ULITEO LA PAGINA DE "NADIE" (ULISES) Y DE "TODOS" (PROTEO)

Friday, July 13, 2007

¿Quién hace la oposición en Nicaragua?

¿QUIÉN HACE LA AGENDA DE
LA OPOSICIÓN EN NICARAGUA?



Por Carlos Huerta
Presento este aporte de un nuevo autor.

I. MARCO GENERAL


Para hacer oposición política basta descargar una jugosa pedorreta ante la imagen de los gobernantes en televisión o mandarlos a comer donde deben hacerlo todos ellos. La capacidad de hacer oposición a cualquier gobierno no necesariamente nace de un programa coherente que agita un partido político, o grupo que se le parezca, y aspire a tomar el poder. Basta que desafíe y rivalice al grupo de turno sobre cualquier punto de la agenda de su gobierno. Cuando la política representacional entró en crisis en el mundo occidental, los movimientos sociales renunciaron a tomar el poder y el juego terminó donde comenzó, en manos de unos partidos políticos debilitados y en descrédito que encontraron en los medios de comunicación a sus rivales mortales.

Tradicionalmente los grupos que han detentado el poder, no sólo de imponer sus ideas a los demás, sino de representarlos en la tradición occidental, han sido las iglesias, los partidos políticos y ahora los medios de comunicación. Todos se han basado en la representación de los demás (sea la cristiandad, la humanidad, el proletariado o la opinión pública). Cada uno ha subsumido el poder del anterior, subordinándolo y absorbiendo sus potencias, sin hacerlo desaparecer ni evitar sus rivalidades.

En el caso de la izquierda, su propia “lucidez”, les ha llevado a creer en su imprescindibilidad para leer e imponer de grado o por fuerza sus convicciones y programas a los demás. Probablemente aquí esté la vieja diferencia entre la izquierda autoritaria y prometeica, y la libertaria y autogestionaria.

Cada aparato tiene su objetivo. En el caso de las iglesias es preservar sus bolsones de fieles llegados desde sus viejos reinos y principados (poder del número) para influenciar en las políticas públicas de Estados laicos o semilaicos como los nuestros.

Por su parte los partidos políticos, empezaron a interesarse en los ciudadanos no sólo como categoría filosófica, sino como un número por medio del derecho de unas votaciones ampliadas, a su despecho, en círculos concéntricos, por la lucha de sus sectores más oprimidos, explotados y marginados y que terminarían por reglamentar sistemas representativos de distribución del poder. Los llamados partidos de izquierda, por su parte, en su época dorada, contaban con militantes y “masas” simpatizantes cuyo fin era y es alcanzar el poder de los Estados nacionales (incluso las Internacionales políticas siempre tenían que decidir desde qué Estado nacional, generalmente uno convulso y en crisis pre o revolucionaria, desencadenar una actividad revolucionaria mundial que fatalmente terminaba por dividirlos aún más) y cuyos instrumentos son y siguen siendo los programas políticos, generalmente impulsados por revolucionarios tenidos a sí mismos por lúcidos y consecuentes.

Por último, los medios de comunicación, hijos de la postmodernidad globalizada y de la presión de las diferencias culturales, introdujo un viejo principio que le antecede como el derecho de la gente (poder del ciudadano) a saber todo lo relacionado con lo público. Dos deberes, pues, uno divino y otro laico (subdividido en uno liberal y otro revolucionario) y un derecho de opinión de los medios de comunicación, han sido los aparatos de poder que han venido sucediéndose unos a otros. Todos (Dios, Ciudadanos/masas, Opinión Pública) hablando en nombre de los demás, como si fueran homogéneos y supieran qué desean realmente los subalternos.

Ahora bien, la judicialización de la política, o la politización de la justicia, pero también de la economía y la cultura, de la que algunos sectores amigos de la fijeza de los conceptos y de la inmovilidad de los encuadres, se quejan, aunque no nos guste, es una ley que siempre rige los asuntos del poder. Y todo en Nicaragua, como en los demás países, pasa por tal asunto, sumamente elástico y, como los tiburones, en eterno movimiento. Michel Foucault le llamó la lucha entre la soberanía (la capacidad de un Estado de dotarse de sus propias leyes) y la gubernamentalidad (la capacidad de suspenderlas o crear otras que las negasen) y, en otros terrenos más claros, la lucha entre las normas de las democracias a la Montesquieu y las lógicas de poder a la Maquiavelo. Entre el deber y la obediencia que imponen los poderosos para que los gobernados lo cumplan y el poder que se reservan ellos, con sus propias leyes, para canibalizarse entre sí cuando vuelan seguros de sí mismos y, otros iguales a ellos, los persiguen.

Los límites de seguir haciendo política hoy son las fronteras nacionales destruidas, en reflujo y desacreditadas, pero en vez de sacar las lecciones más consecuentes, el internacionalismo político ha desaparecido, por lo demás, para dar paso a internacionalismos flojos y culturales o carnavalescos y turísticos.

II. LA AGENDA EN NICARAGUA

En Nicaragua, los tres aparatos (iglesias, partidos y medios) se han llevado siempre de las greñas. Unas veces dos de ellos se alían para combatir al otro, o una parte de ellos mismos, se cruzan al aparato adversario y terminan enredados en una madeja difícil de separar hilo por hilo. Una buena parte de los partidos y la mayoría de los medios en general, en coyunturas pre o revolucionarias, van juntos, pero en contextos regresivos y escépticos, usualmente son las iglesias y los medios los que se alían, o los partidos y las iglesias las que se reencuentran en situaciones de estabilidad. Y aquí se plantea el problema de la hegemonía de la agenda política entre los adversarios y aliados.

La agenda actual de la oposición nicaragüense no ha podido ser promovida desde los partidos políticos mismos (PLC, ALN y MRS) porque además de estar divididos, están sin un eje central alrededor del cual aglutinarse (aunque ha habido tentativas de hacerlo en contra del Pacto del FSLN y el PLC, en contra de las reformas constitucionales suspendidas por un año entre el ALN y el FSLN, recientemente por un Plan Nacional de Desarrollo, etc)

La derecha partidaria (PLC y ALN) está desarticulada, sin consignas centrales, dividida, con un imperialismo norteamericano errático o preparándose, al parecer, para crear una estrategia de largo aliento y más paciente, para esperar frutos a mediano plazo, dejando tal vez que el FSLN se confíe o que sea víctima de las contradicciones con sus aliados (socialcristianos, afrocaribeños, resistencia, étnicos costeños) y con las corrientes internas que lo componen (Arce, Marenco, Murillo), aún débiles e imprecisas.

La iglesia está tomando distancia del Cardenal Obando, aunque a un ritmo perezoso, y el COSEP se satisface con acuerdos a puertas cerradas del FSLN con ellos, ignorando el impacto de sus discursos públicos. Apenas, como no, se rompan algunos acuerdos de gran alcance entre ellos, como por ejemplo, políticas tributarias, exoneraciones fiscales, impositivas e irrespeto a los contratos, saltarán y romperán las lanzas. Mientras la policía y el ejército se dejan abrazar amistosamente en nombre de los viejos tiempos y se dejan ver gozosos en los círculos inmediatos y actividades protocolarias del presidente Ortega.

Por la izquierda, después de la cooptación de algunos de sus miembros más prominentes como Ruth Selma Herrera, por parte del FSLN en las estructuras del gobierno, no hay una oposición basada en los reclamos y luchas populares. Los organismo sindicales, gremiales y profesionales influenciados por el FSLN no tienen independencia, y sus aparatos burocráticos responden a los vaivenes del FSLN. Los movimientos sociales barriales, étnicos y agrarios verdaderamente autónomos, aún no asoman la cabeza con fuerza; quizás sean los barriales los que están empezando a reactivarse en contra del FSLN, pero muy débilmente. No hay, pues, izquierda a la izquierda del FSLN y posiblemente el propio FSLN la invente o resucite a la vieja, con la complicidad de otros o los mismos, para contar con un chivo expiatorio que le ayude a desviar los ataques de la derecha y de los organismos internacionales, cuando los haya.

Por el centro, está una parte de la sociedad civil, que no es más que Movimiento por Nicaragua, Ética y Transparencia, IPADE, Hagamos Democracia, Coordinadora Civil de Nicaragua, MRS, actores notables y algunos medios de comunicación. Son aparatos ilustrados, movimientos sociales y mini-partidos, compuestos por profesionales y miembros de clase media, que tratan de situar la agenda y su propuesta ante el gobierno bajo el expediente simple de respetar el Estado de Derecho y la institucionalidad, ofreciéndose ellos mismos como guardianes que nadie ha solicitado, y cuya capacidad de convocatoria no es fácil, rápida ni de desbordes masivos, y cuenta con recursos exiguos y militancias cómodas. En el agro, nadie sabe nada, ni nadie se ha preocupado de auscultar el movimiento subterráneo de los actores que, al saltar, creemos que por los viejos problemas insolubles de la tierra, nos sorprenderán a todos.

Desde el punto de vista del FSLN, todo esto quiere decir que no sólo debe contar con una estrategia política para derrotar a sus enemigos, ganarse nuevos aliados y neutralizar a los vacilantes, desconfiados y escépticos, sino que debe armar una estrategia de medios, política, inteligente y versátil. Las batallas políticas se ganan o se pierden hoy día en los medios, especialmente en la televisión. Una buena polémica en la prensa escrita, con un efecto de ganador, produce más simpatías y renta política, que un baño de multitudes en una plaza alegre. Y una cadena efectiva de listados monumentales, a favor o en contra de alguien en la Internet, a través de cascadas, efectos de “bola de nieve” y lógicas de la “teoría de enjambres”, puede producir resultados asombrosos.

