ULITEO LA PAGINA DE "NADIE" (ULISES) Y DE "TODOS" (PROTEO)

Tuesday, February 26, 2008

Toma, Moreno

TOMA, MORENO

Por Freddy Quezada



De asumir Barack Obama, como parece ser, la presidencia de EEUU y de morir, como parece ser también, Fidel Castro, asistiríamos a la ironía perfecta. Mientras una revolución desgastada se derrumba, una nueva, pero impredecible, tomará su lugar; mientras una revolución de hierro saldrá por la ventana, una multicultural, al parecer, entrará por la puerta grande. Moisés, habrá conducido a su pueblo pobre y hambriento, pero sano y educado, hasta las puertas de la tierra prometida, pero no podrá entrar en ella, ni verla; ni verla, el colmo, realizada por su peor enemigo.

Eso es lo que creen muchos; pero, lamento no coincidir, como siempre, con la mayoría.

Barack Obama, es lo más atractivo que ofrece el Imperio (así como lo definen Hardt y Negri, con sus multitudes, ahora también queers, que lo desafían) para seguir incorporando sectores multiculturales en sus consensos. Algunos le dicen el “Chávez gringo”, no sólo por mulato, sino por el proyecto incluyente que le suponen.

Slavoj Zizek, uno de los grandes críticos del multiculturalismo, del que se enorgullecen los académicos norteamericanos, dice que “el multiculturalismo es una forma de racismo negada, invertida, autorreferencial, un ‘racismo con distancia’: ‘respeta’ la identidad del Otro, concibiendo a éste como una comunidad ‘auténtica’ cerrada, hacia la cual él, el multiculturalista, mantiene una distancia que se hace posible gracias a su posición universal privilegiada”.

Pero Obama, o cualquier otro u otra que no sea blanco, burgués, anglosajón, protestante y hombre, que lleguen al poder serán prisioneros, siempre, de sus reglas: la del mayor imperio de la tierra. Como se sabe, los imperios se construyen desde adentro hacia fuera, pero caen desde afuera hacia adentro, como los cristianos y bárbaros con Roma y los inmigrantes, que probablemente hagan lo mismo, con Europa y EEUU.

El o la presidente de EEUU, es un prisionero de los intereses industriales, tecnológicos, financieros, militares y culturales de sus corporaciones, su única señal de identidad será obedecerles, su única independencia, negársela al resto de las naciones y su deseo más fuerte, dominar a los demás. Si hay algún atisbo de rebeldía en estos presidentes atípicos, deben asumir las consecuencias, casi siempre mortales.

Los hermanos Castro (pero no los de “sí, ya sé que sólo soy un tonto/ que me estoy volviendo loco/ por ti, sólo por ti/, por tu amor/, no es justo que cada mañana tú pasas y nunca volteas hacia mí...” ¿qué fue de ellos?), por su parte, moviéndose dentro del campo de las mismas reglas del poder, no obran de modo tan diferente, y me pregunto si esta vez no estarán empleando el mismo recurso de Stalin quién, ya al final de su vida, haciéndose el muerto, provocó la euforia de su Ministro del Interior, quien pateó el “cadáver” enfrente de toda la Nomenklatura y, al abrir los ojos, el dictador soviético ordenó de inmediato su fusilamiento a Laurenti Beria, el sucesor del impaciente. Mao Tse Tung, más político, hizo lo mismo con su táctica de dejar crecer las “cien flores” en el régimen chino, para después decapitarlas. Si alguna sabiduría y estrategia (visto que nunca usó el enfrentamiento directo y la rebelión abierta) le resta al pueblo cubano, debe ser la prudencia y la paciencia para esperar que su dirigente muera por efectos del tiempo. Gloria transit mundi!!! Y esperar el recambio en todos los órdenes, en especial el papel que jugará el ejército cubano y sus empresas, como lo anticipa Sam Farber, en lo mejor que leído hasta hoy, sobre los escenarios postcastro en Cuba.

Los medios globales de comunicación, en los que se deja arrastrar la izquierda tonta e ilusa de siempre (como Doris Day frente a Rock Hudson en las películas cursi de los sesenta), nos quiere hacer creer que el triunfo de Obama, nos traerá un nuevo régimen y una nueva era de inclusión, tolerancia y reducción de la desigualdad (no dice, por ejemplo, que no está dispuesto a calendarizar el retiro de las tropas de EEUU de Irak ), en contra de una Hillary Clinton aristócrata y autoritaria, (le reitero, señora, mis ya ofrecidos servicios, si aún desea vengarse de las infidelidades), así como contra un republicano, John Mc Cain, atrasado y guerrero, con casi un nombre secuestrado al Duro de Matar.

Por el lado izquierdo, también nos venden la idea que todo lo que venga después de los hermanos Castro, será más blando y flexible, menos autoritario y más democrático que lo existente. Para toda esta gente, elegir entre los gringos y los Castros es como elegir entre la Pepsi y la Coca, entre las Pizzas y los pollos, entre las hamburguesas y los hotdogs, entre el BM y el FMI, entre el blanco europeo y el norteamericano, entre Caribdis y Escila.

En lo que a mi respecta, le digo al Sr. Barack Obama, con todo respeto, como hace Rockefeller, ese cuervo cascarrabias a su ventrílocuo, a través de su ritmo pélvico, cada vez que le ofrece una promesa de político: toma, Moreno!!!

Saturday, February 16, 2008

Thursday, January 31, 2008

Dos ensayos y un comentario

BIENVENIDA A DOS ENSAYOS

Por Freddy Quezada

Doy la bienvenida a dos ensayos de autores simpatizantes de las corrientes decoloniales, sin ser totalmente ciegos a todos sus planteamientos, los que fueron tomados de dos libros: Mundos en disputa (Garzón y Mendoza, 2007) y Pensamiento crítico y matriz (de) colonial (Walsh, 2005). En el primero, Edicsson Quitián escribe El conflicto entre letra y voz y los límites de la representación; y en el segundo, Alexandra Astudillo reflexiona sobre Teoría Literaria Latinoamericana y el locus de enunciación desde América Latina.

Los dos ensayos tratan sobre el peso de los letrados en América Latina y el papel de sus intelectuales. Pese a coincidir ampliamente con los dos autores (no sé sin entre ellos se conocen), tengo mis reservas en algunos aspectos. Para el que lea a cabalidad los dos textos, identificará que el de Quitián sobrevalora la propuesta de John Beverley y retoma el esquema Asturias-Menchú (que Mario Roberto Morales en su tesis doctoral deplora) por la positiva, tratando de salvar algunos muebles de la casa en llamas; la misma objeción que le hago a Astudillo que, al final de su trabajo, se apoya en Fernando Coronil contra Spivak, para justificar oscuramente el papel emancipatorio de los intelectuales latinoamericanos.

Quitián comienza diciendo “si tenemos en cuenta que mientras en Europa la literatura está vinculada a largos procesos tecnológicos y culturales que terminarán sacralizando el libro y la lectura silenciosa, en el espacio latinoamericano la letra funciona como una estrategia de dominación sin precedentes”. Pero hay que agregar todavía que la visibilidad del dominio de la escritura sobre una población nacional es directamente proporcional al tamaño de su clase media. Entre ésta menor sea, es más intensivo el uso de otras formas de dominio y resistencia. El poder del número de desilustrados (que no saben descodificar la lengua dominante) y de los semi-ilustrados (híbrido entre los que mínimamente saben leer y escribir y el alto consumidor de narraciones audiovisuales) o la extrañeza de los otros (que saben sólo su propia lengua), corrompen al sector ilustrado y le imponen su ritmo y crueldades.

Más adelante continúa este autor: “La cuestión se plantea entonces en términos de relaciones, la cultura subalterna no podría definirse de modo independiente de la cultura de la élite, ya que precisamente ésta última le ha definido un lugar: las afueras del orden legítimo. Por lo tanto, lo subalterno se construye desde ese no-lugar, desde la imposibilidad”. Este secreto es mucho más profundo de lo que parece, porque en un alarde de temeridad, descodificándolo nos dice (y no se atreve Quitián) que los subalternos no existen, son imaginados por el amo, a su vez, otra ilusión del poder. Es un baile, sin objetivos, que sólo da para una estética del poder. Esto es lo que vieron siempre los hinduistas en el baile de Shiva y el Bagavad Gita con Krishna.

A su manera, dice Quitián: “En gran parte, afirmar la existencia del conflicto entre letrados e iletrados, élite y subalternos, es permitir la visibilidad de los sujetos en disputa, pero al mismo tiempo construirlos como contrincantes, lo que constituye el poder de representación en su significación retórica y política.”

Astudillo, por su parte, habla de la “borradura” de los intelectuales, a su manera: “Lo que Spivak desarrolla es una suerte de política de subalternidad; sostiene que el subalterno nunca va a hablar porque es una estrategia textual de los intelectuales para quedar transparentes en la operación de su propia escritura, una estrategia que utilizan para ocultarse…”. Y, Fernando Coronil (Walter Mignolo y al parecer la propia autora) se suman para salvar algunos muebles de la casa envuelta en llamas, diciendo que Spivak llama “mudos” a los subalternos y de esa manera, poder colocar ellos una fórmula para seguir justificándose. Dice Doña Alexandra: “La noción de una subalternidad relativa y relacional que introduce Coronil permitiría dar cuenta de la compleja constitución de agencia en los contextos latinoamericanos…La reescritura constante de la subalternidad necesita del intelectual para existir.”

