Sunday, September 25, 2011
Wednesday, September 21, 2011
Mi debate con Walter Mignolo
Tuesday, September 20, 2011
Nosotros
NOS -- OTROS
Por Freddy Quezada
El alter (otro) desplazó al allius que era el otro de los “unos” para diferenciarlo del “alter”, propiamente dicho, que son los que pertenecen a los otros. En latín culto se distinguió el nos con su allius, del vos con su alter. El nos alter, el nos-otros, acabó por sobre caracterizarse cubriendo a los “otros de los otros” y poder redondear una unidad que sólo la sociología y la antropología se han encargado de averiguar los lazos que unen a esa masa de personas que se identifican los unos con los otros. Según estas disciplinas hay cinco grandes factores originarios que le comunican consistencia a la identidad del nosotros: los dioses, la tierra, la sangre, el lenguaje y el trabajo.
De los cuatro primeros dan cuenta las comunidades (gemeinschaft) y sólo del último, con la metafísica del trabajo, que inaugura la modernidad con sus Estados-naciones, se fundan las sociedades (gesselschaft). Las primeras del dominio de la antropología y las segundas de la sociología. El nosotros mediado por todos estos factores de identidad han permitido tanto las guerras como el comercio. La diferencia como la semejanza; la igualdad como la libertad; la colonización como la independencia; el todo y las partes.
Hablar en modo nosotros es un viejo truco discursivo para hablar por los demás a quienes le suponemos nuestras mismas afinidades. Strictu sensu, solamente podemos hablar en nombre de los demás cuando estos expresamente lo han determinado, por medio de su voluntad, de ese modo, como en los testamentos legales y en las elecciones de cualquier tipo. La estadística por medio de un cálculo muestral, con errores basculares que no pueden ir más allá del 5%, también puede hacerlo por universos grandes. Pero están reglamentados. Antiguamente, el nosotros discursivo podía ser visto como una virtud, hoy, lo menos que se puede decir es que se mira con sospecha, por las mil diferencias entre unos y otros que lo cruzan por dentro.
Cada uno de los factores de identidad, que hoy son muchos más de los presentados, (basta pensar en las identidades postmodernas que pasan a través de la idolatría a estrellas del cine y el deporte, así como a la devoción hacia las redes sociales) generan un tejido complejo donde la costura corre en varias direcciones a veces opuestas, concurrentes o paralelas. Y todas, si hay que elegir un centro por el cual decantarse, mediadas por un poder que produce, regula y distribuye los sentidos que generan esas identidades. Tal cosa es la que ata fuertemente el concepto sociológico nosotros, al antropológico de identidades.
La globalización ha cambiado incluso los cánones de definición clásica de las identidades en las que un nosotros se ve dividido en varias lealtades sin que signifique desgarramientos o fatalidades electivas, como antes, en la era de los dualismos y separaciones puras, como ha demostrado Bruno Latour. Digámoslo, con Bauman, que se han vuelto líquidas y con Beck, riesgosas.
En realidad, el nosotros es una noción elástica y glocal, cuyo seno recibe el todo, como Cantor explicaba el albergue de todos los números entre uno y otro, en una polvareda paradójica de infinitos, o como descubrió Lorentz, al regresar con su tasa de café, en sus cálculos meteorológicos, el “efecto mariposa”. El nosotros sólido estaba vinculado a certezas y anclajes territoriales, el líquido a incertidumbres virtuales y nomadismos tribales. Cuidado !!!, hay que devolver la aguja tejedora al tapiz, destruyendo el dualismo que acabo de mencionar.
Con las crisis de los metarrelatos emancipadores que, en el caso de Latinoamérica, ha regresado enigmáticamente, las nociones de un nosotros ideológico, nacional se debilitó profundamente y la religión se volvió a beneficiar de tal derrumbe. Ahora somos menos hermanos (citoyens, tovarich o compañeros) en el sentido de las revoluciones modernas que antes y lo somos más, en el sentido religioso y ecuménico del que hablan los ecologistas; el nosotros, ya no puede ni debe imponerse sobre el yo en el que se fundaba, pese a que el individuo sea un invento más joven que el de comunidad (ahora llamadas de destino, sentido, epistémicas, etc.). Casi podríamos decir que el nosotros pertenece al viejo reino de los deberes y el yo al de los derechos.
