. Y la batalla por decidir quién de ellas se erige en el juez de la otra. Ya en la época de Benjamín, la balanza empezaba a inclinarse a favor de los medios de comunicación de masas. Mac Luchan le sumó al deterioro de la calidad aurática, el debilitamiento del sentido con el principio de que el medio es el mensaje. La singularidad irrepetible de la obra de arte benjaminiana, a base de esfuerzo, creatividad y talento, al masificarse, en efecto, se rebaja. Desde este sencillo concepto es que después chocará con sus propios compañeros de escuela que creerán que el arte no puede y no debe rebajarse a la simplicidad de las masas con su cultura popular o a la vulgaridad de sus bajas pasiones con la de masas. Pero lo que ahora resulta fundamental es ver las conjugaciones de las culturas entre sí, cómo se penetran unas a otras y, la subalterna, cómo circula y ejerce sus estrategias en nichos y márgenes, aguardando mejores coyunturas y desencadenando rebeldías de corto aliento y débiles venganzas en pequeñas cantidades para reconocerse viva. Quizás la sabiduría de estas nuevas condiciones sea como en el yin yang que, en ambos lados, está la misma entidad como vencedora (blanco dominante) y como vencida (blanco dominado) pero que, en verdad, urdir estrategias sin fines, es un baile consigo mismo, una bella danza como la de Shiva. Ya lo sabían Fouchet, Savanarola, Maquiavelo, Gracián, Talleyrand y Chuan Tzé.

3.1.3 El sentido contemporáneo de original y copia. Ahora todos vivimos en medio de copias o de combinaciones de ellas. “No hay originales”, es el equivalente de no hay fundamentos, ni metarrelatos; ni origen ni destino. Sin estos referentes, es casi deducible que somos el vacío que crea todo, pero aún nuestros pensadores y nuestra cultura no tiene el valor de reconocerlo. “Vivimos en un mundo de simulación, en un mundo donde la más alta función del signo consiste en hacer desaparecer la realidad y enmascarar al mismo tiempo esa desaparición. El arte no hace otra cosa. Los medios actuales no hacen otra cosa. Es por esto que están dirigidos al mismo destino. Detrás de la orgía de las imágenes cada cosa se oculta”. (Baudrillard). Las “copias” pueden ponerse al servicio de resemantizar los nuevos fenómenos, pero guardan una ironía que, si no se sabe captar, puede degenerar en una nostalgia que lleva de nuevo a una repetición. No es lo mismo usar las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo para comprender a la postmodernidad (en el sentido subversivo de los travestis contra los géneros “normales”), como hizo este servidor hace muchos años, que hablar de la repetición del gesto derrotista de Lenin, deseando la rendición de su propio país, durante la primera guerra mundial, como hace Zizek. Aquel es la forma, éste el contenido. Aquella es una ironía y una parodia, esta una nostalgia y una esperanza. Allá hay una descripción irónica, aquí una acción heroica. El nica sigue a Baudrillard, el esloveno a Carlyle.

Hasta donde vamos, hemos presentado el marco sobre original y copia que atormentó a Salazar Bondy. Las cosas, como se sabe, han cambiado a estas alturas. Hemos pasado sucesivamente en pocos lustros de las sociedades disciplinarias (Foucault), a las de control (Deleuze), a las de diversión (Postman). Vimos que estamos entre copias sin originales o combinando géneros que anteriormente no tenían que ver el uno con el otro. Los radionoticieros matutinos de la Nueva Radio Ya, por ejemplo, pueden ilustrarnos, cuando no sabemos cómo reaccionar (estamos condicionados por el canon) ante un género que no es noticia, ni radioteatro, ni invento, ni información, ni diversión plena por las tragedias y el dolor que a veces sobre dramatizan. ¿Crean o no? Lo que dicen es ¿noticia o invento? ¿es información o entretenimiento? Y si juntan esas dos cosas, qué es. La nota roja (que nació también en esta radio, rompiendo el monopolio representacional ilustrado) siguió los mismos pasos y ahora es un gran éxito, con la ayuda decisiva del mercado. La nueva pregunta que debe suceder a la vieja del filósofo peruano es esta: ¿Será posible que la creación no venga hoy de autenticidades, como las esperó Salazar Bondy, sino de articular lo improbable y lo prohibido? Presentamos algunas corrientes sobre estas combinaciones que siempre se han efectuado o, ahora que se reparan en ellas, ocasionan escándalos y repudios en algunos sectores y asombro y agrado en otros.