Astudillo concluye: “…hablar ‘desde América Latina’ se constituye en un conflicto de representación. Las posiciones críticas analizadas oponen a una tradición de representación marcadamente colonialistas otras que, en el caso de Henríquez Ureña y Reyes, siguen influenciadas por una mirada eurocéntrica, que les impide examinar la política de su propia práctica. Estas propuestas confluyen en la consolidación de la misma relación de poder que desean desarticular… que no logra desprenderse de la colonialidad del poder y del saber (Quijano, 2001) eurocéntrico. En el caso de Mariátegui su esfuerzo se queda entrampado en el juego de la representación que el intelectual puede hacer del mundo indígena”. Exactamente como el discurso de hoy en los decoloniales: esencialmente eurocéntrico (lo que más odian es lo único que conocen), por la representación y la emancipación que usan.

¿No importa el lugar entonces sino el actor? ¿Se convierte en algo especial la cantidad de sufrimiento entre un actor y otro para hacer depender de ello la justicia, calidad, garantía y profundidad de las promesas? Si es el caso, son los judíos del Holocausto los que tienen la ventaja, sobre nuestros aborígenes y afrodescendientes. ¿Entre el ego conquiro heideggeriano y el subalter levinasiano, quien los pone en un digno centro “kantiano”? ¿Dussel, Maldonado Torres, Mignolo?

Concluyo, abrazando como mía la siguiente reflexión de la profesora Astudillo: “…la letra y la literatura son los espacios donde los marginados de siempre por la ‘cultura oficial’ podrían hacer oír su voz. No obstante, su mediación como intelectuales reproduce nuevamente, aunque de manera más velada, las mismas correlaciones de poder que se pretende superar. Así, la mediación del intelectual transforma la diferencia en jerarquía, construye como objeto natural de representación aquello que quiere representar y de esta manera idealiza la condición de hibridez de lo latinoamericano”. ¿Entonces? ¡Ya no nos necesitan¡

REFERENCIAS

Quitián, E. (2007) “El conflicto entre letra y voz y los límites de la representación” en Mundos en Disputa de Garzón, M y Mendoza, N (comp.) Ed. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá. Págs: 135-154.

Astudillo, A (2005) “Teoría Literaria Latinoamericana y el locus de enunciación desde América Latina” en Pensamiento crítico y matriz (de) colonial de Walsh, C. Universidad Andina Simón Bolívar. Quito. Págs: 191- 210

Wednesday, January 16, 2008

Bromas pesadas entre intelectuales

LAS BROMAS “PESADAS” ENTRE INTELECTUALES
(Cuatro casos)

Por Freddy Quezada

Viendo jugar "chibolas" a niños y niñas, felices y alegres, en un patio frente a mi casa, observé que aprenden riendo, más de lo que ellos mismos se enteran. Preguntarles en ese momento por qué tanta felicidad hubiese sido el modo científicamente estúpido de echárselas a perder, y con su propia contribución si se detuvieran, en un remoto caso, a responder. Supongo que observando cosas así es que se inspiran los artistas, se conmueven personas de buena voluntad, nacen las utopías, suspiran los enamorados, echan al mundo su lagrimita las almas sensibles frente a los atardeceres, se largan su lote sonoro y sin testigos los flatulentos y, de vez en cuando, se le ocurren bromas macabras a canallas como yo.

Las bromas usualmente efectuadas entre intelectuales, al menos las que yo conozco, se han realizado más bien con fines educativos. Es cierto que, a veces una de las partes, generalmente las víctimas de estas, no lo olvidan con facilidad.

Caso 1: Paul Feyerabend contra los tribunales académicos. Son célebres las bromas que Paul Feyerabend les gastó a un alto tribunal académico inglés, si mal no recuerdo presidido por Bertrand Russell. Les demostró a sus alumnos cómo un discurso pronunciado por una autoridad ante otras iguales a ella, era tomado más en consideración, que si fuera pronunciado por alguien sin peso ni prestigio. Los estudiantes (que sabían de antemano la broma por boca del propio Feyerabend) se rieron a mandíbula batiente ante la actuación de su profesor, cuya tesis doctoral sobre física de partículas totalmente inventada, pero “actuada” con excelencia, fue honrada con un Cum Laude”. Los miembros del magno tribunal, jamás le perdonaron esta broma a Feyerabend.

Demostración: la prueba también es un recurso de poder narrativo y dramático.

Caso 2: Alan Sokal contra los postmodernos. El “Caso Sokal” sacudió los cimientos entre los postmodernos, puestos en evidencia como charlatanes a través de un escrito ininteligible (fragmentos de física cuántica con filosofía del lenguaje y deconstrucción, puestos unos junto a otros de manera incoherente) enviado por Alan Sokal, a una revista de especialistas postmodernos. Los directores de la revista de marras, que dejaron pasar la broma, fueron el hazmerreír del mundo entero y jamás perdonaron al joven físico norteamericano.

Demostración: la jerga incomprensible y arrogante está por encima de la sencillez y el rigor de la prueba.

Caso 3: Freddy Quezada contra Walter Mignolo. La decolonialidad repite la fórmula de los postcoloniales que el locus de enunciación es la clave para leer relaciones de poder epistémicas, socioeconómicas y políticas, entre las metrópolis europeas y sus antiguas colonias, americanas para su caso. Al revés de Edward Said, quien estudió desde las matrices de poder de Occidente cómo concebía a “Oriente”, y que era parte del método de Said no decir cómo de “verdad” era, para no seguir alimentando el control de parte de aquel, los descoloniales regresaron de nuevo al viejo recurso de identificar actores centrales, como los pueblos originarios y los afrodescendientes (que ellos aseguran comprender mejor que nadie). Es cierto que no es lo mismo hablar desde Managua, por ejemplo, con nuevas teorías, que desde universidades norteamericanas con viejos argumentos (algo en lo que llevan razón). Sin embargo, el locus al que se refiere Mignolo y sus amigos/as, es el referido al mundo “real”, cartesiano, no al mundo virtual, donde para probar el asunto, decidí escribirle a su página web, doce veces, 5 para su artículo “El Eurocentrismo del siglo XXI”, donde incluso participo con mi nombre una vez y 7 para un segundo al que se obligó a responder (Sobre descolonización/descolonialidad, una vez más) donde intervengo a mi nombre dos veces. Todos los demás son nombres ficticios (a veces como mujer, a veces desde Europa, a veces desde América Latina) que asumí (usando el poder subversivo de los travestis del que habla Judith Butler) para demostrarle a Mignolo que los locus no son identificables y tienden más bien a invisibilizarse, al revés de los cartesianos. Ahora, pues, no sólo es importante el qué, el mensaje (separado del mensajero por la vieja lógica socrática) y el locus (destruido parcialmente por las nuevas tecnologías), sino también el destinador (el quién del que habla Nietszche) reactualizando los argumentos ad hominem.

Demostración: los lugares de enunciación no son definibles ni localizables en el espacio virtual, cada vez más dominante.

Caso 4: Freddy Quezada contra Fernando Mires. Para el caso de Latinoamérica, Quezada empleó lo que denominó “bastonazos zen” contra diez tesis sobre la democracia, una de las cuales recomendaba tolerancia a los intelectuales en América Latina, que escribió un sociólogo chileno, radicado en Alemania. Los “bastonazos” consistieron en frases rápidas y provocadoras para poner a prueba la tolerancia misma que recomendaba Mires a los demás. Algo parecido a lo que intentó hacer con Ramón Grossfoguel y que terminó en un fracaso acreedor de unas disculpas, por parte de Quezada. El episodio con Mires, al contrario, terminó con una gran amistad de los autores, después de aclararse el recurso polémico, a través de una copa de vino ofrecida desde Alemania de parte de Mires (quien tomó la broma con el humor debido) y una taza de café desde Nicaragua de parte de Quezada.

Demostración: la aplicación a uno mismo de lo que se recomienda a los demás.

Concluyo, pues, dos cosas que son las que más sirven para aprender en general: jugar y reír. Los niños y los jóvenes dicen disfrutar mucho con los juegos electrónicos, todos a base de lucha (perder y ganar como juego). Por otro lado, la risa a base de bromas pedagógicas como recurso demostrativo, puede servir a lo Patch Adams con los enfermos, ya no para curar, sino para educar y, de paso, divertirse.

Thursday, January 10, 2008

Tesis Cero del Paradigma Wu Wei

LA TESIS CERO DEL PARADIGMA WU WEI

Por Freddy Quezada

Toda persona moderna tiene esa sensación que hay un ojo dentro de nosotros que no tiene edad. Que mira y juzga todo desde un lugar sin tiempo ni espacio. Aunque sufrimos todos los días el desmentido de tal sensación, por ejemplo cuando nos encontramos con otra persona de nuestra edad y nos hace ver la verdad a través de su rostro, o cuando alguien simplemente nos corrige una información, sin embargo, la sensación vuelve neciamente una y otra vez. Este punto de observación “suspendido” es el mismo principio que gobierna a las
ciencias y a los discursos de poder que se nos imponen como sentido común.

Todo punto de vista tiene un por qué, para qué, dónde, desde, cómo y quién. Debemos a los modernos europeos las explicaciones causales del por qué, a los postmodernos haber descontruido el para qué y el cómo. Y a los postcoloniales, el dónde. A los nihilistas, el quién.

Los intelectuales son los que siempre han hablado desde la eternidad o desde la esencia de las cosas, no es casual, en consecuencia, que sean los sucedáneos de los sacerdotes (clerc, como se les conoce en francés a los intelectuales, es la raíz latina también de clérigo). El verdadero “punto cero” como le llama un autor nómada (Castro Gómez, 2006) que busca como anclarse en certezas que cree más firmes, no es Descartes ni la modernidad europea como él dice, sino los intelectuales de cualquier parte. Los intelectuales son lo que se borran a sí mismos cuando explican su afuera (erklaren) o comprenden su adentro (verstehen).

Los no intelectuales tienen otras percepciones de la vida, otros intereses y muchas veces unos sub objetivos que, es cierto, se amparan en los más grandes que los intelectuales se dedican a profundizar, pero que son asimilados de mil maneras diferentes de cómo se conciben por los tenedores del poder de diseñarlos y hacerlos circular en los circuitos formadores de habitus e imaginarios.