En consecuencia, a la oposición de izquierda debe interesarle construir una estrategia que no sólo incluya los aspectos más sentidos de sectores marginados, explotados y oprimidos, sino que debe aprovechar los intersticios que ofrecen los medios más grandes para proponer y rivalizar con la agenda que los propios medios hacen y de la que ya la derecha empieza también a beneficiarse. Hay que recordar de nuevo que la política contemporánea ya no se hace en las plazas públicas y a través de periódicos revolucionarios solamente, sino a través de los grandes medios de comunicación, en especial de la televisión y la INTERNET. Incluso las encuestas políticas no llegan a saber qué piensa la ciudadanía, sino qué piensa la ciudadanía de la agenda de la que es víctima y recibe por parte de los medios de comunicación. Las encuestas en verdad son muestras representativas de lo que la gente piensa de la agenda de los medios de comunicación, de ahí esa complicidad oculta entre medios, publicidad, ciencia y poder.

Pero una política de despliegue eficaz y más o menos masiva entre la juventud por parte de una oposición de izquierda (que incluya neoanarquistas y postanarquistas), reclama el empleo de las nuevas tecnologías (blogs interactivos con contador de visitas, listas universales de emails, website abiertos incluso a la oposición de las ideas propias, links a sitios de debates dinámicos, actualización temática de las nuevas ideas políticas, etc.) y el aprovechamiento de los medios más masivos (entrevistas en programas de analistas, participación en mesas redondas y foros, figuración en listas de medios de formadores de opinión, etc.)

Hay dos dimensiones para posicionar una agenda mediática en la ciudadanía. De un lado, la de élite y para élites en la formación de opinión ilustrada con programas a base de especialistas y profesionales o formatos audiovisuales muy parecidos a revistas de análisis (como estar viendo Envío, esa mala síntesis política de recortes de periódicos de la UCA); y, de otro, las políticas informativas (con la presencia de sectores populares a través de notas rojas, última hora, coberturas in situ, información representacional clásica, etc.) de los dueños de medios que filtran y llenan el ambiente de sus estudios de posiciones claramente a favor o en contra de alguien.

III. EL PAPEL DE CARLOS FERNANDO CHAMORRO

Los medios de comunicación, pues, son los que han propuesto una agenda alrededor de la lucha contra la corrupción y el secretismo en Nicaragua (El “affaire” Tola, la confusión Estado Partido, la judicialización de la política, la política exterior, la rendición de cuentas por programas energéticos de Venezuela, la publicidad de las negociaciones con el FMI, el respeto a la Constitución, etc). Pero no todos los medios de comunicación, es cierto, sino sólo END, La Prensa y el Canal 2, como los más beligerantes. Y, dentro de ellos, Carlos Fernando Chamorro, quien casi a solas (desde todos su programas mediáticos y lugares que asesora e integra: Esta Semana, Esta Noche, CINCO, Confidencial, asesorías en END, la resonancia que consigue también en La Prensa, Ética y Transparencia, Fundación Violeta Barrios, etc) se ha encargado de articular algo parecido a una agenda opositora, que debieran hacerla los partidos políticos de oposición formal y oficial.

La relación de los diputados con la agenda mediática de Carlos Fernando es, con todo, ambigua, incierta e irresoluta. Los diputados apoyan a medias, protestan tibiamente, son rígidos en sus fórmulas contestatarias, les falta imaginación en sus modos de oponerse, especulan sobre alianzas que no se efectúan y sobre las que hacen descansar sus acciones de futuro, esperan señales de sus caudillos que, por su parte, la envían lo más ambiguas que pueden, etc.

Es posible que Carlos Fernando Chamorro, sienta los rigores del FSLN y sus métodos de presión (ya obtuvo la destitución del diputado Alejandro Bolaños Davis y la moderación de Armel González en sus declaraciones), que debe conocer bien desde los tiempos de su militancia con ellos, y que el FSLN le haga pagar su desafío de algún modo, por el carácter que tiene este actor, pero lo de fondo que hay, es que el gobierno no puede cooptar a intelectuales, analistas y pensadores políticos para subirlos a su planilla de defensores abstractos y simbólicos del poder asumido. Este es uno de sus talones de Aquiles.

IV. PROPUESTAS

Ciertamente, en política, un actor llega hasta donde los demás lo dejan. Y el FSLN se ha enseñoreado sobre los demás partidos y movimientos parlamentarios y extraparlamentarios, a excepción de algunos medios de comunicación activos y beligerantes, casi por inercia y parálisis. El FSLN es un caso de burguesía tardía y nacionalista, de orígenes plebeyos, que se encuentra apurada por negociar con la burguesía clásica, conservadora y mezquina, y un imperialismo discreto, un lugar para acomodarse en un nuevo bloque hegemónico, donde sus discursos populistas y antimperialistas serían mercancías para el “pueblo”, mientras ellos crecen, se consolidan y maduran un nuevo proyecto nacionalista para el país.

Lo cierto es que no hay banderas, consignas, ni lugares, desde donde partan las iniciativas populares. Y pese a que dos son inmediatas y claves: los servicios básicos (luz y agua), están atadas a una Red de Consumidores poco autónoma y vacilante. Pero, además de obligarla a romper con las ataduras oficiosas que pueda tener con el FSLN, debe llenarse de contenidos más allá de los relacionados con el consumo.

Quizás si se pensase en una Asociación de Suscripción Popular para combatir por el regreso de sus viejos derechos de postularse a cargos públicos, al mismo tiempo que dotarla de un contenido luchador por los servicios básicos (agua y luz), la profundización de los públicos (salud y educación), la titulación de una reforma agraria integral que al mismo tiempo ponga un punto final al problema de la propiedad, la formulación de un plan de medios de comunicación para su promoción y expansión, el descongelamiento sobre las reformas constitucionales acordados entre el ALN y el FSLN, para debilitar la discrecionalidad del Ejecutivo y preparar en su momento un llamado a una Asamblea Constituyente, etc., todos objetivos capturables e intercambiables con partidos revolucionarios de nuevo tipo, donde los haya.

De materializarse estas salidas, tales asociaciones (fundibles con todo tipo de redes civiles, incluso las propuestas por el gobierno) de suscripción popular, plurales, democráticas y luchadoras, serán las verdaderos fuentes de un poder ciudadano directo.
Ahora a ver el 19 de julio a Daniel por televisión. A la 1, a las 2 y a las 3... Con la mano en la boca y empujando con fuerza el aire de los pulmones, todos...

Sunday, July 08, 2007

Imagen e imaginación inodoras, intáctiles

IMAGEN E IMAGINACION INODORAS,
INTACTILES E INSIPIDAS


Por Freddy Quezada

Vengo de pasar un apuro que superé cómodamente por medio de dos movimientos al no recordar el nombre del niño protagonista de “Inteligencia Artificial”, la célebre película futurista de Spielberg. Curiosamente mi mente recordaba el icono publicitario del film (una especie de cono de luz azul oscuro, donde había un chico componiendo con su silueta las letras de “A.I.”, sus siglas en inglés).
Pero el nombre del chico no lo recordaba, aunque también me asaltaban unos muertos que sólo él podía ver, en otra película, y un niño en manos de dos leones de segunda mano, Michael Caine y Robert Duvall que, como sucede siempre, eran nombres que no estaba buscando.

Pasaba, sin cesar, de una imagen a otra sin precisar el nombre. Disminuyó mi angustia al saber que podía buscarlo en la INTERNET. Después de hacerlo, reparé en dos cosas. Por un lado, no necesitaba el nombre (Haley Joel Osment) frente a la imagen que tenía su propio universo. Y, por otro, aún cuando fuera necesario saber el nombre, sabía donde buscarlo en cualquier momento. Concluí que no se necesitan abstracciones simbólicas ni operadores abstractos, para orientarse en el mapa iconográfico de hoy. Y, también, que tenemos aligerada nuestra memoria, porque ya hay recipientes externos que pueden almacenar todo y mantener nuestra memoria ligera, semivacía y apta para ser llenada, sobre todo, de imágenes y vuelta a vaciarse de nuevo. Esta es la insoportable levedad del ser que hoy vivimos.

Tal constatación me hizo preguntarme por la relación entre la imagen (homo videns) y la reflexión (homo sapiens) y la discusión que desgarra aún a los teóricos sobre la escritura y la pantalla.

El pensamiento es la mediación originaria entre las cosas y un observador. Es la más importante de todas. Y su base constitutiva es la acumulación de sensaciones, de experiencias, de imágenes, en una palabra del pasado, desde el que responde y construye mundos y juegos de lenguajes. Hay un refrán entre hindúes que habla “del fuego de la antorcha en la pupila” que, ya uno en la oscuridad, sigue bajo su efecto. Las demás mediaciones (presencial, oral, escrita y audiovisual) se desprenden de esta fuente originaria. Los filósofos postmodernos, siguiendo a Heidegger, le llaman al fenómeno “metafísica de la presencia”. Y se ha complejizado tanto que las narraciones sobre el asunto, se han vuelto autónomas y sus referentes reales se han escondido, invisibilizado, descontruido o desaparecido.

Viendo la película basada en la novela de Patrick Suskind “El Perfume” (con Dustin Hoffman y Alan Rickman), por cierto muy apegada al texto (como esa viejas películas soviéticas sobre las obras de Tolstoi y Dostoievsky, demasiados literales) encontré, no lo que separa al libro de la película, a la imagen de la imaginación, a la letra de la visión, a la razón de los sentidos (vieja discusión desde Descartes y los empiristas ingleses), que aún empantana a los teóricos, sino su intersección: la carencia de los otros sentidos (esta vez el olfato, pero también el gusto y el tacto). A nadie se le ocurre todavía pasar la lengua por una pantalla, por ejemplo, u oler a los actores en escena. Tocarlos, se puede aún bajo ciertas reglas y en ciertas obras teatrales, pero no en las audiovisuales. Cuando estas cosas se puedan hacer, ya sabremos cuánto podremos soportar la halitosis de Tom Cruise y la hedentina axilar y pedicura de Bruce Willis, así como probar con un mordisco, si de verdad las nalgas de Skarlett Johansson saben a naranjas y sentir las arrugas, que no se ven, de Michell Pfeifer.