3.2 La parodia creativa

3.2.1 Doris Sommer. La copia superior al original.

Esta autora norteamericana, que cruza las concepciones de Benedict Anderson y Homi Bahba, estudió el papel de la novelas nacionales en la fundación y la transmisión del sentido imaginado de nación, en nuestros países latinoamericanos. Por medio de varias novelas canónicas, Sommer se sorprende al descubrir desde los primeros autores hasta los últimos, pasando incluso por los del boom latinoamericano --“Las parodias del Boom, sus refinadas ironías y su tono lúdico, son el caso típico de una eterna negación destinada a reconocer el efecto contrario de reconocimiento, de tal manera que esos círculos viciosos narrativos exponen la frustración del escritor, así como la desilusión con la idea del progreso” (2004:19) -- ese principio que hace del vicio, una virtud. A partir de J. F. Cooper, el escritor norteamericano de “El último mohicano”, la autora señala a Sarmiento como el iniciador de esta operación: “Felizmente para imitadores autorizados como Sarmiento, y para sus lectores menardianos, la imitación con frecuencia sobre pasa al modelo, incluso al punto de llegar a constituirse en el modelo mismo. Esto es, para resumir, doblemente fundacional: primero por establecer el origen y segundo por mejorarlo”. (íbid: 115). Como ya lo hemos visto en Dussel con Lévinas, en Fornet con Habermas, en García Canclini con Bhaba, en Mignolo con Said, etc, se imita hasta destruir al original y hacerlo ver como pastiche, cuando no lo hacen desaparecer, ocultar o callar sobre ellos. “Al contemplarse en el espejo del arte europeo y norteamericano, los latinoamericanos crean distorsiones especulares que reflejan imágenes o identidades muy distintas de sus presuntos modelos. La diferencia no es siempre parodia sino muchas veces representa una ‘corrección’...” (íbid: 377). Afranio Peixoto, un escritor brasileño, citado por la misma Sommer, señala que hay una “tendencia general a copiar y negar. (...) imitamos los modelos europeos, pero nos negamos con arrogancia a admitirlo y pretendemos ser originales. Tenemos poca imaginación, por más que digan lo contrario, y menos poder de reflexión todavía, pero si poseemos un gran poder verbal...” (2004:221).

3.2.2 Jorge Eduardo Arellano. La parodia como principio creador y subversivo.

Arellano, autor nicaragüense, al que es de recibo agradecer su lucidez de reconocer cómo algunas grandes obras, que se ignoran como tal, a veces parten de los imaginarios establecidos, para expresar sus sueños o descontentos, sin ir más allá, dejó caer casi de modo inocente y casual, en un suplemento literario y al final de su ensayo, la siguiente conclusión: “En El Güegüense su autor recurre a la parodia en algunos de sus parlamentos (53-110), pero sólo logra burlarse de la retórica cortesana y burocrática de las autoridades provinciales y de la juridicidad explotadora. Porque su propósito es representar y defender un sector social inferior o subalterno. En el caso de Cervantes, quien se había propuesto escribir una regocijante parodia de los libros de caballería, lo que profundamente logra y lega es la gran parábola de la condición humana”. La grandeza de algunos grandes autores, pues, es que buscando una cosa, a veces ellos mismos, pero casi siempre sus sucedáneos, encuentran otra. Y nos seducen, luego, imponiéndolas, con nuestra complicidad lúdica, como canon. Existen también, por otro lado, la “copia” que subvierte a la norma activada por repetición citacional, señalada ya por Judith Butler y Monique Wittig, como los travestis frente al binarismo sexual heterocentrado, cuya parodia desestabiliza sus redes discursivas de poder y muestra su carácter biopolítico.