Hoy los sectores sociales contemporáneos pueden ser divididos entre ilustrados, semiilustrados (personas que saben leer y escribir formalmente pero cuyo consumo audiovisual es alto) o desilustrados totalmente.

Los discursos de poder hasta ahora siempre han hablado como Deus abscondito o desde una subespecie aeternitatis. Desde lo más profundo del adentro y desde lo más lejos del afuera; desde de la lógica y desde los fines; desde el hypokeimenon y la Ousía; desde Aristóteles y Platón (o sus sustitutos locales); desde los medios y los fines; la crítica y la utopía; desde el arché y el telos. En cualquiera de los casos de un tiempo fuera del tiempo, es decir, el no ahora, la eternidad. Por eso desde la religión o la lógica parece que hablaran no sólo fuera del tiempo, sino del espacio. Hablan no en las cosas, no entre los seres. Para hacerlo, paradójicamente, tendrían que callar. Tendrían que cortar ese plus que le agregan a las cosas y a los seres. Cuando el tiempo y el espacio entran en la lógica (como hicieron los marxistas con la Historia, donde la lógica fue corrida al final de los tiempos como tribunal último e irrevocable de la razón o los descoloniales con una geografía epistémica que según ellos terminará por hacernos coexistir a unos con otros) se va relativizando todo, menos los fines donde terminan de refugiarse. Vista esta aclaración, permítaseme ahora formular la tesis cero del paradigma Wu wei.

Tesis O: Lo mejor que podemos hacer los intelectuales es eliminarnos (como de todos modos sucede cuando otro de sus iguales nos pulveriza con su crítica), pero como somos unos cobardes que siempre tenemos excusas a la mano, entonces lo más difícil de hacer y, en virtud de ello lo más meritorio, es callarnos, para hacer coincidir nuestro silencio con el desprecio o la admiración, ya nadie lo sabrá, que nos dispensan los otros y pasar a ser, por fin, uno más.

Friday, December 28, 2007

Ya te seguiremos, Alvaro, pero sin prisas

AUNQUE NO TENGAMOS PRISA, YA TE SEGUIREMOS, ÁLVARO

Por Aurora Suárez y Freddy Quezada

La muerte desde hace tiempo no nos sorprende, sólo el inmenso dolor que confiere cuando se manifiesta: impredecible, a veces inmensurable o bien, pasajero. Hemos criticado desde siempre, el hecho de ensalzar a las personas que mueren. Generalmente, son disparos repentinos de letanías ensalzantes de sus virtudes y defectos cuando en vida o lo más común, sobre su legado profesional, intelectual y político…y muy poco, sobre el lado humano, como si el único fin y fruto de la vida se redujera a lo primero. Es decir, las personas desilustradas, sin registros inventivos o carreras radiantes, parecieran no ser importantes.

Violentando todas esas normas, más bien les llamaríamos “vicios sociales” que nos escinden, queremos compartir el otro lado de Álvaro, nuestro amigo y hermano en principio; gran poeta, crítico y pensador. En el Museo de Rivas, donde se efectuó su vela le acompañaron familiares, amistades de siempre, letrados rivenses y cinco amigos de Managua. Fue una noche extraña, de esas indefinibles. Un volver atrás a los tiempos coloniales, marcados por la reverencia y los formalismos, sin excesos de ninguna índole, silente, discreta. Una noche reencarnando al Álvaro-niño, Álvaro-adolescente; apartado, atrapado por la lectura y las reflexiones, escuchando el rumor lejano del Lago arrastrado por el viento. Muchos pensarán en este preciso momento: ¡Nada que ver esa vela con Álvaro¡ Algunos que realmente lo conocimos además por el “otro lado”; desde sus tristezas, angustias y soledades, experimentamos placer porque estábamos compartiendo con él, esa comunión familiar, íntima, a como fue su vida personal. No la de noches bohemias, amaneceres sin sol, adulaciones frías, comidas heladas de la fritanga, promesas no cumplidas o conversaciones encasilladas en lo estrictamente intelectual. No la de las Instituciones o élites poéticas e intelectuales que reverdecían con su presencia pero que estuvieron ausentes en los últimos tiempos. Esos y ésas, no estaban.

¿Cómo eras realmente? El de las confesiones telefónicas matutinas o nocturnas para darle aliento a tu vida, amante del té frío de durazno o rosa de jamaica compartidos con placer, el depositario de secretos y conspiraciones dichas al oído, el disfrute en conocer la magia cibernética, la pasión por la lectura (Cioran, fue una de sus últimas adicciones), el disfrute de la comida (sin límites, sobretodo la italiana) la fabricación de caricaturas verbales (apodos, a como “decentemente” les llama Iván Uriarte), la pasión por la música (desde Erick Clapton, pasando por el Bossa Nova, Piazzolla hasta Silvio Rodríguez), la sencillez de compartir con alegría sus últimos poemas, llevándolos bajo el brazo, todavía con tachones para leérnoslos, reconocer las virtudes humanas, ser la intersección de los mundos que deambulan en el espacio de la poesía nicaragüense, el desinterés por figurar y el no dejarse seducir por el poder. Enseñarnos a saborear la poesía, comerla hasta la saciedad. Desnudarse ante todos a través de ella, como es el caso de su última obra “Tierra sin tiempo”, esencialmente premonitorio: su encuentro, aceptación o resignación ante la muerte, a la que no temía pero, si sabía que tenía cosas pendientes aún por producir.

De eso quedamos claros, los muy cercanos a él. Álvaro se encontraba en un momento muy cercano al clímax de su consagración como un gran poeta y pensador. En la presentación del último libro de Iván Uriarte, su crítica literaria fue más que eso, una lectura filosófica de la misma. Rompió con el mito filosofía vs. poesía, basado en la frase de la Zambrano que dice algo así: “el filósofo busca, el poeta encuentra”.

Resulta imposible en este escrito, emergido desde lo más profundo, omitir comentarios sobre la filosofía de Álvaro. Se podría decir que terminó anclada cada vez más en un placer y un dolor situados simultáneamente en ambos cuadrantes. Tal testimonio se puede identificar en “Tierra sin tiempo”, el que explicaría su afición postrera por Cioran y la búsqueda religiosa de un sentido. Encontrar el dolor sadiano de un placer no obtenido (Fémina Suite), y el placer cristiano de un sacrificio buscado (La corona de espinas). Uno en el otro, y el otro en uno.

¿Han visto esa película de Scorsese, “Los Infiltrados”, donde el “malo” (Matt Damon) dentro de los “buenos”, llama al “bueno” (Leonardo Di Caprio) dentro de los “malos” y ambos saben quién está detrás de cada celular, pero no se dicen absolutamente nada? Como si el yin yan estuviera a la escucha de sí mismo. Se abre entonces un silencio, poético y terrible, como el que usa Álvaro para descargar “Tierra sin tiempo”. Ese silencio de Scorsese, es la autopoiesis de Álvaro (al fin y al cabo, artistas ambos). Ese silencio creador es el instante en que se instalan los seres sencillos y los poetas, desde donde nos llaman y a donde seguramente parten cuando mueren.

Otro aspecto en la obra alvariana, es el tiempo; una de las razones por las que creemos que no se pueden conocer a los demás. Es el tiempo autopoiético que pasa, destruye y crea a la vez, anulando los conceptos de los que quedamos colgados los intelectuales, mientras los objetos se mudan, nos ignoran, nos incorporan, nos mezclan, nos trituran, nos cambian y luego vuelven a aparecer irreconocibles, en el momento en que todavía seguimos con ellos, creyéndolos sólidos. “Nunca nadie termina de redondear lo suyo/, la intransferible historia/, las formas del enigma/, la esperanza de antemano incendiada. (…) El tiempo pasa sin pronunciar su juicio (…) y siempre en despedida!


Sólo nos resta decir querido amigo y hermano, que fuiste simple y sencillamente un hombre bello. Ya te seguiremos inexorablemente, aunque no tenemos prisa, Alvarito: Nuestro cariño, admiración y respeto para vos por siempre.

Thursday, December 20, 2007

Los cortesanos

LOS CORTESANOS

Nota de presentación: un amigo argentino me envió un libro que, a su decir, sin buscar compasión ni presentarse como víctima del sistema, financió de su magro salario de profesor de Historia de una universidad del interior de Argentina. Espero que lo disfruten.

Por Carlos Schulmaister

(Del libro “Intelectuales: entre el mito y el mercado”, Edit.General Roca (R.N.) 2007, Argentina)

Gracias al mercado y a la publicidad algunos intelectuales llegan a convertirse en cortesanos del Poder y en algunos casos en hetairas del mismo. Si bien el fenómeno es un clásico de América Latina, para corte y cortesanos no hubo ni habrá nunca nada que supere la época del Innombrable, aunque da lo mismo decir El Sátrapa.

Esta colocación de los intelectuales acarrea la posibilidad de múltiples masajes al ego, a su fatuidad y vanidad: ser funcionarios, asesores, almorzar o cenar con los gobernantes de cuando en cuando, ser mencionado por éstos (¡el éxtasis!), y otras más ambiguas. Además de recibir halagos precisos e identificables, y otros imprecisos, motivados en su condición de estrellas rutilantes.

Los tocados por la varita mágica se desviven por participar de las fiestas de la corte, por ser vistos por el César, por cruzar miradas chispeantes con él, por ponérseles por delante y sonreírle, en tanto otros cultivan el rol de insobornables pero rogando íntimamente que su fingida reserva y laconismo lo seduzca y le haga razonar que le vendría muy bien que la gente lo asocie con intelectuales honestos y capaces como él (como el intelectual), que “no están quemados”… todavía.