La representación, pues, hasta ahora, está basada sobre dos sentidos y una abstracción (la razón). O, si se prefiere, sobre la escritura y la audiovisión. Pero todas, sin cubrir todavía el tacto, gusto y olfato, sentidos presenciales (homo ludens) que de ser representables harían inútil toda representación. Siempre hemos vivido una representación mutilada que se nos ha presentado como completa.

Lo que hace parecerse la película a la obra (El Perfume -- Historia de un asesino), a diferencias de otras que se escriben para que se miren, aún cuando hubiese sido dirigida con más creatividad, es que ambas no recogen el olfato. Ambos campos hacen uso del viejo recurso de la imaginación para operar sobre una intersección vacía, sobre una ausencia. Ambos no pueden representar una carencia, que uno de ellos, lo audiovisual, ya cuenta con autonomía de la razón o la imaginación, que hasta hace poco dominaba el imaginario moderno.

La diferencia entra la imagen y la imaginación (los conceptos no pueden traducirse a imágenes) es parecida a la de la razón y los sentidos, que una vez fue despachado por Leibniz frente a Locke: como “no hay nada en la inteligencia que no haya pasado por los sentidos, excepto la inteligencia misma”. La discusión, como se sabe, viene de más lejos, de la pertinencia de las imágenes religiosas de la Europa pagana en la Roma cristiana.

La imagen paraliza la abstracción y atrasa la reflexión. Puede producir éxtasis o dolor, pero no encadenamientos causales. Entregamos todos los sentidos, en el caso de las películas, aunque sólo sean afectados dos: la vista y el oído. El aficionado a películas de ciencia ficción y acción, películas rápidas y veloces, sabe muy bien de este aturdimiento que uno sufre. Pueden pasar varios días y permanecer en uno la sensación del “círculo de fuego” en las pupilas del que hablan los hindúes. Cualquiera puede experimentar la sensación con Duro de Matar 4. La lentitud es, pues, el verdadero enemigo de nuestros tiempos. Se ha invertido la vieja idea que mientras la realidad avanza, el espíritu medita. Hoy podemos decir que mientras la realidad viaja, el espíritu se marchita.

La imaginación, sueño de la razón, por el contrario, se adelanta a los sentidos convirtiéndose en utopías pacientes, en futuros fatigosamente construidos, en críticas monumentales (ese odio al presente), en demostraciones alambicadas, en explicaciones causales. La imaginación opera sobre un vacío que de común es llenado por ejercicios escriturarios que liberan, pero también disciplinan ritmos y reglas. Cuando la imaginación no pisa el futuro y se detiene, se hace “presente”, se muestra, produce el arte hic et nunc. Se abraza con la vida y desaparece. Pero esta es otra discusión.

La imaginación (mundus inteligibilis) es lenta pero profunda, a diferencia de la imagen (mundus sensibilis), rápida y superficial. Sus diferencias son rítmicas y de espesor. En contenidos, en ambas hay tanto pornografias como bellezas, tanto basuras como joyas. Y no puede haber complementación entre una y otra, porque una está subsumiendo ya a la otra, produciendo sus propias hibrideces y abriendo intersticios en los que ya están circulando las nuevas familias de videoproposiciones, regímenes de iconofrases, y géneros de imagodiscursos. Subalternidad de la cultura de élite a la cultura de masas. Tal relación ya la han visto y se resisten a admitirla George Steiner, Harold Bloom, Alan Finkielkrauth y otros.




Como la película ni la obra tienen olor propio, sólo nos quedará esa escena de Dustin Hoffman sacudiendo el pañuelo para disfrutar del aroma creado por Grenouille quien sabe que, como la vida misma, se disipará y cuyo secreto estará en saberlo aspirar mientras dure. Ese placer con que Grenouille sabrá cubrir a todos en la plaza de su propia ejecución, para que después simulen olvidar el bacanal de todo origen (pecado que jamás le perdonarán a Sade) al que se entregaron; placer, por último, en nombre del cual, el propio Grenouille se dejará devorar por sus fascinados, para reunir en sí mismo, como en todos nosotros, a Eros y Thanatos.

Tuesday, July 03, 2007

Descolonialidad: el regreso de la emancipación

EL PENSAMIENTO DESCOLONIAL:
EL REGRESO A LA EMANCIPACIÓN


Por Freddy Quezada

Cuando era miembro de la IV Internacional, me impresionaba saber que un aborigen americano, hijo de la revolución boliviana de 1952, podía discutir sobre Hegel. Mucho tiempo después, cuando ya no era miembro ni de la lista de la pulpería donde fío, Leopoldo Zea, le recordó a los europeos en una conferencia en Roma, que las tradiciones precolombinas eran tan universales como las europeas y que ellos, también, tenían la obligación culta de conocerlas. Ahora, los descoloniales desean que la obligación sea la de los europeos provincializados de leer a Waman Puma de Ayala y a Otabbah Cugoano. Las vueltas que da el poder y el pensamiento.

Gustavo Lins Ribeiro habló del postimperialismo y yo le llamé interregno al boom creativo y caótico que explotó en todas direcciones en el pensamiento universal entre la Caída del Muro de Berlín y las de las Torres Gemelas en New York. Entre el 9 del 11 y el 11 del 9. Incluso, al hablar del cierre de ese rico período, señalaba el regreso de la brutalidad y la violencia del pensamiento único no sólo neoliberal, como creen Castells (quien aunque hasta hace poco empezó a reconocer al neoanarquismo) y Ramonet obtusamente, sino del marxismo derrotado (Wallerstein, Amin, Arrighi), que no acababa de morir (refrescado por Negri y Hardt) o los nuevos fundamentalismos teológicos, ecológicos, étnicos y sexuales modernos, a que daban lugar como resistencia ese pensamiento único en todas las culturas y en todos lo continentes.

Pero me quedé corto, pues no incluí a los intelectuales escépticos (algunos postanarquistas y otros neoanarquistas), en especial latinoamericanos en universidades de EEUU, que regresarían a ofrecer de nuevo las promesas de redención y las lecturas prometeicas desde sus aparatos teóricos sofisticados, en la búsqueda de nuevos redentores. Debe ser duro, sin duda, mantenerse sin creencias, sin acción, sin soluciones y sin ofrecer salidas a quienes las exigen. El giro descolonial no es más que la ruptura con la narratología desconstruccionista y el salto hacia la “realidad social”, donde los esperan las viejas doctrinas liberadoras. Al parecer, uno termina por regresar, para morir, de donde viene, como los elefantes y los salmones.

Con el tiempo y la lectura he llegado a convencerme, que la verdadera división de paradigmas del pensamiento está en creer y no creer. Todos los que están situados del lado de los credos, desembocan, tarde o temprano y llamen como le llamen a sus concepciones, en la acción. Del lado del escepticismo, sólo cabe explorar tradiciones “orientales”, que no son tales, pues “occidente”, también cuenta con sus escépticos, cínicos y místicos, cuyas ideas, tarde o temprano, le llamen como le llamen, desembocan en la serenidad. Mientras unos se agitan, los otros meditan; mientras unos actúan, los otros callan. Mientras unos viajan de arriba para abajo, los otros se mantienen quietos. Como se ve, no hay divisiones geográficas, ni culturales, ni económicas. Creer es el fundamento de todo poder; descreer, es el fundamento de nada. De tales principios se derivará todo lo demás.

Los postoccidentales (Walter Mignolo, Edgardo Lander, Fernando Coronil, Santiago Castro -- Gómez, Arturo Escobar, etc.) formaron un grupo que aplicaron las concepciones maestras del postcolonialismo árabe e indio. Los postcoloniales como Edward Said (empleador de la dialéctica negativa para no definir a los “orientales”), Homi Bahba (señalador de los “regímenes” intersticiales) y Gayatri Spivak (dubitativa sobre la representacionalidad de los subalternos) no creían en colonialistas, por supuesto, pero tampoco en anticolonialistas como Frantz Fanon y Aimé Césaire, porque --dicen-- compartían los mismos valores eurocéntricos emancipatorios de sus enemigos. Los postcoloniales aplicaron con creatividad las categorías postmodernas de Foucault, Derrida, Lyotard y Deleuze. Pero, siguiendo a sus maestros, sus construcciones fueron dentro del lenguaje y las narrativas, algo que le criticaron siempre sus propios colegas de grupos iniciales gramscianos (como Guha, Chakrabarty y Chatterjee) o posteriores marxistas (como Ahmad o Dirlik). Para ellos el colonialismo había empezado, como bien dice Said, con el imperialismo británico y sus colonias, en el siglo XVIII y XIX. El orientalismo es la coproducción del colonialismo y de paso la creación de Occidente de sí mismo. Para los europeos, “Oriente” era el competidor islámico, como América era la Utopía y los sueños. El miedo y el deseo.

Los postoccidentales sólo le agregaron al papel de las tres naciones de la Ilustración protagónicas en el paradigma de Said (Inglaterra, Francia y Alemania) otras tres del Renacimiento (la obra clásica de Walter Mignolo se llama precisamente “El lado oscuro del Renacimiento”), el dominio de sus respectivas lenguas (castellano, portugués e italiano) y la relación del imperio español en la modernidad/colonialidad (teoría de Aníbal Quijano) simultánea, un poco como la de Said. Empezaron justificar su lugar epistemológico, como centro aristotélico, diciendo que ellos eran los únicos que podían combinar el culturalismo del postcolonialismo y el economicismo del sistema--mundo. Dualismo generado como fruto de la división disciplinar entre las humanidades y las ciencias sociales. (Ver tabla de Debates Contemporáneos)

Al unirse más gente a ellos, mientras estaban paralizados por la copia, como Enrique Dussel (liberacionista empedernido), Ramón Grossfoguel (defensor de las utopías “otras”), Nelson Maldonado (defensor de la descolonización de los estudios étnicos en EEUU), Santiago Castro –Gómez (admirador del marxismo defensivo de Eduardo Grüner y de los compartimentos estancos regresivos y disciplinarios de Carlos Reynoso, pero, sobre todo, defensor de las sabidurías biodiversas de las comunidades agrarias y étnicas frente a las transnacionales farmacéuticas, biogenéticas y agroquímicas), Catherine Walsh y Freya Schiwy (defensoras miltantes de movimientos indígenas en Ecuador y Bolivia), el movimiento original reclamó un giro.