El nosotros, sin desaparecer, sufrió en su seno el efecto de la fragmentación sin nostalgias que alegan los postmodernos y se puede ser a un tiempo admirador de George Steiner, como de las películas de cómics que él odiaba; o ser fanático de un equipo fuera del continente en que uno vive y defender esos colores con más ardor que la bandera propia; o saber mucho más de la vida de una estrella de cine que la del propio vecino de un lado, con el que sin embargo se comparten preferencia partidarias; o, del otro, con el que se comparten afinidades sexuales alternativas. ¿Dónde rayos está el nosotros?
Lo que parece, es que el nosotros que definen los filólogos a partir del latín vulgar, regresó a su definición original como “yo en asociación con otros”, desde que matrices ideológicas centradas profundamente en el yo lo han hecho posible. El neoliberalismo, pese a la crisis que hoy lo abate, abrió en su seno una discusión entre sus admiradores libertarios y comunitaristas, entre otras cosas, alrededor de los límites del poder del yo en comunidades concretas. Aquellos celebrando la libertad y las energías creadoras, a veces a base de destrucciones, de un yo poderoso, que nos recuerda al “ego conquiro” del que habla Enrique Dussel para precisar al “ego cogito” descartiano; y estos, llamando a respetar los límites de los “otros yo” en comunidad por medio de la diferencia postmoderna. A como fuere, lo cierto es que el nosotros colectivo y cerrado, se ha roto o, al menos, ha sufrido modificaciones sustantivas, al precio de revelar a las comunidades como “inventadas o imaginadas” a través de los discursos del poder.
El nosotros también puede ser visto atómicamente, como lo ven los liberales, como la suma exacta de las partes (Dios es matemático); o como lo ven los postmodernos, como incertidumbre (Dios juega a los dados); o como lo ven los holistas, como el albergue de todos los demás “nosotros” en uno de ellos (Dios está en todos lados y en ninguno).
Monday, September 19, 2011
A proposito de Debates
A PROPÓSITO DE LA OBRA “EL DEBATE Y LA ARGUMENTACIÓN”
Por Aurora Suárez

La obra “El Debate y la Argumentación” de Mónica Rangel Hinojosa (Editorial Trillas, México, 1997), es un libro muy útil para estudiantes preocupados por la consistencia lógica y demostrativa de sus monografías.
También puede servir al ponencista y al polemista para refrescar los procedimientos clásicos y de rigor, proponer u objetar ante públicos y adversarios o legitimar posiciones propias desde esquemas académicos y reglas a observar en los debates y argumentaciones de todo nivel. Puede servir de guía, incluso, para la obra “Debates Contemporáneos”, que acabo de publicar en coautoría con Freddy Quezada.

Mónica Rangel Hinojosa presenta toda su obra desde el paradigma de la teoría de la comunicación de Jürgen Habermas. Divide, siguiendo el esquema del sociólogo alemán, en cinco los tipos de discurso argumentativo: teórico, práctico, estético, terapéutico y explicativo. Correlativamente se apoya en el modelo Toulmin para caracterizar los argumentos del modo siguiente:
1) Tiene que quedar clara la clase de asuntos que intenta abordar el argumento y circunscribir el campo de la argumentación al tipo de discurso; 2) debe quedar asentado el propósito subyacente en el debate. 3) Las razones o fundamentos tienen que ser suficientes para apoyar la conclusión a la que conduce. 4) La garantía, para asegurar la convicción del argumento, tiene que basarse en un sólido respaldo de una autoridad o ley. 5) Deben entenderse bien las posibles refutaciones y/o excepciones. 6) Toda argumentación necesariamente contempla dentro de sus límites la conciliación y modificación de la pretensión de validez para ser considerada razonable.
La autora, después de pasar revista de modo claro y sencillo con relación a las técnicas y estrategias argumentativas, llama la atención sobre la validez y eficacia fundamentalmente en los discursos teóricos y prácticos.
Además, recomienda: la no-contradicción entre los datos, las bases y el respaldo; la coherencia entre las tesis, hipótesis y conclusiones; la aplicabilidad en el contexto real y la construcción de un sistema de proposiciones necesarias que no dependan idealmente del acuerdo o consenso, sino que se aceptan por ser irrefutables, sea porque responden al modelo lógico de inferencias o por la confiabilidad y significancia de los resultados obtenidos mediante la probabilidad y la estadística.