Un recurso propio de intelectuales para soportar su extranjeridad en el Poder es agruparse y desde allí intentar revenderse al César con un presunto mayor valor agregado: “el grupo X…”, “la Mesa de…”, pensando en general que aquél es un tarado que no se da cuenta de la jugada, cuando en realidad el César ya está de vuelta y si acepta es porque piensa sacarle algún rédito a la operación. Puestos en esa carrera, no dudan en felicitarlo por la inteligencia demostrada al haberlos convocado a participar, y prometen y se prometen días venturosos para la patria por tal hecho. A partir de allí sueñan con una carrera política (invariablemente con jubilación privilegiada al final).

En consecuencia, andan de subsecta en subsecta, merodeando, influyendo, hablando en la oreja (“asesorando”) a politiqueros, señalando réprobos pues es fundamental para ellos marcar su propio territorio como el macho de la manada contra los machos extraños.

Así se va construyendo una acumulación de poder de influencia cuya operatividad puede llegar a ser siniestra, a pesar de sus importantes lauros, sus honorables trayectorias y sus muy elevados propósitos iniciales.

Pero esto no es privativo de nuestro país ni de países latinoamericanos. También sucede en la culta Europa. Es consecuencia de un principio económico muy simple: los bienes son limitados y los aspirantes aumentan constantemente.

¿Qué diferencia tienen éstos asaltantes del poder con los intelectuales orgánicos del campo marxista? Ninguna. Ambos usan al poder y a las masas en su propio beneficio.

De todos modos, son tan nocivos los orgánicos de la izquierda que renuncian al ejercicio de su autonomía intelectual a cambio de integrar la nomenclatura, como los que se venden por un jugoso contrato al Poder político o a las corporaciones en calidad de tecnócratas estables.

¿Cómo es la relación de los intelectuales con el Poder y con los Medios de Masas? Muy aceitada. ¿Qué ganan y qué pierden? Ganan mucho y pierden poco pues las pérdidas morales no las computan. ¿Qué condicionamientos reciben? ¿Pueden resistirlos? ¿Desean resistirlos? ¿O se dejan de entrada nomás como una prostituta?

Las utilidades son considerables. No es, por lo tanto, ningún lugar despreciable. Dinero, viajes, relaciones, jubilación abultada, reciclamiento en el funcionariado, ascenso social, una buena herencia a los hijos. La posibilidad del lagrimón nostálgico el día de mañana, al recordarse hijo o nieto de aquel inmigrante pobre que no logró alcanzar su sueño de bienestar definitivo… y en cambio él… ¡las cosas que fue capaz de hacer como reivindicación y amor por su padre para que se sintiera orgulloso desde el más allá! (...)

¿Puede ser independiente un intelectual que cobra un sueldo suculento del Estado o de una corporación y que, por lo tanto, le podrá dar mejores oportunidades educativas a sus hijos, algunas compensaciones a su esposa y al final del camino obtendrá una jubilación “acomodada”?

¿Se puede ser crítico y al mismo tiempo empleado de quien se critica o de quien se debe criticar?

¿Qué ocurre cuando un nuevo gobernante se rodea de intelectuales reputados de duros, o críticos, o comprometidos, etc, etc? ¿Qué busca? ¿Cómo termina esa relación? ¿Existirán interesados en visitar los salones del Poder?

¿Y en convertirse en cortesanos para siempre? Sobre todo existiendo la posibilidad de transmitir el cargo al primogénito como en los tiempos de Indias. Eso sin mencionar a la esposa, el hermano, el cuñado, la amante y el yerno.

¿Qué le sucede, en consecuencia, a las lenguas y a las plumas de esos felices intelectuales agraciados con la grande de la lotería? Se callan, se inhiben, se adormecen, se autocensuran, se vuelven alcahuetes, chupamedias, serviles, y por miedo a meter la pata y arriesgar tan estratégica posición alcanzada no hacen nada. ¡Y santo remedio!

¡Pensar que cuando ingresaron a esos sacrosantos antros del Poder creyeron que se debían colocar las pilas y tratar de dar lo mejor de si mismos! ¡Qué error! El Poder desea precisamente todo lo contrario: ¡que suban y no hagan olas! (...)

La entrada en la corte mata al intelectual. Éste se transforma en un traidor -por acción u omisión- a quienes alguna vez dijo que se debía, y si quiere continuar siendo honesto para sentirse mejor consigo mismo y con su conciencia deberá abandonar a sus nuevos amigos. Otra traición entonces. Además, por el sólo hecho de incorporarse ya se ha traicionado a sí mismo. (...)

Puede solicitarse la obra completa gratuitamente (se puede utilizar con fines de investigación y educativos citando la fuente) al e-mail freddyquezada@yahoo.com

Saturday, December 15, 2007

DEL PARADIGMA DE LA CONTRADICCION
A LA HOLOARQUIA

Por Freddy Quezada

Si definiera con una sola palabra cada esquema de interpretación social, lo presentaría como una cadena, cuyos eslabones han pasado de un concepto clave a otro, más o menos del modo siguiente:
La modernidad, se movió alrededor de una contradicción central, generalmente de clases, en el seno de las sociedades, en particular las europeas y luego en los países coloniales, copiando su galaxia, a veces con variantes menores (sustituyendo proletarios por campesinos, o estudiantes o pobres urbanos o colonizados, etc), pero era una contradicción mortal, sólo superable con la fuerza y una concepción prometeica y representacional.

Con el descrédito de los metarrelatos emancipatorios, al menos en Europa (en especial de las minorías étnicas, lingüísticas, sexuales e identitarias), se abrió el dominio de una diferencia de nuevo tipo descentrada y sin redención, con énfasis en los derechos y en el ejercicio y reclamo de un poder que exigía reconocimiento y horizontalidad.

Como una correlación de la postmodernidad, herederos de ella, pero vinculándola a las excolonias de los imperialismos europeos, la postcolonialidad empezó a girar alrededor de las relaciones jerárquicas de poder que ha mantenido siempre el eurocentrismo en las capas ilustradas de las colonias, quienes aprendieron o envidiaron siempre, el modo eurocéntrico de superar unas carencias que ellos mismos nos enseñaron a creer que teníamos. Se niegan a definir a los “orientales”.

Los descoloniales latinoamericanos, herederos de los anteriores (pero con la diferencia que, al definir sujetos centrales, sucumbieron a la tentación de repetir la “representación letrada” y la “emancipación”), encontraron una colonialidad que es constitutiva de la modernidad y que abre una “herida colonial” sobre todo entre los grupos que la sufrieron, como las comunidades originarias y los afrodescendientes, quienes reclamarán una experiencia “otra” y aspiran a coexistir con los otros esquemas.

Por último, en EEUU, circuló marginalmente un paradigma basado en una holoarquía natural, un movimiento de jerarquía natural y anidada que puede llevarnos a un pensamiento de segundo grado integrativo y holístico.


Así, pues, la postmodernidad convirtió las contradicciones modernas en diferencias que los postcoloniales, a su vez, jerarquizaron de cara a un poder eurocéntrico en las excolonias, al cual los descoloniales llaman a coexistir desde epistemologías “otras”.


El paradigma holístico lo popularizó Ken Wilber. Básicamente dice que la realidad tiene cuatro cuadrantes (cerebro, conciencia, colectivo representacional y sistémico), conteniendo cada uno de ellos, ocho niveles o “memes” -- desde el más pulsional (representado por el color beige) hasta el más espiritual (color turquesa), pasando por el púrpura (magia), rojo (poder), azul (cultura), naranja (racional), verde (postracional), amarillo (holístico). Uno reúne en sí mismo todo el espectro, pero solemos estar fragmentados y desiguales ya que, por ejemplo, podemos estar en el cuadrante 2 y ser “meme” verde y cuando pasamos al cuadrante 4, ser “meme” naranja o, estando en el 3, ser amarillo.

La realidad, para Wilber, es holónica .Tiene cuatro puntas que tiran hacia abajo (subholonizándose), hacia arriba (trascendiéndose), a aislarse o articularse. El orden que tiene todo el cosmos es holoárquico, y este es el concepto que lo distingue de postmodernos y postcoloniales, alérgicos a cualquier tipo de jerarquías que, Wilber, para distinguir las “patológicas”, llama “naturales” a las suyas.

Dice, más o menos, que una jerarquía natural es un orden de totalidad creciente (como las partículas, los átomos, las células, los organismos, las letras, las palabras, las frases, los párrafos, etc) en el que la totalidad de un determinado nivel de jerarquía forma parte de la totalidad propia del siguiente nivel. En una de sus obras (Una Teoría de Todo), para probar su paradigma no rehúsa ensayar su punto de vista con conceptos de origen “oriental”, como los chakras (que los hace equivalentes a los “memes”).

Los siete chakras son simplemente una versión levemente más sofisticada del espectro que va desde la materia 1) hasta el cuerpo 2), la mente 3-4), el alma 5-6) y el espí­ritu 7).

Debe­mos distinguir, nos recomienda Wilber, el nivel en que se origina una determinada visión del mundo y el nivel hacia el que apunta. Cito de su obra referida:

“Marx, Freud y Adler son pensadores racionales que parten del chakra 4 y prestan atención a los chakras inferiores. Pero los mismos chakras inferiores poseen visiones del mundo que van desde lo arcaico (beige, chakra 1) hasta la magia (púrpura, chakra 2) y el mito (rojo/azul, chakra 3). En este punto es cuando emergen las visiones del mundo egoico-racionales (naranja/verde, chakra 4) que también pueden tomar como objeto cualquiera de los otros chakras. Así que cuando el chakra 4 cree en la realidad exclusiva del chakra 1, nos hallamos ante las filosofías racional-materialistas, donde destacan las figuras de Hobbes y Marx. Cuando el chakra 4 cree que la dimensión fundamental es la emocional-sexual, nos hallamos frente a un Freud; cuando centra su aten­ción en el chakra 3, nos hallamos ante un Adler, etc. Cuando el chakra 4 va más allá de su estadio y piensa en los dominios su­periores y transracionales -pero sin experimentar realmente una transfor­mación a esos niveles-, nos hallamos ante las distintas filosofías mentales sobre la espiritualidad (...) En el chakra 5 uno ya no piensa en la red-de-la-vida, sino que expe­rimenta directamente la conciencia cósmica al fundirse con todo el reino de la naturaleza. En el chakra 6, uno ya no piensa en los arquetipos platónicos ni reza meramente a una forma de la Deidad, sino que desaparece y se fun­de en la Presencia Divina. En el chakra 7, uno se sumerge en el infinito no manifestado, en el Abismo, el Vacío...”