Estos últimos autores, nunca renunciaron a la emancipación y otros como Fornet Betancourt, ignorado completamente en esta escuela, incluso mucho más radical que ellos, pues no habla de “representar” a los grupos subalternos, sino de darles las palabra, sin mediación mestiza, empezaron la reemancipación con la emergencia de relecturas étnicas y de los pueblos originarios, que han encontrado en Evo Morales su héroe y en los sujetos indígenas sus redentores, hasta el grado de influir en el discurso y el giro descolonial, ni de izquierda ni de derecha, como le llaman ellos mismos, de algunos ministros bolivianos.

Todos están maduros para presentarse como los nuevos intelectuales orgánicos ante el emergente populismo latinoamericano, unos con más énfasis en Evo Morales, otros en Hugo Chávez, (a lo mejor profundizan más en las superficialidades de Heinz Stefan sobre el socialismo del siglo XXI) pero todos luchando por ofrecer de nuevo las promesas emancipatorias esta vez para restañar las “heridas coloniales”, indias y negras.

Walter Mignolo en “El pensamiento descolonial, desprendimiento y apertura: un manifiesto”, es el responsable del giro por atreverse a lanzar con pose de vanguardia, un manifiesto que dice en sus partes centrales que hay que cambiar “los términos de la conversación y no sólo el contenido” y que “el pensamiento des-colonial ya no es izquierda, sino otra cosa: es desprendimiento de la episteme política moderna articulada como derecha, centro, izquierda; es apertura hacia otra cosa, en marcha, buscándose en la diferencia...”.

Waman Poma de Ayala y Otabbah Cugoano, un “indio” y un “negro” letrados, son los nuevos fundamentos del pensamiento descolonial. Todos estos autores diferencian la descolonialidad de la descolonización. Dicen que este es un proceso que hay que completar en la descolonización, con la descolonialidad del ser, del saber y poder eurocéntrico. Aquí, es donde radica su carácter salvífico en los movimientos sociales, sobre todo étnicos y originarios, de los que se sienten intérpretes, otra vez, y traductores.

Se desmarcan de la poscolonialidad, aunque refríen muchas de sus concepciones y de los postmodernos (como la crítica al paradigma cartesiano y al dualismo inherente a él), ocultando sus fuentes, diciendo que la colonialidad todavía está vigente y hay que descolonizar los habitus del subcontinente. Regresan (o los secuestran como dicen sus críticos Pablo Iglesias et al) Frantz Fanon y a Aimé Cesáire. Así concluye este manifiesto: “La actualidad ( 2005), pide, reclama un pensamiento descolonial que articule genealogías desperdigadas por el planeta y ofrezca modalidades económicas, políticas, sociales, subjetivas “otras”. El proceso está en marcha y lo vemos cada día...”.

A mi juicio, lo descolonial de esta propuesta no es más que un anticolonialismo silvestre al que le han agregado un prefijo aburrido más, para la marca de fábrica en las publicaciones académicas.

En la modernidad/colonialidad, no es ni el “ego” cartesiano, ni la geopolítica (Mignolo), ni el cuerpo (Grosfoguel) del conocimiento, sino el poder, el fundamento de todo. Porque es una y la primera relación social, en cualquier parte. El poder es el verdadero “punto cero”, para usar la expresión de Castro Gómez, desde el cual “nadie” mira, pero desde el cual todos somos mirados, representados y seducidos. Porque no es solamente un problema de “dónde” se habla, sino “quién” lo dice. Y no para hacer coincidir expedientes morales de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, sino para conocer el paradigma que se defiende, la biografía del narrador, los amos a los que sirve, las amistades que cita en su bibliografía, su historia evolutiva, su nivel de vida y preferencias, sus ojos, su perfume, lo que dicen sus enemigos, hijas y ex mujeres de él, etc.

En primer lugar, los que siempre han hablado y escrito somos los intelectuales, al servicio de los poderosos “otros” que invisibilizamos con nuestro poder, invisibilizándonos nosotros al mismo tiempo con ellos. Podemos hablar de la modernidad y de la descolonialidad, pero ocultamos, con ello, nuestro poder (hablamos ahora por “negros” e “indios” en una nueva y vulgar recaída emancipatoria, desde universidades gringas). El poder, por ejemplo, de estos descoloniales (que viven y dan conferencias en EEU y la Europa que condenan) es el mío. Aunque, a diferencia de ellos, no tenga ni donde caer muerto, mi poder, pese a que puedo rebatirlos en su propio lenguaje y con sus propias armas, es el mismo de ellos. Este ensayo no saldrá en ninguna revista de peso, por ejemplo, pero yo estoy clarísimo del poder que tengo, el ilustrado y escriturario. Ellos no se miran, son la borradura (el término es de Derrida) de sí mismos. Son fantasmas, “ojos de Dios”, para usar la expresión de uno de ellos, que buscan siempre reencarnarse en mortales para su propia gloria. Es a ellos, (a nosotros), a quiénes hay que engañar con las armas del débil (al que no podremos conocer nunca) y las astucias del subalterno (al que jamás redimiremos), simulando que nos impresionan y nos persuaden. Y apenas damos la espalda, levantarles el dedo anular.

Ahora, sólo me toca despedirme de mis amigos de viaje con los que milité placenteramente todos estos años, mientras estábamos ricamente desorientados, fecundamente inciertos, creativamente dudosos, en un sano escepticismo coloidal, y un cinismo alegre, como dirán después, cuando ya estén sobreseguros de sus certezas mesiánicas. Ahora me tocará a mí, como a su hora a los marxistas firmes, ser el capitán que no huya del barco. Buen viaje, amigos y amigas, que las ratas os escolten hasta la orilla de donde vinisteis. Déjela venir, camañeca...
"Ohla que cosa mais linda, mais cheia do graça, e ela menina..."

Tuesday, June 26, 2007

¿Puede la burguesía nacionalista efectuar la Reforma Agraria?

POR QUE YA NADIE HABLA DE
REFORMA AGRARIA


Por Aurora Suárez y Freddy Quezada


La reforma agraria ya pasó de “moda”. Más bien, se podría hablar a partir de los noventa de una “contrarreforma agraria”. Las reformas agrarias en América Latina con la complicidad de intelectuales y agraristas engendraron a un campesino, dependiente de un Estado fuerte, fruto de golpes de Estado nacionalistas o revoluciones, que distribuyera tierras individuales o cooperadas.

Si alguna diferencia media entre el populismo de ayer y hoy, sería, pues, un campesino beneficiado o silenciado. Cristóbal Kay, al final de su balance del desarrollo rural y cuestiones agrarias en la América Latina contemporánea, dice: “el modelo neoliberal ha tenido un efecto particularmente negativo entre el campesinado semiproletario y los trabajadores sin tierra, quienes podrían llegar a convertirse en una importante fuerza en futuras luchas sociales en el campo”.

De acuerdo a José Bengoa en su balance de 25 años de lo rural en América Latina: “en este período se ha producido la pérdida de autonomía de la cuestión y sociedad rural y que surge, o debiera surgir, una nueva mirada hacia estas temáticas en busca de comprender el sentido que aún tiene y seguirá teniendo “lo rural” en nuestras sociedades” y, al cambiar actualmente las condiciones radicalmente, muchos asumen identidades étnicas o son absorbidos por clusters, se informalizan en ámbitos semiurbanos, migran a otros países o se hacen ambientalistas rabiosos. Nos preguntamos: ¿El campesino existió o la metamorfosis socioeconómica lo absorbió?

Algunos agraristas clásicos han sido llevados por estas nuevas corrientes. Ahora, se especializan en movimientos migratorios, se hacen aficionados a la antropología, a la ecología o se dejan reencantar de nuevo por los paradigmas económicos de escala: No existen reclamos de tierras. Pero, también nadie se las promete: ¿Por qué?

Los marxistas más radicales en su época, siempre dijeron que las dos tareas de la revolución democrática burguesa en países atrasados eran la reforma agraria y la independencia nacional y que, en los países postcoloniales, ya no las podían ejecutar las burguesías nacionales. Cuando estas tareas las combinaban con reclamos propios de la clase obrera, un grupo o clase social de vanguardia, se establecía una cadena de reivindicaciones que sólo podía avanzarla de modo sano un verdadero partido revolucionario o, de modo pervertido, una clase ajena. Era el doctrinarismo, bastante devaluado hoy, de hace años.


En Nicaragua, gobierna actualmente por la vía electoral una burguesía nacionalista de origen revolucionario, un poco parecida a la mexicana. Este nacionalismo llega, como siempre, tarde y mal. Con un problema de acceso a la tierra tiene que responder a esta pregunta: ¿fue un fracaso o un éxito? Si nadie habla de ellas, es porque todos los campesinos están contentos o porque fracasó tan miserablemente que nadie desea levantar esas banderas. O todos hijos o todos entenados. Para la curiosidad de un investigador, quizás estas preguntas tengan sólo un valor académico, pero en boca de políticos que la usen como bandera, pueden ser explosivas y dinamita pura en manos de algunos adversarios del gobierno actual. Antes de presentar las hipótesis que han invisibilizado el problema del acceso a la tierra en Nicaragua, son válidas algunas reflexiones previas.