Sobre esta línea, Rangel Hinojosa proporciona también recomendaciones para los adversarios, diciéndonos: “si el adversario logra eficazmente presentar la contradicción en el planteamiento del contrario, esto significa que toda la construcción lógica sobre la que se basa el argumento se deshace y su conclusión es invalidada. Así, se obliga al contrario a renunciar a su pretensión o, al menos a replantear los términos y alcance de su propuesta.
La misión del contraargumento es refutar a toda costa la validez o eficacia” (pág. 76). El adversario debe atacar las fallas en el marco conceptual, sean por razones de inadecuación, de incoherencia o de confusión; la metodología empleada; pruebas poco confiables o significativas y las premisas que no se comprueban y las conclusiones débiles o inválidas.
El texto lo pueden consultar en la biblioteca del Banco Central, se los recomiendo.
Tuesday, September 13, 2011
¿Qué es lo contemporáneo?
¿QUÉ ES SER CONTEMPORÁNEO?
Por Giorgio Agamben
# 1
La pregunta que desearía inscribir en el umbral de este seminario es: "¿De quiénes y de qué somos contemporáneos? Y, sobre todo, ¿qué significa ser contemporáneos?" (...) De Nietzsche nos viene una indicación inicial, provisoria, para orientar nuestra búsqueda de una respuesta. (...) En 1874, Friedrich Nietzsche, un joven filólogo que había trabajado hasta entonces en textos griegos y dos años antes había alcanzado una celebridad imprevista con El origen de la tragedia , publica las Consideraciones Intempestivas , con las cuales quiere ajustar cuentas con su tiempo, tomar posición respecto del presente. Leer más...
Saturday, September 10, 2011
Fragmento del prefacio a "Debates Contemporáneos"


Rui Manuel Grácio das Neves
Como ambos (Aurora Suárez y Freddy Quezada) indican en el mismo título de la investigación, se trata de debates situados geo-epistémicamente. En otras palabras, estamos ante una epistemología con vocación social, una socio-epistemología. Desarrollada con fluidez, significatividad de los autores y debates, y con amplitud de horizontes mentales, debería interesar por igual a estudios@s de las “ciencias humanas y sociales”, así como a filósof@s, historiadores/as, economistas, politólog@s, antropólog@s, psicólog@s sociales, y, como no, a toda esa familia denominada “sociólog@s”.
Este trabajo aquí presentado tiene el mérito de sintetizar lo mejor de diversos debates (y acerca de diferentes y atractivas temáticas) habidos en el discurso social contemporáneo. Nos permite aprehender las diversas tendencias que se discuten hoy día, configuradoras de los debates internos de todo el subcontinente latinoamericano (...)
Independientemente de que algunos de los debates, animadamente expresados en antagonismos dialógicos, sea más o menos interesante, o de la extensión de unos y otros, y de que también otros debates de interés pudieran haber sido integrados en este elenco, me parece un gran acierto el tipo de trabajo llevado a cabo en este libro, especialmente para un público nicaragüense. Cuando son difíciles de encontrar a veces algunos de estos textos o se requeriría varios años de investigación para llegar a conocerlos, de repente, henos aquí en la presencia de un trabajo sucinto, articulado y organizado.
Pero no basta, claro, con quedarnos solamente en estos debates. Ellos son un mero “aperitivo” de algo más apetitoso e intenso. Son un “mapa epistémico”, donde podemos divisar las preocupaciones mundiales (y regionales) de la forma de sociedad que va resultando entre el “ir y venir” de los diversos actores sociales confrontados. Habrá que ir a los textos mismos y ampliarlos. Y profundizarlos.
Pero los “jalones del camino” están ya aquí señalados. Nos queda reflexionar más a fondo qué es lo que está por detrás de ellos. La sociedad se muestra así como una construcción epistémica (plural).
Gracias, pues, Freddy y Aurora, Aurora y Freddy, por vuestro trabajo, lleno de entusiasmo y de calidad. Nos cabe a nosotr@s ahora apropiárnoslo y llevarlo más adelante. En sintonía siempre con formaciones sociales que queremos más justas, menos asimétricas, más igualitarias y anti-autoritarias.
¿Seremos capaces?
De nosotr@s depende la respuesta.
Rui Manuel Grácio Das Neves
(Lisboa, Portugal)