¿Podríamos hacer el mismo experimento, también, con todos los paradigmas presentados en el cuadro sencillo de arriba? A veces, por ejemplo, me pregunto si los descoloniales no retrocedieron a un subholón y los postmodernos se aislaron en su continente, así como me pregunto si los postcoloniales no están en marcha hacia la autotrascendencia, apenas incluyan en su matriz las espiritualidades (amarillas y turquesas o chakras 6 y 7) de sus propias culturas.


Thursday, December 06, 2007

Eurocentrismo del Siglo XXI (W. Mignolo y reactores)


por qué escribe en inglés este tipo de temas, para que lo miren en el New York Times? o en la CNN en inglés? Qué busca?

Cuando uno dice que no está con “Ud ni con sus enemigos”, significa varias cosas en varios campos.

Cosa 1: se siente más allá del bien y del mal y les recomienda “otra” cosa que tardarán mucho, los pobres mortales eurocéntricos, en comprender.

Cosa 2: se siente el juez de ambos y los considera inferiores porque no conocen, los pobrecitos, una fórmula que sólo Ud. conoce, diciendo lo que dicen los demócratas más simples.

Cosa 3: sin estar ni en medio ni por encima de ellos, está por la reconciliación de ambos, pero se presenta como un componedor amistoso que los compadece porque no saben lo que hacen

Cosa 4: quiere reírse de ambos, pero necesita, después, con un pie de página, contarle a uno de ellos que fue un chiste suyo.

Campo 1: en la Academia estas cosas se pueden decir, incluso pueden ser más radicales y todavía me pregunto porque no lo hizo, cruzando sus piernas blancas y sacudiendo suavemente su pipa.

Campo 2: esas teorías suyas me huelen a antropología simple, pero concedamos, ¿porqué tengo que aceptar otro dualismo más eurocéntrico que su apellido, de modernidad/imperialidad (los malos) y modernidad/colonialidad (los buenos)?

Campo 3: en política no se opera así, amigo Mignolo. En Política uno no tiene más remedio que hacerle el juego a uno de ellos con la secreta ambición de hacérselo uno mismo y preparar escenarios más favorables para lo que uno busca. Si así se va a mover para organizar su escuela de pensamiento, búsquese a un buen político latinoamericano, de esos mestizos matreros que Ud. odia, páguele bien y aprenda.

Explíqueme, por favor, Doctor Mignolo, cómo podemos aprender a decolonizarnos con Poma de Ayala que era más cristiano que el Papa y cuyo organigrama de poder fue para agradar al Rey de España de entonces; con Cugoano que, aparte de su historia de dolor, respetable por cierto, no es más que la resemantización escrita de un liberto de toda la cosmovisión liberal inglesa; con Gandhi que estudió en las mejores universidades británicas; o con Fanon que, al decir de Homi Bahbha, no fue más que el traductor colonizado de las aspiraciones del colonizador (talvez por eso “no le interesa Bhabha” como dijo en una entrevista reciente).

A propósito, esta teoría decolonial no tiene nada que ver con esa discípula de Bahbha, Emma Pérez, cuyo libro “Decolonial Imaginary” publicó hace cerca de diez años? O alguien la está plagiando? Suya. Sandra Rentería.

Señor, deje de acordarle a Europa (que es un espacio donde hay también muchos puntos de vista, incluyendo el de los inmigrantes) un peso y una importancia que ya no tiene. Reoriente su energía hacia los EEUU aún a riesgo de su estadía ahí como profesor. La verdera violencia epistémica que yo veo desde Europa hacia América es la escritura (una violencia, digamos, gramatológica) algo que ustedes usan para combatirla, actuando, al parecer sin saberlo, como cómplices de lo que condenan. En efecto, el medio es el mensaje.

Con todo, son los medios audiovisuales de EEUU los que dominan el imaginario mundial y no veo que le brinden la importancia que merece. A lo mejor, por estar viendo hacia el pasado para justificar los cambios que propone su esquema: inventar al Platón (Puma de Ayala?)y al Aristóteles (Cugoano?) americanos, olvidan el presente, para repetir no el proceso europeo, sino más patético, sus gestos y fundadores.

Nunca sabremos, porque la mayoría de sus documentos escritos fueron quemados (sólo quedaron el Popol Vuh, el Chilam Balam y otros pocos y eso que contaminados por la traducciónde de las lenguas europeas) cómo eran y pensaban los pueblos originarios de América. A diferencia de los orientales que no perdieron sus textos escritos (El Corán, La Biblia misma, Las Cuatro Nobles Verdades, El Bagavad Ghita, La Moral de Confucio, El Tao Te King, etc) que apoyaron una cultura fuerte y competitiva aún en el dominio escrito. Por el lado de los esclavos, estos como ses abe, no sabían leer ni escribir la lengua de sus amos. Lo que sabemos de los indígenas es por los Cronistas de Indias, poco confiables (miraban más bien sus propios fantasías y terrores) y por algunos mestizos de la primera hora como Poma de Ayala, ya muy contaminados por el cristianismo. Nunca lo sabremos, de verdad señor, por mucho que usted haga el esfuerzo de imaginar qué miraron por primera vez los indios al ver las Carabelas de Colón. Los mismos conquistadores dicen que miraban dioses, algo difícil de creer. Dedíquese mejor, señor, a averiguar qué piensan y quiénes son los indígenas y afros de hoy (verá que a muchos de ellos les gusta la música, la moda y las películas norteamericanas). Venga a ver las encuestas en Guatemala. Si Usted insiste en este camino, me parece que los de la “izquierda” le terminarán llamando agente de la CIA, por desviar la atención de lo que son los EEUU y los de la “derecha”, socios menores del socialismo del siglo XXI, por andarse con paños tibios con Castro, Chávez y Morales.

Rafael Salas Arconte (guatemalteco)

Estimado Walter (si me permite llamarlo así) : me gustó su artículo porque demuestra, como dice uno de los comentaristas, que no es lo mismo la teoría académica que la política en las calles de América Latina. Me recuerda un poco a Lenin, cuando decía que la política se hace con ladrillos viejos, incluso cuando se busca un régimen nuevo u “otro”, como en su caso. Y en lo personal estoy de acuerdo con Rafael Salas, (uno de los que reaccionó a su artículo) a quien, de paso, me le presento y le informo que soy un humilde observador de las nuevas corrientes latinoamericanas de pensamiento (donde he polemizado con los descoloniales en términos parecidos al suyo, en http://freddyquezada.blogspot.com/); estoy de acuerdo, decía, sobre todo en esa curiosa definición que hace de “violencia gramatológica”, de resonancia derrideana (yo prefiero llamarle “arrogancia de la escritura” contra los otros medios, oral, gestual, visual y auditivo, más bien, dentro de una tradición anarquista)que para el caso, nos hace cómplices a todos los que escribimos y que sabemos que la mayoría (o las minorías significativas) de la que decimos hablar (o acompañarlas “desde” y “con”), no lo hace o lo hace muy poco (son ágrafos y estiman más lo audiovisual) abriendo una brecha escéptica de la que no podemos dar cuenta.

De todas maneras, Walter (de nuevo, permítame llamarlo así)reciba mis muestras de afecto y admiración por la terrible empresa que se ha echado de encima de impulsar una nueva corriente de pensamiento. Cuente conmigo como un crítico sincero y desprendido. Saludos cordiales. Freddy Quezada.

PD: salúdeme, por favor, a Ramón Grossfoguel, de parte de “Relámpago”; él comprenderá.

Sobre descolonización/descolonialidad, una vez más

Por Walter Mignolo

Mis comentarios sobre “Eurocentrism 21st Century: The King and the Colonial Vassal” provocaron algunas reacciones immediatas. Una de ellas, pregunta por qué escribo en inglés sobre estos temas. En los próximos días traduciré el artículo al castellano y responderé a esta pregunta.

En lo que sigue, hago algunas aclaraciones dirigidas a preguntas y objeciones que se me hacen, y consejos que se me dan, de los demás comentaristas.

El término ¨descolonización¨ comenzó a emplearse, durante la guerra fría, en dos contextos distintos. En uno de esos contextos se entendía por ¨descolonización¨ lo que a finales del siglo XVIII y principios del XIX se entendia por revolución (Revolución Americana, Revolución Haitiana) o por Independencia (Independencia Argentina, etc). En este contexto ¨descolonizarse¨ significaba enviar las elites metropolotinas a sus países de origine y tomar las riendas de los gobiernos locales. Lo que ocurrió en Asia y en Africa fue paralelo a lo que ocurrió en las Américas siglo y medio antes: el colonialismo interno desplazó al colonialismo externo. Los criollos de descendencia Europea controlaron el gobierno y la autoridad en las Américas en las primeras revoluciones/independencia del mundo moderno/colonial. Los movimientos de descolonización fueron paulatinamente desplazados, al final del siglo XX, por la contra-revolucion neo-liberal, tambien conocida como “globalización.” Los procesos descolonizadores retomaron su rumbo y energía en Bolivia, con la elección de Evo Morales al gobierno. Sin embargo, tanto en Bolivia como en Ecuador y también en algunos sectores de la intelectualidad Venezolana, el contexto de uso del término “descolonización” se ha modificado.