I. LA BURGUESIA NACIONALISTA

Francisco Mayorga, en reciente publicación: “Los Megacapitales en Nicaragua”, dice que en Nicaragua existen cinco grupos financieros fuertes (BAC, BANPRO, UNO, LAFISE y BDF), los cuatro primeros con fusiones internacionales y sólo el último, sin ellos. Todo el cuadro y la obra de Mayorga, sugieren que la oligarquía está en los primeros cuatro grupos; y la burguesía nacional y el ejército en el BDF o, en grupos más pequeños aún (BANISTMO y otros). En esto, quizás, siga la idea de Orlando Núñez que esa burguesía “chapiolla” (el BANDES entra a jugar en estos escenarios), la componen el PLC y el FSLN, sin llegar a decir que, más que revolucionaria esa alianza, es nacionalista. Y más por el lado del FSLN que del PLC. Pero este nacionalismo, moderado frente a las negociaciones con el BM y el FMI, es inédito en más de 16 años de gobiernos neoliberales. Hemos dicho que, sin embargo, llega tarde y mal porque oponer oligarquía y burguesía “chapiolla”, como categorías que nada tienen que ver la una con la otra, en un paradigma cartesiano de lo claro y distinto, oculta, por ignorancia o mala fe, un paradigma rediático más próximo a la realidad.

a) la red jurídica. No basta construir desde la INTERNET, con un exceso de vínculos electrónicos, como hace Mayorga, los grupos financieros en Nicaragua. Es necesaria la investigación de campo en la tupida y cochambrosa red jurídica sobre la propiedad para aproximarnos un poco a la magnitud de los grupos económicos. De hecho, la actual incertidumbre (una de varias razones) ha paralizado, para bien o para mal, la presión por la tierra. O la ha desviado por su mercantilización. El problema jurídico de la propiedad es prioritario y se necesitaría un batallón de investigadores jurídicos para determinar el peso real de propietarios de todo signo. Es de sospechar que “chapiollos” y “oligarcas” están enredados en esa tela de araña, como por ejemplo, Armel González y su esposa y las cooperativas de Tola en Rivas.

b) la red financiera. No hay capital pequeño, sino uno preparándose para ser grande; siempre están en movimiento, como los tiburones. No tienen fronteras y su patria es la ganancia. Si la burguesía nacionalista puede aliarse con los oligarcas, lo hará bajo las mil fórmulas que tiene el capitalismo de riesgo y agresivo (joint venture, sociedades anónimas, acciones, bolsa de valores, inversiones relámpagos, etc). Sólo hay que recordar a Miguel Mora detrás de Carlos Pellas o a Bayardo Arce escupiendo en la rueda de los oligarcas tradicionales, para saber que son más las cosas que los unen, que las que los separan.

c) la red familiar. La más delicada de todas. Tierra de pasiones y capitales. Los oligarcas que se fueron del FSLN (denunciados toda la vida por la “ultraizquierda”) y los que todavía se quedaron dentro (Coronel Kautz, Rapaccioli, Baltodano, Chamorro, Cardenal, Fiallos Oyanguren, etc) se casaron con algunos/as “chapiollos/as”, tuvieron descendencia que, ahora, ya coronaron sus carreras y se preparan para administrar los negocios de la familia. ¿Dónde están sus lealtades? ¿Cómo distinguir a un “nacionalista” de un “oligarca”, entre ellos? ¿Qué pasa cuando se rompen esos lazos, como el de Manuel Ignacio Lacayo y Patricia Castillo?

II. DISIPACION DEL RECLAMO DE TIERRAS


La reforma agraria clásica fue concebida desde una perspectiva individual. Es con Kautsky y Lenin, que surge la visión agraria cooperativista, que fue tan solo la justificación para evitar la fragmentación de la tierra. El sector reformado en Nicaragua (cooperativas) en los 80s que se le quiere uncir otra vez al modelo fracasado agroindustrial, ha sufrido un atroz descenso (ver cuadro) y se puede discutir sobre ello.

Pese a todo, estos sectores por lo menos poseen “algo”, son los sedentarios. Pero los nómadas, los que no tienen nada de nada, popularmente llamados “campesinos sin tierra” , invisibilizados en las estadísticas nacionales y que ahora ni siquiera se pueden cuantificar por la incertidumbre, polisemia y erosión del indicador. ¿Qué hacen? ¿Por qué ya no presionan por la tierra? Presentamos algunas hipótesis.

a) La migración. Los campesinos sin tierra migran, disminuyendo la presión sobre ella, y constituyendo el verdadero soporte del país por la vía de las remesas.

b) Las comunidades étnicas. Al reclamo de las tierras individuales, le ha seguido la idea, acompañada de cambios identitarios en las comunidades agrarias, que el reclamo de hoy pasa por presentarse como comunidades étnicas que exigen titularidad de amplios territorios, modificando el perfil y naturaleza antigua de los reclamos por el acceso a la tierra.

c) El medio ambiente. Esta idea de nuevo cuño, debilita la imagen de individualización de las entregas, por otra idea colectiva, planetaria, de la Humanidad y de las futuras generaciones, donde lo fundamental no es el reparto de nada, sino el cuido y la preservación de suelos, su vocación y usos, cuencas y microclimas.

d) Los clusters y maquilas. Pese a que absorbe poca magnitud, es sin embargo, la figura que mantiene la proletarización, en su sentido más clásico, de los campesinos sin tierra.

e) La informalización. Migración interna que puede ser a centros urbanos, semi o suburbanos, donde se adquieren hábitos de consumo y cosmovisivos diferentes, fruto de las exposiciones catódicas a los nuevos medios de comunicación.


Preguntamos: ¿Pueden las burguesías en general, y las “nacionalistas” en particular, en medio de la crisis de los Estados naciones, continuar reformas agrarias o siendo más conservadores, resolver el acceso a la tierra de las que ya nadie habla?

Saturday, May 19, 2007

FSLN por dentro, abajo, arriba y afuera

EL FSLN POR ARRIBA, ABAJO, AFUERA Y ADENTRO

Por Freddy Quezada

Cuando era dirigente de unas de las fracciones sandinistas del FER, en la UNAN, a mediados de los setenta, nuestros rivales maoístas (CLEU) siempre llevaban al Auditorio 12 “Fernando Gordillo”, a una serie de personas muy pobres, del OPEN No. 3, como se llamaba entonces a la hoy Ciudad Sandino para acompañarlas de aula en aula en la solidaridad que solicitaban a los estudiantes universitarios por sus causas justas.

Casi todas mujeres, llevaban faldas transparentes por el uso continuo y único, cuyos vuelos levantaban en ocasiones para sonarse las narices por medio de unas manos nervudas y tostadas, con niños amamantados a la vista pública y chinelas de hule que cubrían sus pies llenos de grasa, mezcla de polvo y sudor de sus barrios. Siempre me pareció que el CLEU abusaba al llevar personas así a la UNAN, que no encajaban en el cuadro de clase media que entre todos componíamos.

Sólo con el tiempo acabé por reconocer que los trabajadores que habitaban mi imaginación y mi discurso redentor, no eran los mismos de carne y hueso que los maoístas, para nuestro escarnio, nos colocaban enfrente. Nuestros pobres eran puros, virtuosos, nobles y abnegados y estábamos dispuestos a dar la vida por ellos. Los pobres reales nos asustaban; estaban fuera de nuestros cánones, cuando los considerábamos diferentes a nosotros y como advenedizos, al estar frente a nuestra mirada. Dos clases de pobres que, además, pueden distinguir también al FSLN en sus dos regímenes. El tiempo de la “igualdad” de los ochenta y el tiempo de la “diferencia” en los dos mil. Los pobres buenos de nuestra imaginación aburrida y los pobres extraños, de carne y hueso, impredecibles.

Obviamente no es suficiente decir, para caracterizar el régimen político actual de Nicaragua, que el FSLN asumió el poder en condiciones democráticas y en un contexto escéptico y de desconfianza, totalmente diferente de la década de los ochenta. Hay que caracterizar más a fondo esas condiciones en las que se ve obligado a luchar con armas que no conoce u optimizar las que sabe manejar muy bien. El FSLN jamás ha sido democrático en su vida. No sabe lo que es tolerar un punto de vista opuesto, o siquiera diferente. El mal no le viene de ningún mal humor o cerrazón de sus dirigentes, sino de su constitución vanguardista y prometeica. Así, con esas características que ya le ha costado varias disidencias y desprendimientos fragmentarios, y le seguirán costando más todavía, podemos presentar las dimensiones en las que está inscrita el FLSN como gobierno en Nicaragua.


¿Adivinen qué toca la Pantera Chicha?

Por abajo: para cubrir el mayor número de simpatizantes neutros, indiferentes o militantes pasivos, además de sus simpatizantes activos que componen el 38% de votos que le dio el triunfo, el FSLN ha implementado dos estrategias para ganarse a los subalternos: la alianza con la Iglesia Católica (de la que se enteraron, según Tomás Borge, que cuenta con la verdadera mayoría del país y no, como pensaron antes, que era la Teología de la Liberación) cuyo precio a pagar fue la penalización del aborto terapéutico y el proyecto Hambre Cero, cuya centralidad pecuaria (paquetes de vientres cubiertos, fácilmente colocables en el mercado ante emergencias y eventualidades) evita una reforma agraria (de la que no dicen ni una sola palabra a pesar de que saben que se desarrolla un “dualismo agrario”, ver barras) al prescindir de un componente agrícola, atado a acompañamientos de tierra, crédito y asistencia



técnica. Es decir, para evitar la reforma agraria, se eligió lo más avanzado, con un proyecto estrictamente pecuario, que usualmente son cajas de ahorro campesinas. Pasa igual que en los ochenta que, en vez de empezar con el reparto individual de la tierra, se empezó con las APP y después con las cooperativas agrícolas y de servicios. No debe estar muy a la moda, defender reformas agrarias de donde las han expulsados hasta de la agenda mundial y ya no digamos de las naciones. Es lógico, los campesinos pagaron la acumulación originaria del capitalismo y del socialismo industriales; ahora, parece, que deben pagar la acumulación de la globalización. Pero, además, la garantía de todo el programa descansa sobre el papel de la mujer y sus virtudes que lo inscriben en un “esencialismo” totalmente superado por las corrientes más lúcidas del feminismo contemporáneo.

La reforma agraria y la independencia nacional, son dos retos que este nuevo gobierno, con el primero, no parecerá cumplir, aunque, ante el segundo, a medias, amenace a las IFIS, con independizarse de su financiamiento, por medio de sus alianza con la Venezuela de Hugo Chávez. Ya se sabe, no se discute con un millón de dólares, se lo toma o se lo deja. No conozco hasta ahora a alguien que lo haya dejado. No son las clases sociales las que determinan el contenido de un gobierno ni las que caracterizan la naturaleza de un régimen, sino el tipo de tareas que se proponen impulsar.