3.2.3 Mario Roberto Morales. La creación a través de la hibridación.

Morales, escritor guatemalteco, que cruza a García Canclini con Laclau, habla de crear a partir de las articulaciones y las hibridaciones, una suerte de panmestizaje entre todos los grupos subalternos. De su abundante argumentación, lo que se deduce es que todo está mezclado ya por la globalización, la publicidad y el turismo, y en virtud de que no hay purezas, nadie puede imponerse a los demás. La creación es un bucle rizomático que viene de combinarse con combinaciones, a su vez, combinadas. Todos somos mestizos y en esta indiferencia, la diferencia interna debe articularse en una suerte de mestizaje de mestizaje, cumplible sólo dentro de parámetros democráticos. Su tesis doctoral sobre el asunto, concluye: “No existe el indio o “el maya” ni el ladino o el mestizo químicamente puro. Situémonos en los espacios de la hibridación y no en las polaridades arquetípicas para inventar una nación democrática y superemos ya toda suerte de esencialismos, fundamentalismos y puestas en escena para la cooperación internacional”. (Morales, 2002: 420).

3.2.4 Raúl Fornet—Betancourt. La interculturalidad creativa.

Este autor cubano, que coincide con Salazar Bondy al llamar “Nuestra América” (como José Martí) al territorio en el que vivimos, corriendo el peligro de debilitar al otro de “América Latina”, incluye nuevos actores en el discurso actual, que no son nuevos realmente, como los afroamericanos, los pueblos originarios y migraciones asiáticas. Esta posición incluyente hacia adentro de la mal llamada “América Latina”, según él, no se ha cumplido en los discursos clásicos sobre el asunto y, pese a que polemiza con los más representativos, sigue coincidiendo en sus propósitos emancipadores y representacionales con todos ellos. Fornet Betancourt cree que el diálogo intercultural, fecundo en sí mismo, originará comprensiones mutuas que darán lugar no sólo al respeto, sino a la creación de situaciones inéditas y positivas. Dice: “hablo de la interculturalidad como “asignatura pendiente”; y la llamo así porque entiendo que, como explicaré luego, la interculturalidad no es un reclamo de ahora, fruto de la difusión de una nueva moda filosófica, sino más bien una demanda de justicia cultural que se viene formulando desde hace siglos en la historia social e intelectual de América Latina. (...) La filosofía latinoamericana se ha desarrollado en sus líneas dominantes de espaldas al desafío de la interculturalidad en su propio contexto. (...) Pero no se puede olvidar que no toda América Latina es mestiza y que la “cultura mestiza”, el mestizaje cultural latinoamericano, por tanto, no es expresión suficiente de la diversidad cultural de América Latina. La “cultura mestiza” es una figura concreta de la pluralidad cultural de América Latina. De manera que pretender presentar el mestizaje como expresión de la cultura latinoamericana resulta un acto de colonialismo cultural que diluye las diferencias y, en la práctica, oprime y margina al otro” (2004:14).