El segundo contexto en el que se empleó el término “descolonización” durante la guerra fría fue el epistémico. El sociólogo colombiano Orlando Fals Borda propuso hacia mediados de los 70, descolonizar las ciencias sociales. Durante el mismo período, los tardíos 70, el filósofo Marroquí Abdelkebir-Khatibi propuso la descolonización epistémico-filosófica como paradigma de co-existencia frente y junto a la desconstrucción. Mientras la desconstrucción proponía y propone una crítica eurocentrica del eurocentrismo, Khatibi habitaba y habita otro espacio, el espacio de las fronteras entre el Islam y la Cristiandad (de ello hablo en Historias Locales/Diseños Globales). Su noción de “doble crítica” como método de descolonialidad se desengancha de la totalidad eurocentrada y atrapada en los legados categoriales del griego y del latin. Khatibi habita y piensa en la frontera entre, por una parte, la filosofía islámica y la lengua árabe y, por otro, la filosofía y las lenguas del occidente greco-latino, cristiano y secular. Hoy, en Bolivia, el sentido histórico del término de descolonización se junta con el sentido epistémico del término descolonialidad: descolonizar la educación, el estado, la economía presupone habitar y pensar en los bordes del horizonte totalitario del Eurocentrismo (repito: griego, latin y las seis lenguas europeas moderno/coloniales). En fin, para intelectuales del “tercer mundo” el concepto de descolonización fue una opçión necesaria frente a las tendencias imperiales del marxismo y de la teología liberadora. En Algeria tenemos a Malek Bennabi. . En décadas posteriores, de los 80 y los 90, nos encontramos en India con intelectuales y activistas como Ashis Nandy y Vandana Shiva.

Mi empleo del término descolonización/descolonialidad proviene del artículo programático e inaugural en el que Anibal Quijano mostró que el concepto de modernidad es solo la mitad de la historia, e introdujo el concepto de colonialidad como su lado oscuro, pero inseparable. Esto es, iluminó el hecho de que no hay modernidad sin colonialidad. Por lo tanto, la retórica salvacionista de modernidad y modernización es inseparable de la lógica imperial de colonialidad. Frente a esta realidad histórica hay varias opciones: adaptarse y asimilarse; resistir y estar contra o re-existir, esto es, trabajar crítica y creativamente junto a procesos globales hoy en marcha de descolonización epistémica, esto es, de descolonialidad. Mi empleo del término se inscribe en un proyecto epistemico-político específico, el así llamado modernidad/colonialidad/descolonialidad. Este proyecto tiene ya varios años de trabajo colectivo que ha sido resumido en un par de artículos. Uno, “Mundos y conocimientos de otro modo” de Arturo Escobar, antropólogo colombiano residente en Estados Unidos. El otro “Nueva perspectiva filosófica en América Latina” del filósofo colombiano residente en Colombia Damián Pachón Soto.

El término se emplea también en otros proyectos. Uno de ellos es del pensamiento Chicano/Chicana en Estados Unidos. El libro de Emma Pérez citado en uno de los comentarios es un ejemplo. En el movimiento político y filosófico Chicano/Chicana tanto los conceptos de “colonialismo interno” (introducido en América Latina por el sociólogo Mexicano Pablo Gonzálo-Casanova a finales de los 60) y de “descolonización” fueron por cierto conceptos claves para este proyecto. Como lo fueron para el sociólogo Fals Borda y el filósofo Khatibi, coincidentemente en la misma época e independientes de cada uno. No hizo falta en este caso un pensador, un modelo eurocentrado para seguir y aplicar, sino que la historia misma condujo a quienes se encontraron habitando las fronteras, pensando fronteriza y descolonialmente. El término se ha empleado desde hace tiempo entre los intelectuales indígneas en América del Sur y entre los pensadores Afro-Caribeños. Hoy, se mantiene vigente en las nuevas generaciones de Native Americans quienes hablan tanto de descolonización como de “indegenización de la universidad” “indigenización de la universidad.” El libro de la antropóloga Maori, Linda Tiwhai Smith, Decolonizing Methodologies. Research and Indigenous People, publicado en 1999, inició un largo debate sobre cuestiones de descolonización epistémica, esto es, de descolonialidad. Finalmente, el fenómeno Amawtay Wasi, en Ecuador, que es más conocido en América del Sur, es un caso radical de decolonialidad epistémica.

En fin, descolonización/decolonialidad son términos comunes a variados proyectos que tiene en común desengancharse de las reglas euro-centradas (lo cual implica su continuidad en Estados Unidos). Proyectos de descolonización/descolonialidad en las áreas del planeta cuyas historias locales fueron interferidas por las historias locales de los paises imperiales de Europa occidental y Estados Unidos, juntan hoy sus fuerzas con los proyectos descoloniales de las “minorías” inmigrantes en Europa y en Estados Unidos. Immigrantes que ya no son Europeos como en Argentina, Venezuela o Estados Unidos a finales del siglo diecinueve y principios del veinte, sino migrantes de lo que fue “el tercer mundo.”

La genealogía del pensamiento descolonial abre las puertas a respuestas descoloniales al dilema “estas conmigo o estas con mis enemigos.” A menudo dice Anibal Quijano, medio en broma y medio en serio: “Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.” Esto es el desprendimiento epistémico, el pensamiento fronterizo, el pensar de otro modo que describe Escobar en su artículo, el paradigma (diverso) de co-existencia como guerra epistémica. De lo contrario, nos quedamos en la telaraña del totalitarismo epistémico moderno (en la sintesis hegeliana, en la ruptura epistemica de Foucault, en el nuevo paradigma de Khun), en el cual la novedad es siempre evaluada en relación a lo anterior, en la linearización del tiempo y en el control de la autoridad enunciativa. Lo político, que en ese ámbito es controlado por el estado y el mercado, es un callejón sin salida para la sociedad política, si la sociedad política no cambia por cambiar las reglas del juego, los términos de la conversación y se mantiene presa en una lucha por cambiar los contenidos. Es decir, por resistir en vez de re-existir (Adolfo Albán, pensador y artísta afro-colombiano).

Esta misma idea la expresó en otro ámbito, aunque por motivos semejantes al pensamiento descolonial, el neurofisiólogo y pensador chileno Humberto Maturana. (1) Por un lado, Maturana re-introdujo el concepto de “emocionar” junto y complementario al de “pensar.” Por otro, desarrolló la idea de “variadas objetividades” y de “multi-verso” en vez de “uni-verso” (esto es, la idea hegemónica de universalidad pasa a ser en el pensamiento de Maturana, un componente más de un mundo multi-versal). Sin embargo y actualmente, el conflicto y la lucha epistémica se enmarca en la creencia en la “objetividad sin paréntesis” y la “objetividad en paréntesis”. La idea básica de Maturana, que no es simple. Empecemos por lo más básico.

La operación que constituye el criterio de validación de las explanaciones científicas—dice Maturana—es el mismo que usamos en la validación operativa de nuestras prácticas cotidianas en tanto seres humanos. De esta premisa se sigue, en un sentido estrictamente operativo, lo que distingue un observador u observadora en la vida cotidiana de un observador o una observadora en su papel de científico, es la orientación emocional del cienfífico o la científica que explica la consistencia cognitiva de su trabajo y su conocimiento usando solamente como criterio la validación científica que él o ella inventaron en su particular preocupación por regular los criterios de validación explicativa. Esto es, en su interés y compromiso por establecer, ellos y ellas mismas, criterios claros para generar explanaciones científicas que no interfieran con los criterios operativos que empleamos en la vida cotidiana. Esto es, los criterios de la explanación científica se basan sobre la puesta en paréntesis de las cualidades secundarias; de nuestro criterios vivenciales y existenciales para validar operativamente nuestras prácticas cotidianas.

De este principio, Maturana deriva una serie de conclusiones básicas para los futuros globales y las opciones descoloniales. Los criterios de validez descritos en el párrafo anterior constituyen lo que Maturana llama “objetividad-sin-paréntesis” y la lucha por lo uni-versal Por otro lado, existe el mundo multi-versal y los sujetos que operan cotidiana y científicamente con otros criterios de validación. Ello conduce, al mismo tiempo, a pensar lo político y lo ético de un modo-otro.

Los caminos (o métodos si se quiere), que conducen a la objetividad-entre-paréntesis la observadora acepta que ella es la fuente de toda realidad a través de la series de operaciones para establecer distinciones y diferencias en su práctica de vida. Esto es, el punto de partida no es la objetividad de un mundo allí, sino la subjetividad que no se puede eliminar o poner entre paréntesis, de la observadora. Al aceptar este método o camino, las explanaciones no son reduccionista ni tampoco transcendetales puesto que ya no hay una búsqueda “por la explicación última de todo” ni por la “verdad o manera correcta” de hacer política. Esto es, se ha relativizado o provincializado la creencia en “universales abstractos” (objetividad-sin-paréntesis) y se han abierto las puertas a “la pluri-versalidad como proyecto uni-versal” (objetividad-entre-parentesis). Estamos ya en un terreno común y complementario, tanto cientistas como Maturana como pensadores descoloniales en el ámbito de las ciencias humanas. Demos un paso más adelante.

De tal modo que cuando un observador u observadora habita y adopta el camino de la objetividad-entre-paréntesis, comienza por darse cuenta que dos observadoras que proponen dos explanaciones que se excluyen mutuamente pueden parecer—para un tercer observador—dos interpretaciones conflictivas de una misma situación o acontecimiento. Lo que ocurre aquí entonces es que los tres observadores no estan dando interpretaciones diferentes de una misma situacion sino que que las tres están operando en diferentes—aunque igualmente legítimos—esferas de la realidad y dominios explicativos. Lo que están haciendo es explicar diferentes aspectos de sus prácticas de vida.