Si los sandinistas no hablan de reforma agraria, ellos que tanto lo hicieron en los ochenta, lo único que pueden hacer ahora es pararla a través de la Comisión de Reconciliación que preside el Cardenal Obando. Porque de pronto se le puede ocurrir a Salvador Talavera, pongamos por caso, liderar un proceso de toma de tierras que desencadene una exigencia de, al menos, legalizar la titulación agraria inconclusa y suspensiva del gobierno sandinista de los ‘80 y tumbar a este gobierno en dos semanas. Oigamos que decía hace tres años Fausto Tórrez, Directivo de la ATC: “La Reforma Agraria Sandinista no tuvo tiempo para documentar la tierra y desarrollar el movimiento cooperativo, aún en medio de la resistencia del movimiento campesino se han perdido unas 560,000 manzanas y 2/3 partes de las tierras en manos de las Cooperativas no tienen documentos legales”. Proponemos, dice más adelante Tórrez: “La promulgación de una ley de asignación y explotación de la tierra. La Reforma Agraria no es sólo un tema de los Sin Tierra es una lucha de toda la sociedad. Una de las últimas conclusiones de la Vía Campesina alrededor del tema agrario plantea: ‘No hay paz con hambre y no habrá paz sin tierra’ ”.

Por su parte, El Observador Económico. No. 172, de Diciembre del 2006, concluye: “El dato que más llama la atención, de la totalidad de la situación legal de la tenencia de la tierra, es que solamente un tercio de las propiedades poseen un título registrado y catastrado. Esto quiere decir sólo una tercera parte de las propiedades puede ser vendida, alquilada, regalada, heredada, cedida o donada...”

El “Marco de Políticas de Tierras”, sigue diciendo El Observador Económico, del gobierno del Ing. Enrique Bolaños, plantea que el problema de la inseguridad física y jurídica de la propiedad representa un alto riego para el mercado financiero y frena la inversión a largo plazo, tanto nacional como extranjera, al mismo tiempo que afecta el uso sostenible de los recursos naturales. Así, ha logrado identificar once grandes problemas sobre la tierra en Nicaragua todavía por resolver, el primero de los cuales lo encabeza, un marco legal e institucional débil y disperso.



Por arriba: El FSLN necesita profundizar sobre su discurso programático y de largo aliento, con la cooptación de una capa de intelectuales orgánicos (de Universidades, ONG´s, intelectuales sueltos de la vieja guardia, jóvenes autodidactas formados a la carrera, etc.) a través de medios de comunicación versátiles y modernos que le armen un discurso con efecto de profundidad y densidad teórica y que reencante a cierto sector medio e ilustrado.

Por dentro: en la Asamblea Nacional seguir urdiendo estrategias (aprobando leyes con una de cal y otra de arena que, al parecer, no ha rendido malos resultados) para mantener separados a los liberales antes de las elecciones municipales y el descongelamiento de las reformas en el 2008, después de las cuales la Nicaragua política será otra.

Por fuera: bailar entre las exigencias de Venezuela, las ofertas de Brasil, las formalidades de Chile y la presión de EEUU.

Escenarios pésimos: por abajo, corre el riesgo de un abandono al Cardenal Obando, por parte de la Conferencia Episcopal, sobre todo a la luz de las posiciones del Papa en Brasil y las próximas líneas maestras del CELAM; que el proyecto Hambre Cero se rompa por el lado burocrático de la gestión de las 75 mil familias o por regímenes de lluvia deficientes y desastres naturales imprevisibles; por arriba, que los intelectuales se le resistan y más bien arrecien contra el gobierno, con críticas más duras y radicales desde los mismo medios que ataca y no puede cooptar; por dentro, que los liberales se unan eliminando políticamente a Alemán y, por fuera, que los países populistas se enfrenten unos a otros como de hecho ya lo hacen en pequeña escala (Brasil vs. Bolivia; Argentina vs. Uruguay; Bolivia vs. Chile; Venezuela vs. Brasil, etc) y el bloque sea testigo de la emergencia en silencio de las potencias China e India.

Escenarios óptimos: por abajo, que el Cardenal Obando logre un éxito impresionante solucionando conflictos, sobre todo agrarios, a diestra y siniestra; que Hambre Cero, logre una evaluación positiva de un poco más de la mitad de las familias bajo compromiso y proceda una relativa seguridad alimentaria; por arriba, que una parte significativa de intelectuales jóvenes se perfilen en medios recientes e independientes, sin perjuicio de hacerse admirar en medios de comunicación ganados para la causa, sobre todo en televisión y medios de punta; por dentro, que el FSLN se logre aliar a mediano plazo con el ALN y muchos diputados sueltos del PLC, comprados para la nueva alianza que le permita comodidad y manejo en las políticas públicas y exteriores y, por fuera, que se conjugue la muerte de Castro y la baja del petróleo, para un liderazgo sin rivalidad de Daniel Ortega ante el bloque emergente latinoamericano de nuevos regímenes con un discurso moderado, heredando a Castro y desplazando a Chávez.

Escenario real: una combinación en proporciones imprevisibles de los dos escenarios anteriores.

Con los sandinistas, uno está tentado a caer en el lugar común hegeliano y decir que se están repitiendo, esta vez, como comedia cuando, la anterior, lo hicieron como tragedia. Pero, creo más bien que se están repitiendo como un melodrama en todos los escenarios. Están concentrados tanto en mantenerse en el poder, que ignoran su duplicación. Cuando uno está demasiado concentrado en algo, ocurre que las cosas cotidianas que efectuamos las hacemos dos o tres veces y sólo recobramos la cordura cuando recibimos una lucidez que nos devuelve a lo real, parecida al bastonazo que los maestros zen descargan por puro gusto a sus discípulos. Entonces, cuando nos estamos cepillando por tercera vez los dientes, cuando llevamos cinco pasadas del desodorante por nuestras axilas o cuando nos limpiamos el culo, sin necesidad, por segunda vez, y repetimos varias veces esa frase incoherente que nos decimos, como un principio claro de locura, que sólo nosotros sabemos qué significa, podemos decir: ahora lo sé, para entonces reconocer que ya no tiene sentido.

El día que los campesinos sin tierra o poca de ella, devuelva a la realidad a los sandinistas, que balbucean frases que sólo ellos conocen, como esos lenguajes privados de los que hablaba Wittgenstein, (como “oligarquía”, “pueblo presidente”, “democracia directa”, etc.), ojalá no sea demasiado tarde. O que lo sea, a quién rayos le importa !!!

Wednesday, May 02, 2007

Crítica y Utopía

CRITICA Y UTOPIA
(cuatro involuntarios)


Por Freddy Quezada


Deseo despedir, esta vez, cuatro involuntarios a guisa de aquellos motivos de queja infantil en plena clase, que obligaba a la maestra a preguntar con ira por el responsable de la descarga y cuando, apenados, todos callábamos por solidaridad con el culpable, sólo para reírnos de él durante el recreo. Supongo que al hacerlo esta vez contra la crítica y la utopía no les haré mas daño de lo que ellas le han causado a mucha gente. Será como el equivalente de balas de salva o de utilería y como un tributo a mis amiguitos de primaria.


La crítica y la utopía no siempre han sido una buena pareja. Hubo una época que eran opuestas y otras en que se ignoraban por completo. Tal situación ha tenido antecedentes y consecuentes presentados aquí.


Lustradito. El cielo: Utopía sin Crítica. La premodernidad, para caracterizar así a toda la época anterior al Renacimiento, ofreció una promesa sin deuda por la imposiblidad de verificarla en esta tierra y entregarnos a los intérpretes de ella, sin objeciones. La crítica, totalmente separada del reino, se pagaba con el ostracismo, la marginación y hasta la vida. Era básicamente una utopía contra otras, pero no era una crítica con los mismos métodos nacidos y vueltos contra ella de la utopía hegemónica. Las Cruzadas son el ejemplo más vivo. Incluso entre los griegos, las batallas eran de escuela a escuela o de Academia a Academia. Por dentro, cada una de ellas era intocable.


Jugoso. El futuro: Crítica con Utopía. Desde la modernidad la crítica tuvo una desembocadura práctica (en contra de los bizantinismos y escolástica anteriores) con su finalidad, generalmente una utopía secular que, con el tiempo, terminará por cristalizar en las ideologías universales. Octavio Paz definió una vez a la modernidad como la tradición de las rupturas. La crítica nunca estuvo satisfecha con el ser; todo le hedía, no soportaba el presente sucio, mezquino, indigno, desagradable e impuro; no podía dejar de impugnarlo por medio de una crítica ilustrada y de vanguardia, no hacerlo sería traicionar su naturaleza. Su ejercicio fue siempre para algo (deber ser), para superar o remediar lo real. Los marxistas, en su tiempo, decían cuando algunos críticos ejercían su derecho, pero que no lo acompañaban con actos y militancias, que eran charlatanes de cafetín. Entre ellos era lo peor que se le podía decir a un revolucionario. Protesta con propuesta, se oye todavía en algunos círculos incorregibles. La modernidad será inseparable en este sentido de la utopía y el enlace entre ambas será, pues, la acción. La crítica será lo otro de la utopía y viceversa.