3.2.5 Heinz Sonntag. La creación por adaptación.

Sobre la teoría marxista en América Latina, Sonntag (1989:130 --131) venezolano alemán, la definió una vez como “creativa hasta en la imitación, orientadoras de prácticas propias y ajenas de sujetos colectivos...” . Quizás el más indulgente de todos, Sonntag observó huellas de esa adaptación que también señaló Leopoldo Zea y con el paradigma menos productivo de todos, el marxismo, si exceptuamos a Mariátegui que lo combinó con el anarquismo y las comunas incaicas. Es curioso, sin embargo, que sea de intelectuales de países ex socialistas donde estén saliendo ideas de retorno a lo viejo. Pero no de los Perry Anderson, James Petras o Inmanuel Wallerstein, que siguieron en lo mismo. O que aún no se hayan combinado con otras como las del marxismo abierto del “Imperio” de Negri y Hardt y su resexualización híbrida, a través de ese nuevo concepto de multitudes queer. Me parece que el capital intelectual de ellos (básicamente marxistas heterodoxos) no puede olvidarse. Pertenecen a la tradición un poco anterior de las tres “K”, Kalecki, Kosik y Kolakowski. Son sus tradiciones que, sumada a la de la cultura europea en general, los perfila como los próximos faros iluminadores del mundo neosocialista; en América Latina, que hace siempre lo que otros piensan, ya empezaron sus fans intelectuales a brincar con sus pom pom, sus piernas peludas y sus minifalditas enseñando el culo, al porrear !!! A la bi, a la bao, a la bin, bon ban, Zizek, Bauman, ra, ra, rá!!!

4. A MODO DE CIERRE

a. La creación procede de una ars combinatoria y no de una poietica. Nunca ha habido creación pura. La paradoja es que si siempre hubo mezclas en todos lados, cuál es la diferencia entre una cosa y otra; y uno no puede menos que responder: el tamaño, es decir, una relación cuantitativa de energía y fuerzas.

b. Las combinaciones hoy no tienen, no deben y no pueden tener barreras geográficas, paradigmáticas o culturales. Su éxito depende de quién (voluntad de poder) venza y cómo (estrategias) se imponen. Los medios son los fines. Luchar es ver bailar y confundirse a la tejedora con su tejido.

c. “América Latina” no ha hecho nada en teoría y filosofía (la de la Liberación y la de la Dependencia son refritos marxistas y cristianos); sin embargo, cuenta con una literatura fecunda desperdiciada. Los “orientales” jamás se han preocupado de que los “occidentales”, no le llamen filosofía a sus aforismos, pequeños libros (El Tao es el libro con más prólogos del mundo) y sentencias. Cuando Jacques Derrida estuvo en su máximo esplendor, no supimos aprovechar esa combinación de literatura y filosofía, crítica artística y reflexión, que supo hacer con gran talento, y que bien nos hubiese disparado en este Occidente por el que nos derretimos. ¿Quién se apunta?

d. El verdadero reto filosófico consiste en crear nuevos fines o renunciar a ellos, y no en imaginar subfines o medios complejos, una y otra vez. Es apostar en grande, carajo.

e. Al fin y al cabo, a quién demonios le importa lo que decimos los ilustrados. A los que de verdad me gustaría hablarles, nunca podrán descodificarlo y, a mis iguales, les produzco irritación, cuando no bostezos. ¿Qué más puedo decir? Buenas noches, Salazar Bondy?

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Baudrillard, J en http://textosfundamentales.blogspot.com/search/label/Jean%20Baudrillard

Benjamin, W en http://www.temakel.com/texfilbenjaminor.htm

Fornet-Betancourt, R (2004) Crítica Intercultural de la filosofía latinoamericana actual. Edit. Trotta. Madrid.

González Stephan, B (1996) “Economias fundacionales. Diseño del cuerpo ciudadano” en Cultura y Tercer Mundo. Vol. 2. Edit. Nueva Sociedad. Carcas; págs: 17 – 48.

Mafesoli, M (1990) "La socialidad en la posmodernidad" en En torno a la Posmodernidad de G. Vattimo y otros. Anthropos. Barcelona. págs:103-110.

Morales, M. R (2002) La articulación de las diferencias o el síndrome de Maximón. Edit. Palo de Hormigo. Guatemala.

Osho (2000) El Bote Vacío. Edit. Gulaab. Barcelona.

Salazar Bondy, A (1968) ¿Existe una filosofía en Nuestra América? Edit. Siglo XXI. México.

Sommer, D (2004) Ficciones Fundacionales. FCE. México.

Sonntag, H (1989) “Los retos internos de las ciencias sociales de América Latina y el Caribe” en ¿Nuevos Temas nuevos contenidos? Sonntag (ed.) Edit. Nueva Sociedad. Caracas.