Cuando esto es así—concluye Maturana—la observadora que habita la pauta operativa de la objetividad-entre-paréntesis, se da cuenta que habita en un multi-verso. Esto es, que habita en variados y diferentes (igualmente legítimos) mundos explanativos (aunque no todos igualmente deseables). Por lo tanto, cada desacuerdo explicativo es una invitación hacia una responsable reflección de coexistencia (conflictiva y dialógica) y no en una irresponsable negación de la otra explicación (Bush-Ben Ladin y viceversa, por ejemplo). En cambio, si se habita la objetividad-sin-paréntesis creemos que todo quien no está de acuerdo con lo que sentimos y pensamos, no tiene razón de ser o está errado. Esto es, nos ponemos en una posición de juez supremo y acusamos a las opiniones diferentes de ponerse en la posición de juez supremo en la que yo o sólo nosotros (los que pensamos igual) queremos estar.

El pensamiento descolonial, y la opción descolonial (que es descolonial en su singularidad y multi o pluriversa en sus manifestaciones globales), habita la objetividad-entre-paréntesis y opera explicativa, ética y políticamente en la formación histórica del mundo moderno/colonial constitutivo de la fundación histórica de la economía capitalista. A partir de aquí es posible comprender el pensamiento descolonial de Waman Puma de Ayala, de su uso estratégico del cristianismo (como se hace hoy, en las prácticas de teología de la liberación en América del Sur (Hinkelammert, Elaucuría) o en Africa) (ver en este mismo blog, bajo el rubro Publications, dos conferencias sobre pensamiento descolonial). De igual manera Ottobah Cugoano, lo cual nos permite comprender que pensadores como Gramsci o Bourdieu están sólo a mitad de camino, caminando sobre historias y subjetividades silenciadas, como lo argumenta convincentemente el intelectual y politólogo Jamaiquino Anthony Bogues en su elocuente obra Black Heretics, Black Prophets. Radical Political Intellectuals (2003). No hay dicotomía entre imperiales/modernos malos y coloniales buenos, sino un paquete the lucha sin cuartel en la co-existencia entre retórica de la modernidad/lógica de la colonialidad/gramática de la descolonialidad. La primera ecuación es una ecuación moderna y postmoderna (esto es, lineal, eurocentrada). La segunda se abre a la heterogeneidad-histórico estructural (ver el artículo de Quijano citado más arriba), a la analéctica (Dussel) y al pensar habitando las fronteras (border thinking).

7 Responses

“…uso estratégico del cristianismo (como se hace hoy, en las prácticas de teología de la liberación en América del Sur (Hinkelammert, Ellacuría)”. Esta expresión, amigo Mignolo, le puede ocasionar problemas políticos, porque pareciera decir que los cristianos, como ese europeo equivocado en tierras americanas de Hinkelammert o ese mártir zubiriano de Ellacuría, “instrumentalizaron” una creencia para obtener sus fines y engañar a los creyentes; puede ser, si lo vemos como la parte cínica de la ilustración de la que habla Sloterdijk (no espere mis disculpas por citar a un autor alemán), aunque yo sé que Usted habla más bien desde el esencialismo estratégico de Spivak (yo si espero siempre que Usted la cite), pero no les va a gustar a sus nuevos amiguitos cristianos, en particular a Dussel. Saludos cordiales. Freddy Quezada.

Señor, saludo que respondiera a los comentarios. Tengo tres apreciaciones:

En primer lugar, me parece que Usted sigue también una retórica salvacionista (como la que critica de la imperialidad) porque no entiendo que significa “descolonizar” a alguien, sino es sinónimo de “concientizarlo”. Se ha preguntado Usted que muchos indígenas de mi país (yo mismo procedo de una familia quiché)no quieren se concientizados? Le repito, venga a ver las encuestas en Guatemala.

En segundo lugar, hasta donde supe cuando estudié en la “Landívar”, Fals Borda era enemigo de los métodos no sólo de las ciencias sociales sino de la institución universitaria como tal (si aún está vivo sería un crítico suyo muy fuerte)porque creía en la doxa (el conocimiento comunitario, oral, dramatúrgico y visual) y despreciaba la episteme (la escrituraria sobre todo), que yo agregaría que hubiese criticado también la “antiepisteme” que escribe como ella (es decir, como Usted y colegas de la descolonialidad).

En tercer lugar, cuando Usted habla de Aníbal Quijano, yo lo que recuerdo es que en la Teoría de la Dependencia había como una jerarquía disciplinaria entre ellos. En primera fila estaba la economía, en segundo lugar la sociología, donde estaba Quijano, y por último la antropología donde estaba un brasileño que no recuerdo cómo se llamaba. Lo cierto es que todos coincidían en situar en el corazón de su esquema a EEUU, algo que ahora al hablar de Quijano, no le da esa centralidad.Y no me parece que se encubra con la palabra “epistémica”.

Estimado Walter Mignolo: le envié dos comentarios a sus dos últimos artículos y no sé si saldrán, junto con este. Pero, espero que no se sienta ofendido, Usted que llama, y deseo creer que con pasión sincera, a ser críticos contra los esquemas dominantes. No replique, se lo ruego, en pequeño lo que está llamando a condenar en grande. Saludos cordiales. Freddy Quezada.

Don Walter: soy un seguidor de las discusiones entre latinoamericanos y le escribí al Dr. Damián Pachón, manifestándole que en Nicaragua hubo una polémica sobre los descoloniales entre Freddy Quezada, a quien admiro y leo con frecuencia y Carlos Midence, al parecer un antiguo discípulo de él.

En el blog de Quezada, alguien en la parte correspondiente a las reacciones, dice que las críticas de él son una especie de descolonialidad también, como la de Ustedes, pero sin emancipación y sumándole, además, una especie de taoismo. Pone la fórmla así: Descolonialidad - emancipación + taoismo. Yo lo que sé, es que él ha trabajado una perspectiva antioccidental, pero desde una espiritualidad “oriental” con comillas, como él le llama (dice basarse en Cioran, Krishnamurti y Ken Wilber). Y por eso ese encono y obsesión de él por atacar lo que los separa (el “telos” emancipatorio)de la escuela suya en vez, a mi juicio, de fortalecer los muchos lazos que los unen. Me parece que un diálogo entre estas dos perpectivas sería muy fecundo. Mis felicitaciones Don Walter por su meritoria labor.

Me parece que lo que está diciendo Maturana, con todo el respeto que se merece este teórico no lineal que, junto a Varela, descubrió (¿o inventó?) la autopoiesis en los procesos naturales, ya se lo había oído decir a Edgard Morin, el teórico de la complejidad, con su principio de contradicción concurrencia y complemento. Pero enhorabuena profesor Mignolo, que usted esté reparando en las teorías dinámicas no lineales que no han sido consideradas por las ciencias sociales como se debe y explotar el rico enjambre de métodos que tiene para ponerla al servicio de la descolonialidad. Felicidades por su página muy didáctica y sólida.

Coincido con el Señor Jonathan López. En la universidad donde estudié (Colombia) recuerdo que un profesor decía que la “autopoiesis” de Maturana y Francisco Varela, las “estructuras disipativas” de Prigogyne y los “fractales” de Mandelbroot, (y otros que se me olvidan) tenían un comportamiento parecido a lo que decían lo viejos sabios chinos. La “autopoiesis” es una manera de que las cosas se arreglen y se crean solas; las “estructuras disipativas” tienen, decía, una actitud como en la parte nuclear del I Ching y los “fractales” cambian y repiten al mismo tiempo los procesos. Era fascinante cómo el profesor relacionaba unas cosas con las otras. Por casualidad me encontré con esta discusión que, para serles sincera, no comprendo mucho, pero me agrada que se estén tomando en cuenta estas cosas. Besos a todos. Atentamente, Sara Lleras.

Reciba saludos afectuosos, estimado Doctor Mignolo. En algunas universidades de España se ha estado publicitando una cartelera sobre la descolonialidad. He tenido la oportunida de leer algunas de sus obras más recientes y tengo algunas observaciones.

1. Me parece que responsabiliza a los mestizos, aunque no sea explícito, al adscribirlos junto a los criollos, regalando una aliado, difícil e incómodo, es cierto, pero no sumiso. Una cosa es lo que haya dispuesto el eurocentrismo (voluntad el emisor) y otra como es recibido por el receptor (estrategias subalternas). Los mestizos en América Latina son el problema clave (por algo han pasado dos siglos dandole vueltas al asunto, los intelectuales de ellos mismos), porque son la bisagra de todos los grupos blancos, criollos, afros e indígenas. Es probable que se le vayan encima por esta razón.

2. Es curioso que usted rescate el papel de las potencias ibéricas, algo que ni ellas mismas (talvez los franquistas a su modo) se preocuparon en hacerlo. Inglaterra, Alemania y Francia, tampoco lo hacen. La escuela histórica de los Anales en Francia intentó hacerlo. Es curioso que venga una iniciativa de los vencidos (mas bien de un representante) a recuperarla.

3. Tal cosa me recuerda a Juan Goytisolo cuando dice que Said aborda levemente la ocupación árabe en la peninsula ibérica (8 siglos), y claro no lo puede hacer porque se le viene encima todo su edifico teórico. Pero eso no es todo, Europa misma fue capturada por una religión oriental como el judaísmo quien puso a su disposición todos los demás conocimientos incluyendo el grecorromano ya tamizado por el islam.

4. Octavio Paz dijo una broma reversiva cuando en una de las tantas celebraciones del “1492″, imaginó cómo sería Europa si las cosas hubiesen sido al revés. Recordaba siempre que los americanos también fueron imperios (inca, maya y azteca). Todos celebraron el ingenio del poeta, pero ahora ya nadie se ríe, porque es el caso de los inmigrantes en Francia, Inglaterra y Alemania. Es decir, Europa ya no es Europa.