Premiado. El desierto: Crítica sin Utopía. Con el derrumbe de los metarrelatos, es decir, de las utopías que caerán como fruto de la exigencia del pago de la deuda arrastrada desde la premodernidad, se nos dio la "Bienvenido al desierto de lo real", como la de Morpheus a Nemo en Matrix. La crítica, como la técnica, se vio privada de fines y de dueños. Criticar por criticar se volvió un oficio placentero y nada inútil como se le apreciaba antes. Criticar dejó de ser una ética y una metodología, para convertirse en una estética. Incluso, criticar a una escuela desde otra o a ambas desde adentro, hoy, es más parecido a las modas (descartables, reciclables y fugitivas) que al ejercicio críptico y sesudo con el que se preparaba a los chicos y chicas en la viejas universidades modernas. De las certezas del Renacimiento (donde el humanismo se entrona), a las angustias del existencialismo (que descubre la contingencia de los fines y el carácter constructivo de ellos por parte de los entes) hasta desembocar en el escepticismo post, la caída de la curva del humanismo es evidente (de una certeza orgullosa, a la incertidumbre de los angustiados y a la incredulidad de los desencantados del reino humano). La crítica moderna preparó siempre, sin saberlo, la soga con la que sería ahorcada. Y ahora baila colgada de un techo sin cielo ni horizonte. Azumi, un manga japonés reciente, tiene un diálogo que vale toda la película. La víctima, un señor de la guerra del Japón medieval, al ser alcanzado al fin por su asesina, admira su gesto y le dice, cuando ve partida su cara en dos: “Eres magnífica”, elogiando la belleza de su propia ejecución. Paga con su vida el precio de ver convertida en belleza sus propios métodos vueltos contra él.


Descargado. El Vacío: Ni crítica ni utopía. Con la estrategia de los subalternos (silencio incluido) y la ironía de los objetos vuelto contra sus críticos, se empezó a ver que el vacío aterrador y siempre presuroso a ser llenado por un sentido y otro y otro más, podía ponerse al servicio, sino de iluminar al menos para serenar esa sed infinita de acción con una especie de nirvana, satori o wu wei. El mundo no estaría ni adentro ni afuera y nosotros seríamos sin serlo. Imagino que sería un poco como el dintel de la puerta en que Jim Carrey, en Truman Show, al doblarse hacia delante por su cintura, se despide del mundo simulado para entrar al mundo que suponemos nuestro y real pero que en verdad, ese umbral es donde está todo, mientras Ed Harris (Dios padre creador) trata de reencantarlo una vez más desde su cabina de televisión.




Monday, April 30, 2007

Bailamos?

Aurora Suárez casi de Quezada, bailamos?

Tendría el honor, que no merezco, señora, de bailar conmigo estas cuatro piezas en el orden que usted considere más soñador?










Sunday, April 29, 2007

Apostillas a la sobre ofertas de sentidos

Apostillas a la Sobreofertas de Sentidos


Por Freddy Quezada



Hay tres maneras de enfrentar el sentido de nuestra presencia en el mundo.


Abrazarlo, desde sus fuentes originarias (la religión, los nacionalismos y las ideologías), esperándolo como destino o partiendo a buscarlo o a luchar por él como horizonte. El sentido trascendental de una cultura, a veces dos o tres, cuyas fuentes son las religiones, los nacionalismo y las ideologías, están hoy en crisis pero, pese a estallar en mil pedazos la copa de sus árboles, sus raíces permanecen intactas.


Sustituirlo, cuando estallan los sentidos mayores, por otros nuevos, no importando el tamaño, el peso y el número, en un proceso de encabalgamiento infinito. Los fragmentos, esquirlas del espejo roto, son las identidades nuevas, viejas y alternativas, que se construyen y combinan con las identidades mayores, produciendo un enjambre híbrido e impresionante. A veces algunas de ellas desafían a sus nodrizas mayores, estableciendo una relación de poder con sus viejas fuentes de sentido. El caso de las sectas electrónicas y mediáticas ilustra el asunto contra las iglesias mayores; o el de los movimientos sociales con respecto a los partidos políticos y el las comunidades publicitarias (fans de artistas, hinchas deportivos, fraternidades en INTERNET, etc.) con respecto a la comunidades clásicas. Las nuevas identidades se combinan a su vez con tres dimensiones renovadas (espacio abolido y reterritoralizado simultáneamente; tiempo rápido y vacío operativo para descargar en memorias externas; ensayos una y otra vez de nuevos sujetos redentores, mujeres, campesinos, etnias, naturaleza, etc.) y tres misiones (educar, informar, entretener), dominadas ahora por la última, que cuenta con mayor número de audiencias, y que ha generado la subalternidad de la cultura de élite frente a la de masas. ¿Alguien puede reconocerse en este relajo, en esta mata de hilos?


Desconocerlo y declarar el absurdo, abriéndose al suicidio o al serenamiento. Porfa, no me hagan citar la expresión ajada de Camus: la única pregunta que vale la pena en filosofía es interrogarse si vale la pena vivir o no, o la no menos arrugada de Krishnamurti: la única respuesta que vale la pena decir es “no sé”. Suéltala, de nuevo, DJ. Managua, mayo 2007

Saturday, April 28, 2007

La Sobreoferta de Sentidos

LA SOBREOFERTA DE SENTIDOS

(caso “Jesús Hombre”)

Por Freddy Quezada

Sólo conozco en la cultura occidental a un hombre que despreció el sentido de todo, con una valentía y dignidad admirables. Pero aún a Cioran, lo sostenía un sentido oculto y dulce: su amor por Bach, por la música clásica. Me pasa lo mismo con mi melodía favorita. Es difícil sino imposible, vivir sin al menos un sentido.


Uno de las tentaciones de abordar temas religiosos desde el punto de vista sociológico, es el clásico riesgo epistemológico: ¿cómo puede un científico social neutral o comprehensivo, saber lo que piensan y quieren creyentes de cualquier signo? ¿Cómo puede alguien comprender sin creer y, explicar sin compartir una fe? El desgarramiento ya fue advertido por Weber. Y es el mismo del sentido que trabajaron a su modo Brentano y Husserl. Incluso, Heidegger, con sus dos primeras preguntas sobre el ser (el ser mismo y su sentido), advertidas por Adorno, sigue las líneas maestras de la metafísica occidental, como él mismo la bautizó, para superarla

Frei Betto, defensor de un sentido profundo de fe, decía: Doy gracias al Señor por la fe que me arrebata y me quema, que calcina mi espíritu y me hace atravesar las noches de oscuridad, y me ilumina de relámpagos, y dobla mis rodillas ante el Misterio, y arranca de mis secos labios susurros orantes.

Si hay alguna expresión comprensiva alrededor del sentido de nuestra cultura es aquel que considera que todas las cosas tienden al bien y, lo importante es el fin de ellas. Los medios serían subordinados violentamente, en el peor de los casos, o adecuados en el mejor y más ético. Tal principio, con todo, ha imperado en Occidente desde los tiempos de Aristóteles. Y sólo hay verdaderas crisis en nuestra cultura (hablo como mestizo heredero de ella, pero no por las otras que igualmente nos componen: precolombina, afroamericana y asiáticas) cuando este fin se ve amenazado por otros, o por ninguno, y nos horrorizamos ante el vacío (horrror vacui).

Las tradiciones “orientales”, por el contrario, abrazan el vacío, el absurdo, la nada, y no corren a abrazar el suicidio cuando se privan del sentido, más bien se calman y encuentran en ello la serenidad. En nuestra cultura, incluso, los místicos nuestros lo saben (Eckart y los místicos españoles). En definitiva, el sentido de la vida es la vida misma y cuando se trata de trascenderla con el reflejo de ella misma, estamos preparados para vivir fuera de nosotros, del ser.

El telos, la finalidad, considerada generalmente virtuosa en sí misma, buscará lo que ha perdido: los orígenes. Es un círculo perfecto, aún en los casos asintóticos en que somos prisioneros de la ilusión óptica moderna del horizonte kantiano. El futuro pues no es más que memoria y deseos. Buscamos hacia delante, sólo lo que hemos perdido: el paraíso.

Hay tres fuentes mayúsculas del sentido de onda larga y de núcleo muy duro en el pensamiento: la religión, el nacionalismo y las ideologías. Cada una al triunfar, o ganar la hegemonía de amplios sectores sociales, se constituyen en instituciones como las iglesias, los estados naciones y los partidos, desde donde despliegan estrategias para consolidar el sentido invocado y excluir a quienes se les oponen. Muchas veces sectores salidos de su seno mismo, hasta desembocar desde las religiones, en búsquedas de espiritualidades; desde los estados nacionales, en fragmentaciones; y desde las ideologías, en la globalización, como hoy la conocemos.

La cadena se ha sucedido, absorbiendo, el último de los goznes, las funciones de los eslabones inferiores: de las iglesias, a los partidos, a los medios de comunicación, al medio de medios, INTERNET. Educar, informar y entretener, las funciones originales con las que nacieron los medios, en ese orden, terminaron mezclándose y siendo dominadas por la diversión. Quizás a eso debamos esa ligera sospecha que tenemos hoy que todas las cosas parecen reírse de nosotros.

El sentido de la religión occidental, desde Séneca, que servirá de bisagra entre las decadentes tradiciones grecorromanas y las nacientes judeo-cristianas, será trascendente, fuera de la polis, donde hasta entonces se venían ejerciendo todas las virtudes. El Estado nación hará de la religión un asunto privado y del poder laico y secular un asunto público. Desde ellos mismos nacerán al mismo tiempo las ideologías universales, imitando el ecumenismo de sus antecesoras religiosas, tanto de la aspiración de una democracia y un mercado planetario o, desde un socialismo fraterno e internacionalista.

El sentido cuando se quiebra o se abre, replantea de nuevo su legitimidad y su fundamentación. Por eso cuando suceden derrumbes espectaculares se abren períodos nihilistas y profundamente creyentes al mismo tiempo, así sucedió con el epicureismo, la reforma, el renacimiento, el existencialismo, el postmodernismo. En este último, incluso, que no llegó a saltar el abismo, pese a reconocerlo, se detuvo en microrrelatos, como ya últimamente concedió Lyotard, o a no exterminar del todo el pensamiento, como todavía considera Vattimo.

El sentido hoy se abrió a un reemplazo, en especial con el género (redención mundial de las unas por los otros, perversos y abusadores), a los ecologistas (defensa planetaria) simultánea de la abolición del espacio por la mediática, y a la velocidad del tiempo contra la memoria. Reedición sin buscarlo, de las tres dimensiones de onda larga: tiempo, espacio, sujeto.

