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Monday, May 08, 2006

Uno es ninguno

EL SECRETO DE TODO
Por Freddy Quezada

(Para ella, que ya lo sabe)

El famoso final del Tractatus Logico Philosophicus, conocido como la escalera de Wittgenstein, no es más que la paradoja de hacer un recorrido que, sólo al final, sabremos que es inútil. Necesitamos perseguir un sentido para saber que al consumirlo totalmente no existe, parece ser el enigmático mensaje del maestro Ludwig.

El principio que quiero anunciar, opuesto y complemetario al de Wittgenstein, es hologramático. Voy a usar una metáfora para explicarme. Una sola mujer son todas las mujeres o, como decía San Agustín de Hipona, un hombre son todos los demás.

A una persona que admiro, por ejemplo, la puedo componer con el cuerpo de Eva Longoria que es como el istmo centroamericano, pero de pie; agregarle naturalidad, una cola de caballo y esa narizota perfecta de Sandra Bullock, que es como la de los presidentes norteamericanos tallados en roca en el monte Rushmore; ahora añadamos la sonrisa de media luna de Michelle Pfeiffer, que se recibe como caricia de la aurora en la nuca y, para terminar de integrar a una Chica de Ipanema que las resume a todas, colocarle las piernas abiertas, como las de América Latina, más sensuales del mundo: las de Sharon Stone.

Qué hace que concepciones dominantes como esta, circulen en medio de un desierto?

Venimos y parece que queremos regresar, de un movimiento que descansa sobre dos columnas lumbares: la representación y la salvación. Una explica a la otra. El pensamiento, sentido e instituciones de la modernidad, nos representan a todos porque quieren salvarnos, sobre todo del daño que, según ellos, por ignorancia, inmadurez, insuficiencia, alienación o inocencia, nos podemos hacer nosotros mismos librados, como dicen ciertos chinos, a nuestro Tao.

Al final de esa buena película The Gardener, donde otros /as ven unos niños africanos víctimas de las ONG´s y empresas médicas transnacionales, yo, en cambio, los veo felices haciendo gestos amistosos a unos extranjeros conduciendo sus vehículos. ¿Y si uno es tan cierto como lo otro? ¿En qué coinciden el dolor y el placer? Contestación de grupo...

El escepticismo y el nihilismo activo parten de que los lazos de solidaridad, imaginados e inventados por una clase media en ascenso en otros tiempos, han dado paso a reconocer las pulsiones, pasiones, intereses, lenguajes, voluntad de poder y placer como las fuentes y vínculos, igual de imaginados que los anteriores, que hoy pueblan y dominan los cálculos y los análisis.

Bien se dice que los períodos de decadencia, reflujo y reacción, se montan sobre fundamentos lúcidos que corroen y diluyen los vínculos comunitarios que en su tiempo, y con la frescura de sus ilusiones, nos hicieron creer en su solidez. Pero nos creemos hoy más lúcidos que ayer. No es otra ilusión que sufrimos todos?

Estamos condenados a buscar un afuera, un referente que no podemos conocer, porque somos sus cocreadores, y al perseguirlo se nos aleja cada vez porque pertenece a la parte nuestra, desde adentro. Como en Bubble Boy, esa película interesante, donde el chico sólo puede rodar desde su globo empujándose a sí mismo. Es natural y lógico, entonces, que sea como el horizonte. Y no progresamos con la perfectibilidad de la razón que se supone deriva de ese movimiento. El afuera, la realidad, el referente, el objeto, o como se llame, siempre ha estado adentro. Desde ahí, al construir el afuera, sin saberlo, eliminamos a ambos. El afuera no existe, porque el adentro tampoco. Aquí está el secreto de todo.

No saber quiénes somos y creer que lo podemos averiguar algún día (hoy nos pensamos como redes sociales de poder). Ese recorrido, igual que la escalera de Wittgenstein, es la soga que nos acogota. Si por un momento nos detuviéramos a ver lo absurdo de perseguir lo inventado, ese día nadie sabe qué emergerá. Lo “nuevo” es una fórmula muy vieja para decirla. Lo "siempre nuevo", muy paradójica para demostrarla. Lo "complejo", algo indecidible para fundamentarlo. Además, a quien le importará, si todos somos una persona.Y esa, ninguna. Así que, ¿cuál es el secreto de todo? Contestación de grupo: el deseo de saberlo.

2 comments:

onfoyou said...

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oldtownboys said...

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