Espero que sirvan de algo estas observaciones. Os saludo.

Friday, November 23, 2007

Hibridez comunicacional

HIBRIDOS EN FORMATOS DE COMUNICACION

Por Freddy Quezada

Un grupo de estudiantes me solicitó que escribiera algo sobre una charlita que les brindé como cierre de curso, alrededor de los formatos en algunos medios de comunicación en Nicaragua.

En los videos, que pueden observar ustedes aquí mismo, no se pueden apreciar muy bien la división que traté de efectuar. Los chicos, como siempre, hicieron mucha bulla. Pero en verdad seguía la clasificación que les impuso la modernidad que las alumbró: las funciones separadas y al mismo tiempo juntas que asumieron todos ellos (prensa, radio y televisión) que técnicamente después las reunirá en un sólo sitio e instrumento, INTERNET: educar, informar y entretener.

La educación informal (sencilla y por entregas) para las masas, fue el sueño que la modernidad le asignó a los medios de comunicación, sobre todo a la prensa escrita, la hija menor del mundo de Gutemberg. En Europa, y después en EEUU, esto significó simultáneamente alfabetización gratuita y obligatoria y abaratamiento de la prensa escrita para cubrir el mayor número de lectores. En las ex- colonias, el mismo principio gobernó para los pequeños círculos ilustrados, considerándose lo popular, no como en Europa y EEUU, a los campesinos, los semianalfabetos mestizos, aborígenes, afros e inmigrantes que no podían hablar la lengua dominante (los asioamericanos y otros).

Lo que en los países altamente ilustrados se generó, fue una lucha entre ellos (entre conservadores, liberales, marxistas, postmodernos, etc) mientras en los países subalternos esa capa ilustrada, muy pequeña en varios casos y en otras compitiendo con los semiilustrados, la relación se estableció de otra manera, porque participaron actores que no tenían nada que ver con esa ilustración, por que fueron excluidos, invisibilizados o porque ellos mantuvieron una racionalidad propia, reduciendo al mínimo las mezclas. La diferencia entre unos países y otro, además de la típica postcolonial de dominio, fue el número, peso y magnitud de los sectores, donde una minoría ilustrada siempre ha tratado de imponer su esquema cosmovisivo (desde la escuela nos enseñan normas para todo, para ver el mundo, clasificar al mismo tiempo clasificándonos según cánones dominantes, hablar, ser cortés, reprimirnos, pensar, "ver", sospechar detrás de cada acto, polemizar, recomendar, etc) y legal (la constitución escrita, los contratos, las reglas gramaticales, etc) a la mayoría que no le importa, la comprende de otro modo, la ignora, la mezcla y la enfrenta de mil maneras con lo que le llega de los medios audiovisuales que capturan su atención más que el universo escriturario. Cuando veo esos esfuerzos una y otra vez de liberar a los desempoderados desde los universos escriturarios (libros, prensas, universidades, intelectuales, profesores y lo que se le deriva como conciencia, organización, lucha y emancipación) sé que estoy ante una repetición de la cadena, aún en aquellos casos que se diga que se va en contra de ella. He aprendido con el tiempo que de lo que hay que liberarse es de los liberadores (medios de comunicación, herederos en esto de iglesias y partidos, incluidos).


Pero sigamos. La información periódica primero (escrita) e instantánea después (radial) fue cobrando independencia y peso con los avances tecnológicos, desde el telégrafo hasta el satélite que encontró, sólo más tarde, a la televisión que empezó a imponerse desde EEUU, con la nueva peculiaridad que ahora también entretenía.

La separación se mantuvo, aún cuando una de ellas fue dominando a las otras (por ejemplo, la función de divertir y la imagen, fueron superando la de educar y la de informar), en eso todavía los géneros y los formatos no se "osmotizaban", ni derrumbaban fronteras entre ellos. Es más, la INTERNET abrió la posibilidad de juntarlos (ya con un claro dominio iconológico) pero no revolverlos por dentro. Es de esto último que hablé para el caso de Nicaragua.

Si uno se fija en programas informativos como los noticieros matutinos de la Nueva Radio Ya , cuando los locutores brindan las notas rojas desde hospitales, juzgados, bomberos y cárceles, el toque de humor que colocan a través de dramatizaciones y pequeños "sketchs" (en lo personal gozo con aquel silbidito de paño de lustrador, que descarga uno de los presentadores al teatralizar el alza del jabón de los condenados por violación en los baños de las cárceles) obligan a dudar de la veracidad de la información o a tomar distancia de la seriedad de la fuente. ¿Cómo se puede reaccionar ante el híbrido? ¿Nos entristecemos, reímos y nos sentimos culpables después, nos indignamos, ya no contra los delincuentes sino contra los locutores, exigimos que se respete el género o que abraze claramente los viejas teatralizaciones radiales? ¿Qué hacemos?

Uno no puede evitar pensar que hay una continuidad de ese formato con el anterior que le precede en horario y que es, sin lugar a dudas, netamente humorístico: La Palomita Mensajera de Aniceto Prieto. Continuidad incluso física cuando continúan las bromas y "quejiditos " de la secretaria, o alguien que hace las veces de ella, en ambos programas. La seriedad se funde con el entretenimiento y no sé si por la experiencia, tedio y cotidianidad de los locutores en la cabina que, sin ellos mismos enterarse, están dando lugar a un nuevo género que puede resultar un éxito comercial.

Lo que nos enseña la época es a romper normas, cánones, no por medio de revoluciones como antes, o negociaciones de sentidos y paradigmas como hoy, sino a combinar, recombinar y seguir combinando un injerto dentro de otro. Cuando una tipología, cualquiera, se impone, casi siempre lo hace bajo la descripción (y ya sabemos el efecto de este poder, "describir es prescribir y proscribir", todo en combo) o bajo la racionalidad de tipo weberiana que no es más que la separación irreal, paradójicamente irracional, de lo que está mezclado profundamente en la realidad y que no sirve más que para imponer la racionalidad más dominante, en nombre de un respeto falso y salvador.

Algo parecido he notado en la televisión, también con los programas informativos serios (representacionales de traje y corbata) que, por contigüidad o por competencia, se han relajado y flexibilizado, sin llegar todavía al histrionismo de la Nueva Radio Ya, pero que ya cuentan con presentadores que se atreven a romper el canon, a invadir al otro formato y, a veces, a imitarlo dentro del propio. A ello me refiero cuando hablo de TV Noticias y 22-22, por ejemplo, entre la ósmosis de Andino y Pineda Ubau; entre los chascarrillos de aquel y las informalidades de esta. Entre la información de y para la alta cultura y la información de y para la cultura popular, que corre a cargo de pocos ilustrados. El humor está subvirtiendo a los géneros y los formatos, más precisamente, el entretenimiento, la función más hegemónica de la TV y que está sobredeterminando todos sus productos.


Por otro lado, también los programas de humor televisivos, donde se abusa de los sectores populares por medio de premios humillantes, reconocimientos indignos y burlas ofensivas, se ha roto una ética desarmada frente a un humor corrosivo que no puede juzgarla por el tipo de regímenes inconmensurables entre sí, al que ambos pertenecen. Es decir, al humor no se le puede normar, censurar o moderar porque sino se le mata su sentido. De aquí que, lo que sectores de sensibilidad ilustrada (es decir, profesores y estudiantes como nosotros) pueden ver como de mal gusto, irritante y violador de derechos, los mismo sectores sufrientes lo ven divertido, entretenido y hasta beneficioso.

Me parece que los medios en general se han repartido, en virtud de la mayoría que ellos mismos ayudaron a construir, el dolor para los sectores populares (nota roja), obviando que también tienen momentos calmos, tranquilos, serenos y relajados (la mayor parte del tiempo); el placer a través de un humor humillante para los ilustrados y para todos la felicidad (publicidad).

De todo esto, he llegado a creer que en la carrera de los medios por halagar a un objeto que ellos mismo construyen (la opinión pública) sin darse cuenta, han ido privilegiando el número, la cantidad, la superficie, la mayoría, en vez de la verdad, de suyo minoritaria, elitista y autoritaria. Y asistimos así a la derrota de la alta cultura, por parte de sus propios hijos, que tiene que hacer payasadas ahora para sobrevivir y agradar en la televisión mundial. Ahora parece que le tocará el turno a la información para ser subsumida.

Veo dos cosas en todo esto. Uno, el papel de la risa dentro del pensamiento normativo (Cioran decía que a Kant jamás se le encuentra una nota de humor o de tristeza) que despedazará todo; y la cultura de masas (la verdadera cultura popular de hoy) que impondrá una extraña igualdad perversa, de la que nadie puede salir indemne ni puro. Viniendo de polemizar con los decoloniales, reparo hasta ahora que esta escuela (preocupada en reescribir la historia desde 1492) no puede incluir dentro de su enfoque a los medios de comunicación por dos razones: a) tienen que hablar del presente y de la centralidad que juega no sólo la modernidad/postmodernidad en este asunto, sino la centralidad de EEUU en ella y b) en contacto con estas lógicas se levanta por los aires, la idea que los grupos sociales, étnicos o no, pueden guardar memorias y purezas cuando, al revés, se ven envueltos en identidades altamente inestables (cambiando a cada instante como las nubes), citacionales y performativas, como indica Judith Butler.

Al final, ustedes tendrán que hacer con este blog, lo que hacen con los canales, cambiarlo, como en Truman Show, cuyo verdadero mensaje y final no es Jim Carrey descubriendo la verdad y reconciliándose con la realidad, sino lo que hacen los dos vigilantes cuando termina el episodio final, al buscar TV Guide, para elegir qué seguir viendo y mantenerse encadenados.