Fue necesario un rodeo, para explicar un poco de donde viene este exceso de sentidos que hoy tenemos, fruto del estallido de los antiguos (escasos y simples), y donde no podemos ya distinguir un sentido duro de uno light, uno fuerte de uno blando, porque todos nos parecen lo mismo. La situación me recuerda esa solicitud que hago siempre a la señora que sirve diez vasos de refrescos en la UPOLI: cuál me recomienda –le pregunto con ingenuidad, y ella me confiesa lo que me oculta el sistema: “cualquiera, todos son iguales” y yo le respondo, como espera el sistema que lo haga: “no, el que yo elija será la diferencia”.



Somos, en efecto, lo que elegimos, como unos Sartres de terracota, pero todos elegimos siempre lo mismo (como elegir algo en el cable que pasa las mismas películas en distintos canales, las mismas noticias a horas diferentes, y los mismos espectáculos deportivos y musicales en diferentes idiomas) bajo la bandera de distinguirnos unos de otros. Así, podemos recorrer el arco desde el tarot hasta el budismo zen; desde la astrología hasta el taoísmo más genuino; desde las religiones clásicas hasta las sectas electrónicas y mediáticas. El sentido ya no sirve de consuelo, sino de consumo. Su espacio no existe, o está en todos lados, mientras el real está destruyéndose con su complicidad e indiferencia; su tiempo es la muda y el descarte; sus redenciones están paralizadas por la diferencia.

Ahora que está ocasionando un escándalo fácil, un provocador de la teología neoliberal, como José Luis de Jesús Miranda, hay que recordar el antecedente inmediato de su antítesis liberacionista en Nicaragua, con el Jesús de los Pobres, Marco Antonio Aráuz, hace mas de diez años. Kierkegaard es el único que se ha hecho una pregunta digna de estos fenómenos: ¿Cómo distinguimos a un Cristo vivo entre nosotros? ¿Cómo distinguieron a Cristo sus contemporáneos? ¿Y si de verdad fuera El?

Boris Groys tiene una interpretación muy sugerente de este asunto: para Kierkegaard lo nuevo es una diferencia sin diferencia, o una diferencia más allá de la diferencia –una diferencia que no somos capaces de reconocer porque no está relacionada con ningún código estructural previamente dado.

Kierkegaard utiliza la figura de Jesucristo como ejemplo de esta diferencia. En efecto, Kierkegaard declara que la figura de Cristo inicialmente se parecía a la de cualquier ser humano corriente en aquel momento histórico. En otras palabras, un espectador objetivo de aquel momento, confrontado con la figura de Cristo, no hubiera sido capaz de encontrar ninguna diferencia visible y concreta entre Cristo y un ser humano ordinario –una diferencia visible que pudiera sugerir que Cristo no era simplemente un hombre, sino también Dios. Por tanto, para Kierkegaard la Cristiandad está basada en la imposibilidad de reconocer a Cristo como Dios –la imposibilidad de reconocer a Cristo como diferente. Además, esto implica que Cristo es realmente nuevo y no simplemente diferente –y que la Cristiandad es una manifestación de la diferencia sin la diferencia o de la diferencia más allá de la diferencia.

He aquí, pues, que para reconocer a alguien divino entre nosotros debe ser nuevo, no diferente. Y esa novedad no puede provenir de la comparación, ni de la memoria, sino del silencio, de lo no otro.

Una vez me definí, dentro de una lógica procesual, como una persona “cada vez menos atea”. Signifique lo que signifique esta expresión, confieso que me sorprendió en medio de un hecho que me he negado a explicármelo. Sucede que todas la veces que tomo un Nuevo Testamento de Salmos y Proverbios que se encuentra en mi escritorio y lo abro por cualquier página, mientras espero que cargue mi vieja computadora, siempre me encuentro con Romanos 1, 2 que dice “Por lo cual eres inexcusable, Oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo”. Entonces me regocijo por un instante, pero retrocedo y huyo ante la luz, para terminar de rodillas ante una elección más profana. Suéltala DJ.
Managua, mayo 2007

Tuesday, April 17, 2007

Caballeros Outsiders

AJEDREZ GEOPOLITICO LATINOAMERICANO

Por Freddy Quezada

A mi señora Del Toboso
Un presidente estadounidense de estirpe petrolera que defiende la promoción y venta de un rubro rival; un dirigente eterno de una isla azucarera, perfecta base del etanol, que más bien combate; un presidente brasileño que comparte discursos y orígenes con los nuevos dirigentes latinoamericanos, pero que prefiere aliarse a su peor enemigo; unas instituciones financieras internacionales (FMI) obedientes al presidente de familia petrolera, que coincide con su peor enemigo caribeño, en atacar al etanol; científicos que demuestran los peligros del etanol; economistas premios Nóbel que demuestran las limitaciones del petróleo, las bondades del etanol y otras fuentes energéticas alternativas; enemigos que se abrazan y aliados que se traicionan. Bienvenidos al reino fascinante del ajedrez geopolítico latinoamericano.

Al día de hoy, se están perfilando lenta, pero seguramente, dos ejes mayores de enfrentamiento en América Latina, que serán los más visibles del tablero geopolítico, y dos ejes menores que, de seguro, se presentarán simpáticamente a mediar, situándose por encima y en medio, de los dos polos más agresivos. Ya no es posible valorar la situación nacional de los países latinoamericanos sino se hace con una perspectiva regional. Menos que menos para Nicaragua que es parte beligerante del juego.


A) EJES MAYORES

Eje Bush/Lula. El primer eje mayor como se sabe, se está expresando a través de la alianza inédita y rápida que se generó a través de la gira que el presidente George Bush efectuó al área, hace menos de un mes, empezando por Brasil, donde negoció con el presidente Lula acuerdos económicos a través del etanol. El efecto inmediato del acuerdo, involucró a El Salvador como una pequeña vitrina de las bondades del proyecto, frente a sus recipientes rivales del petróleo venezolano, como Nicaragua. La elección busca hechizar por la vía del efecto publicitario a algunos países vacilantes del área, influenciables por México (Honduras, Guatemala, Panamá) o neutralizar la ayuda que generosamente promoverá la administración chavista. Al mismo tiempo, Colombia es lanzada, probablemente por consejo de EEUU, en una actividad de presencia y seguimiento de las intenciones de un México independiente, a través del Plan Puebla Panamá. Muchos países latinoamericanos que hoy están callados y a la expectativa, incluyendo países no iberoparlantes (franco y angloparlantes, desde Canadá hasta Haití, pasando por Jamaica y las Antillas menores), podrían verse arrastrados en una nueva estrategia continental de la administración estadounidense, como ya lo están desde hace mucho Puerto Rico y República Dominicana. Brasil jugará en todas las aguas (Banco del Sur, gas, petroquímicos, etc.), pero su alianza económica con EEUU, generará desconfianzas en sus hermanas y primas socialistas.

Eje Castro /Chávez. Con el triunfo de la Constituyente en el Ecuador, clima favorable a Correa, y la mejoría notable de Fidel, se consolida el eje Castro/Chávez. Sus principales armas son, como se sabe, el petróleo y un sobrediscurso populista, reiterativo y poco profundo. La amenaza del etanol, como arma política para aglutinar a una serie de países bajo el paraguas de EEUU, consolidará, por oposición, la unidad entre sus adversarios, que ya cuenta con Ortega en Nicaragua, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Kirchner en Argentina, pero ante el cual vacilan Perú, Paraguay y Uruguay.

B) EJES MENORES

Eje Calderón. México, tenía que presentarse como alternativa. Y lo hace viniendo de una crisis de legitimidad, donde un presidente de centro derecha, como Felipe Calderón, quiere recuperar las viejas tradiciones de la política exterior del PRI: hegemonismo en el área latinoamericana e independencia en la elección de su política exterior y con la única arma a la mano: el petróleo también. El Plan Puebla Panamá, es la reactivación de una plataforma, hasta hace poco abandonada, que busca recuperar los espacios y el tiempo perdido para la “potencia media” que se considera México, pero con un petróleo en merma y un líder discreto en diplomacia latinoamericana.

Eje Bachelet/Tabaré Vásquez. Este es el típico proyecto moderado, de clase media (al que probablemente se una Costa Rica) pero de una izquierda amable y gentil. Su moderación, discreción y a veces silencio, puede hipnotizar a algunos otros países para unirse en fórmulas dialógicas que tengan resonancia y sean bienvenidas en foros internacionales (OEA), académicos (Universidades e Instituciones de Investigación latinoamericana) e institucionales. Su truco principal consiste en hacerse los imprescindibles, cuando los ejes mayores lleven las cosas demasiado lejos y ellos, bajo el viejo principio aristotélico, se crean por encima y en medio de unos polos que no crearon y de los que no se sienten responsables, pero para los cuales imaginan tener la solución.

En todo ajedrez, no existe una pieza (al fin y al cabo, ya existen obispos/alfiles, castillos/torres, caballos/nobles y, por supuesto, Reyes), que represente a los excluidos, que no son los peones, soldados sacrificables a los intereses de los bandos en pugna, sino a los desempoderados latinoamericanos, que pudieran expresarse en una figura tan noble como la del caballo, pero castigado, para devolverle dignidad a esas multitudes, que siempre se ha supuesto colectiva, homogénea, plebeya y arrabalera: los caballeros outsiders. Esos hidalgos que, como Lancelot, expulsados de sus reinos, siguieron siendo fieles a sus señores hasta la muerte o, como Don Quijote, leal a su señora, como yo a la mía, lo fue en medio de sus extravíos.

Desde que aprendí a jugarlo, siempre me pregunté porqué no le agregaban al ajedrez, en los extremos de la segunda fila, dos caballeros, rebajando a seis el número de peones, con la facultad de retroceder un cuadro y de avanzar dos, para dotar de mayor defensa a los peones, pero no con tanto poder como el de los caballos. Un poco como el papel de los volantes en el fútbol.

Estos caballeros proscritos, serían defensores de las banderas de su señor, y señora, en efecto, adalides de las virtudes del reino y paladines de las promesas al lado de los peones y frente a los adversarios, pero, como Moisés, condenados a no entrar a la tierra prometida, jamás.